¿Qué es la endometriosis y cómo afecta la salud?

Dolor crónico y progresivo, imposibilidad para embarazarse, relaciones sexuales dolorosas y hasta incapacidad laboral son algunas consecuencias que genera la endometriosis, enfermedad uterina pélvica que se calcula afecta hasta 15 por ciento de las mujeres en México.

AGENCIAS | Jueves 18 de Mayo del 2017 1:24 pm
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Dolor crónico y progresivo, imposibilidad para embarazarse, relaciones sexuales dolorosas y hasta incapacidad laboral son algunas consecuencias que genera la endometriosis, enfermedad uterina pélvica que se calcula afecta hasta 15 por ciento de las mujeres en México.

La dificultad para concebir en 30 a 50 por ciento de los casos se debe a endometriosis. Asimismo, las menstruaciones dolorosas en la mitad de adolescentes son por este padecimiento, refieren los ginecólogos José Gerardo Garza Leal y Héctor Hugo Bustos López.

La endometriosis se da principalmente en la edad reproductiva y se caracteriza porque el endometrio —tejido o capa interna del útero o la matriz que se desprende cada mes a manera de sangrado menstrual— se va hacia sitios ectópicos o fuera de lugar. En este sentido, se conocen tres tipos de endometriosis, explica el especialista Bustos López, la genital externa que se localiza en pelvis, ovarios, ligamentos del útero, sobre la vejiga y muy frecuentemente en un espacio entre la cara posterior del útero y el intestino (fondo de saco de Douglas), así como sobre la superficie externa del útero que es donde más se presenta.

El segundo tipo es la endometriosis genital interna, identificada como adenomiosis, allí los implantes de células o de tejido endometrial se ubican en el espesor de la pared muscular del útero. La endometriosis extragenital es el tercer tipo y aparece cuando la sangre o tejido del endometrio se implanta en intestino, uréteres —conductos por donde la orina pasa de los riñones a la vejiga—, diafragma, ombligo, pulmones, cicatrices de cirugía previa, etcétera.

Una forma severa de endometriosis es la infiltrativa profunda, continúa el médico Héctor Hugo Bustos López, esta se da cuando el tejido endometrial se introduce más allá de cinco milímetros dentro de los órganos mencionados o incluso otros: intestino, pulmón, hígado, etcétera. Existen casos de endometriosis en los que no hay síntomas y es hasta que las mujeres desean embarazarse cuando se dan cuenta que tener endometriosis se los impide, explica el maestro en ciencias médicas y biología de la reproducción Héctor Hugo Bustos López.

El que células endometriales se implanten en zonas no habituales tiene que ver con la menstruación retrógrada, esta ocurre cuando parte del sangrado se va hacia las trompas de Falopio o tubas uterinas, o hacia la cavidad abdominal. Pese a que hasta 98 por ciento de las mujeres presenta menstruación retrógrada, que solo 15 por ciento desarrolle endometriosis se debe al sistema inmune. “En 1980, la doctora Dominowski, de California, Estados Unidos, dijo que cuando una célula va a dar a un lugar anormal, el sistema inmune la destruye, pero si el sistema inmune no funciona bien, entonces la célula se implanta en esos espacios ectópicos y es cuando se presenta la endometriosis”, añade el doctor en medicina por la Universidad Autónoma de Nuevo León y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), José Gerardo Garza Leal.

Qué causa la endometriosis

El factor hereditario predispone a desarrollar la enfermedad. La frecuencia en mujeres con antecedentes de endometriosis es siete veces mayor a la de quienes carecen de lazos consanguíneos.

Las malformaciones congénitas, como himen imperforado o la ausencia del cuello de la matriz, si no se atienden a tiempo, ocasionan endometriosis, pero en general el origen de la endometriosis es desconocido. Hormonas como los estrógenos o la progesterona alimentan el crecimiento anormal de las células endometriales y por ello la enfermedad se da durante la edad reproductiva, pero cuando hay cese de la función ovárica, las células endometriales suelen disminuir de tamaño, informan ambos expertos.

Cómo impacta la endometriosis el entorno y la vida diaria

Testimonio 1: "Pensé que los dolores menstruales que padecí de los 15 a los 32 años eran normales". T. 2: "Además de cólicos, tenía vómito, mareo, dolores de cabeza, espalda y fiebre". T. 3: "La endometriosis dañó más mi sistema inmune, lo que me provocó artritis, fibromialgia, fatiga crónica, hipotiroidismo y herpes". T. 4: "Me revisaron médicos de diferentes especialidades, diagnosticándome colitis, gastritis y apendicitis ¡casi me operan! Durante 16 años tomé todo tipo de medicamentos, hasta que un gastroenterólogo me detectó endometriosis, ninguno de los muchos ginecólogos que vi, lo hizo". T. 5: "¡Fue hasta que mi matrimonio fracasó cuando me di cuenta de la seriedad de tener endometriosis. Me resultaba muy doloroso tener relaciones sexuales, pero nunca tuve valor para decirlo y aunque amaba a mi esposo, prefería evitarlo, hasta que me dejó".

Lo anterior son fragmentos de algunas declaraciones de mujeres de la asociación civil Fundación Mexicana para el Apoyo a Mujeres con Endometriosis, sobre las que se profundiza en el libro Endometriosis. Un enfoque médico-quirúrgico global, coordinado por los médicos entrevistados Héctor Hugo Bustos y José Garza Leal.

El impacto que puede llegar a tener la endometriosis es tal que existen mujeres que —después de mucho ‘peregrinar’, ir de un médico a otro, experimentar diversos tratamientos, incluyendo cirugías, hacerse a la idea de que el dolor es normal, que a todas les pasa, y hasta cinco o 10 años después recibir un diagnóstico certero— han optado por agruparse para intercambiar experiencias y conocimientos que les autoayuden.

Sin embargo, la merma de su calidad de vida por el dolor progresivo y prolongado, no poder embarazarse, evitar tener intimidad con su pareja y, en general, sentirse indispuestas con frecuencia para realizar actividades cotidianas, repercute negativamente en el núcleo familiar, social y laboral, afectando sus relaciones humanas. Esta baja de productividad, a la vez, perjudica a las empresas y la economía, señala el doctor Garza Leal.

Diagnóstico de una enfermedad que, sin ser cáncer, se conduce como cáncer

Al momento de una exploración clínica, el fondo de saco de Douglas, es decir, el fondo de la vagina, que es un espacio entre el útero y el recto, resulta muy importante en el diagnóstico de endometriosis, indica el ginecólogo-obstetra Héctor Bustos. “Tocar ese punto duele, la paciente grita y cuando durante la exploración ese signo da positivo, se deben prescribir exámenes de laboratorio complementarios, como ultrasonográficos o una resonancia magnética nuclear”.

Existen algunos marcadores que sugieren la presencia de tejido endometrial, como los elementos celulares, CA 125, CA 19-9, factores quimiotácticos o de crecimiento vascular endotelial, integrinas —moléculas de adhesión que anclan las células a la matriz extracelular—, etcétera, los cuales son de llamar la atención cuando se sospecha de endometriosis. Sin embargo, no existe un solo marcador que tenga lo que en medicina se llama sensibilidad y especificidad y que reconozca al 100 por ciento de las pacientes, agrega el maestro Héctor Bustos.

El doctor Gerardo Garza Leal manifiesta que encontrar endometriosis en el cerebro, pleura —membrana que recubre los pulmones—, tabique nasal, cicatrices quirúrgicas, hígado y demás lados que la menstruación retrógrada no explica cómo células endometriales pueden llegar a implantarse allí, solo puede dilucidarse mediante la diseminación hematógena o propagación a través de la sangre. “En este sentido, la endometriosis resulta paradójica porque, sin ser cáncer, se comporta como cáncer, es decir, viaja a través de los vasos sanguíneos o de ganglios linfáticos y aparece en sitios distantes, reproduciéndose en sitios donde no debe estar”.

