Misterios del Hospital San Juan de Dios

Detrás de las paredes de la Sociedad Cooperativa de Salineros de Colima se encuentra la Capilla del Hospital de San Juan de Dios, una de las edificaciones coloniales más antiguas del estado.

Mario CASTILLO DERBEZ | Domingo 8 de Abril del 2018 8:57 am

NO cabe duda que detrás de los muros modernos que cubren antiguas construcciones de esta capital, existen tesoros arquitectónicos de gran valor cultural. Uno de ellos se esconde tras las paredes de la actual Sociedad Cooperativa de Salineros de Colima, sobre la calle Independencia, en el centro de la ciudad, lugar que resguarda una de las pocas edificaciones de la Época de la Colonia, la Capilla del Hospital de San Juan de Dios de la Orden de los Juaninos.

El sitio guarda en su interior una estructura única en el estado, pues se trata del vestigio más antiguo de un convento que prevalece a pesar de que sus muros han sido restaurados en diversos tiempos, dado que varias veces ha sido seriamente dañado por los sismos que han azotado a Colima a lo largo de los siglos.

El predio en donde estuvo el aglomerado religioso que comprendía capilla, hospital y convento, abarca desde donde se encuentra el Archivo Histórico del Municipio de Colima, una casa particular, la Cooperativa Salinera y la Gran Logia Masónica de Colima, por lo que el complejo dogmático era extenso.

Poco queda de la edificación original, porque, por ejemplo, el techo está completamente remozado de madera. Persiste un arco de ladrillo rojo en el umbral de una puerta, atestiguando que su construcción fue posterior al Siglo XVIII, ya que anterior a esta época, no había elaboración de ladrillos en Colima.

 

FUNDACIÓN Y CAMBIOS

 

En el libro México Pintoresco, de Hugo Brehme, se cita que la Capilla y Hospital de San Juan de Dios fue fundado el 7 de enero de 1608, por Fray Juan de la Concepción, quien llegó a la Villa de Colima al frente de varios frailes de su orden, Los Juaninos. A partir de ese momento, los enfermos fueron atendidos en seis camas.

Según el archivista José Luis Silva Moreno, ese complejo se encontraba en funciones hasta 1857; para 10 años después cambiar de nombre debido a las reformas que transformaron los bienes y servicios de la Iglesia, por lo que pasa a ser el Hospital Civil de Colima. Años después, por falta de presupuesto para ser remodelado, se mudó a Villa de Álvarez; posteriormente fue removido a un costado del Jardín Núñez, en lo que es hoy la escuela primaria Tipo República Argentina.

En el libro Lucio Uribe, el alarife de Colima, de Roberto Huerta San Miguel, se acata que a principios del Siglo XX, y continuando la falta de presupuesto para la remodelación del primer hospital o la construcción de uno nuevo, las autoridades lo cambian a las instalaciones del Hospital Sagrado Corazón, propiedad del clero. Este lugar es actualmente el Instituto Universitario de Bellas Artes (IUBA).

En 1962, el hospital fue cambiado una vez más, en esa ocasión se construyeron nuevas instalaciones para su funcionamiento en la avenida Circunvalación (hoy San Fernando) e Ignacio Sandoval, donde actualmente es la Jurisdicción Sanitaria No. 1, de la Secretaría de Salud. Aquí perduró hasta el año 2001, cuando se trasladó de sitio y fue convertido en lo que hoy es el Hospital Regional Universitario. Son, pues, 410 años de historia hospitalaria.

 

LEYENDAS SUBTERRÁNEAS

 

Las leyendas dicen que en la zona céntrica de la capital existe una red de túneles edificados después de la Colonia y que también hay una serie de bóvedas debajo del suelo, que probablemente pertenecen al mismo conjunto de corredores profundos. En esta edificación hubo un hallazgo de esa índole.

El archivista Agustín Márquez Gileta, relata que en 1969 fue encontrada, en la parte central de la Capilla, la entrada a lo que parecía un túnel subterráneo. El hallazgo lo hizo un vigilante de aquella época de nombre Rosalío Hernández. “Él me platicó que un domingo de aquel año se decidió a bajar por la entrada del piso, armado con una soga e iluminación, y cuál fue su sorpresa, que al momento de entrar, vio una serie de entierros, criptas y catacumbas al interior, por lo que él, asustado, subió y ya no quiso descender de nuevo, ya que él creía en una leyenda local que dice que ‘uno de los que baje, ya no va a regresar’, por lo que posteriormente, esta entrada fue tapada. Hoy, sólo podemos ver un tapón de concreto al ras del suelo”.

Pero este no es el único hallazgo dentro de este terreno. En la parte posterior se encuentra un estacionamiento con entrada por la calle Gildardo Gómez, donde está uno de los pocos accesos a los túneles aun abiertos en la ciudad. Fue descubierto hace más de 40 años, y actualmente la entrada, de aproximadamente de 4 metros de largo por 60 centímetros de ancho, está enmarcada por una serie de ladrillos; el interior del túnel tiene alrededor de 2.5 metros de altura; viendo hacia el lado poniente, el túnel termina a sólo unos metros, mientras que al lado oriente se encuentra colapsado, pero, hipotéticamente, este pasadizo subterráneo se conectaría hasta el Teatro Hidalgo, el Palacio Municipal y la Catedral Basílica Menor.

Existe un hallazgo más en el área en donde estuvo el Hospital y la Capilla de San Juan de Dios. Como ya habíamos mencionado, el Archivo Histórico del Municipio de Colima también comparte el legado de esta edificación antigua. Cuando ahí comenzaron las obras de la construcción del Auditorio, en 2014, se encontró una fosa a unos metros bajo tierra, un espacio de aproximadamente 2 metros cuadrados por 2 metros de altura, y en su interior fueron hallados varios nichos, pequeñas vasijas con restos humanos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia en Colima, describió este sitio como un lugar utilizado para el almacenamiento de agua; hoy lo podemos apreciar al interior del Auditorio del Archivo, resguardado por un grueso vidrio templado.


TEMAS: Reportaje Editorial

también Te puede interesar:

Usa EU Panama Papers para desestabilizar a Rusia

Rechaza Washington estar detrás de filtración de documentos



Protegemos su pago con los métodos más seguros: