Un país que no invierte en educación no saldrá del subdesarrollo: A. Gago

“Los políticos que quieran hacer carrera y ganarse un reconocimiento tendrán que apoyar la educación, aunque haya algunos que sólo quieran invertir a corto plazo para salir en la foto inaugurando algún edificio”, añadió el director general del Copeems

Carlos Alberto PÉREZ AGUILAR | Domingo 15 de Octubre del 2017 3:14 pm

Dice Antonio Gago Huguet, director general del Consejo para la Evaluación de la Educación del Tipo Medio Superior, A.C. (Copeems), que la privatización educativa en México, tan anunciada por algunos grupos políticos, “difícilmente puede ocurrir. Tal vez en los países de alto desarrollo económico se puedan dar esos lujos, pero no en nuestro país”.

 

En entrevista, luego de dictar una de las conferencias plenarias durante la Asamblea General de la Red Nacional de Educación Media Superior, que organizaron la propia Red y la Universidad de Colima en el Archivo Histórico de esta casa de estudios, añadió que “es bueno que el sector privado tenga responsabilidades con el desarrollo educativo del país, pero en términos generales creo que las proporciones actuales se van a mantener”.

 

En educación básica, dijo, el 9 por ciento es privada; en la educación media es del 20 por ciento y en educación superior del 34 por ciento. “México es un país en el que predomina la educación pública, creo que así va a seguir y es muy bueno que así siga”.

 

En cuanto a la supuesta disminución en el gasto destinado a la educación, comentó que se trata de un caso de percepción. “Lo que se percibe es que, aunque el presupuesto se mantenga igual o los aumentos sean pequeños, sigue siendo insuficiente en comparación con las necesidades y las expectativas”.

 

Como ejemplo, dijo que en el bachillerato todos reclaman más recursos para tener más plazas de profesores de tiempo completo. En este nivel educativo, añadió, predomina el docente por horas, por lo que difícilmente se pueden lograr muchas cosas en temas como las tutorías, el asesoramiento y el trabajo colegiado o colaborativo en general.

 

En este tema, enfatizo, “no hay motivo para la desesperanza. Los presupuestos han ido incrementándose en una proporción menor a la que es deseable o necesaria. Debería haber más, pero hay otros sectores en el país que también necesitan recursos”.

 

Sin embargo, aseguró, “un país que no invierte en educación, en investigación y en difusión de la cultura, no saldrá del atraso y del subdesarrollo. Los políticos que quieran hacer carrera y ganarse un reconocimiento tendrán que apoyar la educación, aunque haya algunos que sólo quieran invertir a corto plazo para salir en la foto inaugurando algún edificio o un camino, que también son necesarios, pero no hay mejor inversión que la que se pueda dar en educación; incluyo salud porque en buena medida la educación contribuye a la buena salud”.

 

Para que las universidades o las instituciones de educación superior obtengan más recursos y el respaldo de la sociedad, le recomendó “hacer buen uso de los recursos que les den. Mucho o poco, deben ser eficientes en el gasto y hacer el mejor uso de los recursos; transparentarlos, no gastar en cosas superfluas y mostrando resultados. ¿Qué espera la sociedad de las escuelas?: buenos ciudadanos, buenos profesionales, buenos bachilleres. Cumpliendo con eso, las universidades justifican los recursos que se le den”.

 

Antonio Gago es maestro en Psicología Educativa por la Universidad Nacional Autónoma de México; profesor fundador de la Facultad de Psicología en la Universidad Veracruzana y profesor en la maestría en Planeación Educativa de la UNAM, donde también estuvo a cargo del Departamento de Orientación Vocacional.

 

Fue, además, director fundador del Centro de Actualización y Formación de Profesores del Colegio de Bachilleres, secretario académico de la ANUIES, director general y Subsecretario de Educación Superior de la SEP y Director General fundador del CENEVAL.

 

Pese a ocupar tantos cargos y enfrentar situaciones adversas en su vida, dice que no se ha desanimado “porque creo en la educación; estudié psicología y mi primer intento fue ser psicólogo clínico, y eso de cobrar por ayudarla a la gente en una consulta de cincuenta minutos no iba conmigo. Un par de años con esa experiencia me bastó para decidir que era mejor trabajar como educador, en la planeación y evaluación educativa, que es una manera más plena, pese a las complicaciones, de contribuir al desarrollo social: apoyar a la gente joven”.

 

“Creo en la educación –finalizó– y eso me alimenta. Mientras no me ataquen los tres extranjeros terribles seguiré trabajando. Esos extranjeros son: el alemán Alzheimer, el italiano Franco Deteriori y una española que es terrible, doña Demencia Senil. Mientras, vale la pena apoyar la educación; es una de las grandes misiones que podemos tener”.

 

TEMAS: Universidad de Colima

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