Conforme a lo anterior, el libro Endometriosis. Un enfoque médico-quirúrgico global resulta de mucha utilidad para aquellos médicos que buscan respuestas y mayor conocimiento ante las inconsistencias y tratamiento, con frecuencia desatinado, de la enfermedad.

Personal médico más preparado y comprometido

En virtud de que el perfil clínico de la endometriosis no suele ser del todo claro, no existe un tratamiento específico. El ginecólogo-obstetra Héctor Hugo Bustos López señala que todo depende del motivo que lleve a las pacientes a ver al médico.

“A quienes desean embarazarse, se les hace una cirugía para extirpar el tejido enfermo y adicionalmente podrían requerir alguna técnica reproductiva, de baja o alta complejidad (fertilización in vitro, por ejemplo). Otras pacientes lo que tienen es hartazgo de tanto dolor, a ciertas más les perjudica no poder disfrutar las relaciones sexuales, ellas podrían necesitar tratamientos quirúrgicos más complejos, como resección del útero. Algunas, en cambio, se quejan de dolor para defecar y a través de una resonancia magnética nuclear se les detecta endometriosis en el recto, lo que indica no solo tratamiento ginecológico laparoscópico sino una cirugía de colon y recto que resarza el intestino afectado”.

De manera que es obligación de los médicos insistir en pautas diagnósticas que detecten oportunamente la enfermedad, porque a nivel social es frecuente que las mujeres piensen que tendrán cólicos o dolor hasta que se mueran, que una vez iniciada la vida sexual disminuirán o que cuando se embaracen se les quitarán. Sin embargo, tales afirmaciones no son mas que creencias urbanas porque la endometriosis no se cura, únicamente se controla pero cuando el dolor o la falta de embarazo no se resuelve, entonces los médicos están fallando, coinciden los especialistas.

“Desde el punto de vista quirúrgico, los cirujanos ginecológicos laparoscópicos deben ser muy honestos y declarar abiertamente sus capacidades. Porque hay quienes no están tan calificados para quitar endometriosis profunda y con tal de no lesionar intestino, vejiga, fondo de la vagina (saco de Douglas) o las paredes pélvicas laterales, optan por una laparoscopia porque es mínimamente invasiva pero no es lo más viable en todos los casos”, externó el doctor Garza Leal.

Es fundamental que los ginecólogos se comprometan desde un inicio a solucionar el problema de sus pacientes, acertar en el diagnóstico oportunamente y evitar la realización de varias cirugías porque si de por sí la reproducción de quienes padecen endometriosis está mermada, cualquier cirugía mal hecha incrementa en 50 por ciento el futuro reproductivo de la mujer, dijo el doctor Garza Leal.

A fin de evitar una mala experiencia, los médicos Bustos López y Garza Leal recomiendan a las mujeres acudir con médicos certificados, que pertenezcan a sociedades nacionales o internacionales y estén vinculados con la práctica y saber de la endometriosis. Existe la Federación Mexicana de Asociaciones y Colegios de Endoscopia Ginecológica (Femeg) que agrupa a sociedades dedicadas al estudio y práctica de laparoscopia ginecológica; el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia (CMGO), entre otros.

En la Ciudad de México, hay instituciones reconocidas como el Instituto Nacional de Perinatología, donde el maestro Héctor Hugo Bustos fue director de cirugía ginecológica, y en el Centro Médico ABC fungió como jefe del curso de ginecología por más de 10 años. En Monterrey, lugar donde trabaja el doctor Garza Leal, se encuentra el Hospital Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León y la recomendación de boca en boca siempre será un buen aliado porque se requiere la intervención de médicos con suficientes conocimientos en el área, expresó el doctor José Gerardo Garza Leal.

Estilo de vida saludable

Los especialistas sostienen que 50 por ciento de las pacientes con endometriosis no tiene otros padecimientos que pudieran estar relacionados o ser condicionantes de la enfermedad, pero que en el 50 por ciento restante sí se han observado algunas características comunes.

Por ejemplo: 15 por ciento de los casos presenta obesidad. Otras tienen alteraciones tiroideas y retienen líquidos, se les cae el pelo, se hinchan o suben de peso fácilmente. Otro cinco por ciento tiene diabetes y se ha visto que, aunque el consumo de grasas no es un elemento que ayuda, no existe ninguna receta terapéutica que en términos nutricionales haya demostrado diferencias sustanciales. No obstante, y sin ser el caso específico de la endometriosis, es deseable que las pacientes no consuman grasas saturadas y que conserven un peso adecuado. Asimismo, el dolor en los senos mejora sustancialmente cuando se disminuye el consumo de chocolate, café, té u otros derivados de la cafeína, además de que esta y otros estimulantes pueden afectar el correcto funcionamiento del sistema inmune.

Ahora bien, a decir de los médicos Garza Leal y Bustos López, la tendencia actual es la multidisciplinariedad. “El dolor es un síntoma difícil. Por lo tanto, se requiere un manejo integral y no solo un buen ginecólogo, porque llegan a ser necesarios un cirujano de colon y recto, un gastroenterólogo, urólogo, una psicóloga y nutrióloga, pues aun cuando no haya estudios científicos que, en el caso de la endometriosis, indiquen qué comer y qué no, una buena nutrición siempre resultará benéfica”.

Evitar las grasas saturadas, comida chatarra en general y optar por una dieta balanceada, así como mantenerse en el peso adecuado y hacer ejercicio, favorece la liberación de endorfinas, lo que conlleva a experimentar menos dolor durante la menstruación. Se ha encontrado que el consumo de vitamina B6 o piridoxina —presente en la sardina, carne roja, yema de huevo, hígado, lácteos, nueces, lentejas, salmón, plátano, etcétera— también ayuda. Los médicos entrevistados reiteran que si bien no está demostrado qué tanto impacta sobre la enfermedad un estilo de vida saludable, es de mucha utilidad en caso de requerir tratamiento para endometriosis, cirugía, por ejemplo.

No confundir endometriosis con dismenorrea ni con síndrome disfórico

Si bien la dismenorrea también refiere a menstruaciones difíciles o dolorosas, esta se debe a contracciones irregulares o muy violentas del útero, lo que ocasiona isquemia (el flujo sanguíneo no llega a los tejidos). “La matriz se contrae más fuerte que cuando se está pariendo. Por ejemplo, si se le pusiera un sensor de presión en el útero a una mujer en el momento de la expulsión de un bebé, la presión intrauterina sería de 150 o 200 milímetros de mercurio. En cambio, la presión de una mujer con cólicos o menstruación dolorosa, alcanzaría hasta 300 milímetros de mercurio”, detalla el doctor Garza Leal.

Por eso se prescriben antiinflamatorios o inhibidores de la síntesis de prostaglandinas, que son las sustancias que ocasionan el dolor y sus funciones son similares a las de algunas hormonas. Para aminorar o evitar el dolor, los medicamentos indicados para dismenorrea deben administrarse hasta dos días antes de que inicie el periodo menstrual. A diferencia del dolor por endometriosis, crónico y progresivo, el dolor por dismenorrea suele ser el mismo siempre, aun cuando también puede ser muy intenso, no cambia sustancialmente.

En cuanto al síndrome disfórico, las molestias se dan entre 10 y 15 días antes de que comience el sangrado, mas no en el transcurso del mismo —como ocurre con la dismenorrea y la endometriosis, aunque en el caso de endometriosis, las secuelas se independizan del ciclo menstrual—. El síndrome disfórico se relaciona con el periodo de ovulación y ocasiona labilidad emocional o estado de ánimo alterado, las mujeres que lo padecen se ponen muy tristes o muy irritables, les llega a dar mucho sueño, desgano o apatía. El tratamiento indicado son antidepresivos o inhibidores de la recaptura de serotonina a partir del día 15 o 16 del ciclo, así como anticonceptivos orales para inhibir la ovulación.

TEMAS: endometriosis salud embarazo afectaciones

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