La Casa del Catrín

La Casa del Catrín es un lugar enigmático, ubicado en pleno centro de la capital colimense.

Mario CASTILLO DERBEZ | Domingo 13 de Mayo del 2018 8:34 am
Crédito: Mario CASTILLO DERBEZ

INMERSA en mitos y leyendas urbanas, la Casa del Catrín aporta al centro de esta capital un toque de misterio y folclore.

Ubicado en el número 40 de la calle Manuel Álvarez, casi esquina con Venustiano Carranza, al inmueble se le adjudican eventos paranormales que se han propagado de boca en boca, aunque también ha sido testigo de una serie de eventos históricos de Colima.

La Casa del Catrín es actualmente el anexo del Archivo Histórico Municipal de Colima y una escuela de artes plásticas. Su arquitectura es tradicional colimense, de estilo neoclásico y materiales típicos de la región; tiene un patio central ancho, corredores a los costados, ventanas de herrería y madera, y un zaguán amplio donde antes se podía ingresar con carreta.

Conserva el piso original de cemento pulido y un área de piedra y cantera, por donde transitaban los caballos en tiempos pasados. Asimismo, la estructura tiene diversos arcos de estilo romano.

En la parte norte del patio hay una fuente misteriosa, ya que la salida del agua proviene de una gárgola, donde la erosión y el paso del tiempo han mermado el detalle de los grabados, pero se aprecia claramente una extraña criatura coronando la pileta; y el techo se enmarca con más de 140 vigas de madera. Durante muchos años esta finca estuvo abandonada, pero en 2009 fue sometida a una profunda restauración, para que en septiembre de 2011 se inaugurara como anexo del Archivo.

La construcción de esta casa se remonta a principios del Siglo XIX y en ella vivió el primer gobernador de Colima, Manuel Álvarez Zamora, así como su nieto Miguel Álvarez García, El Capacha, y la primera gobernadora en el país, Griselda Álvarez Ponce de León. Es en el seno de esta familia donde comienzan a discernirse una serie de leyendas de carácter paranormal, que hace que la riqueza histórica de este sitio cobre mayor fuerza.

 

LEYENDA DEL CATRÍN

 

Se llama la Casa del Catrín porque fue escenario de una leyenda que nació a principios del Siglo XX, producto de un suceso rodeado de misterio.

Según el libro Los fantasmas de Colima, de Miguel Galindo, se describe que en los primeros años del Siglo XX, dentro de esta finca se encontraba trabajando un carpintero y que postrado junto a la fuente, pudo apreciar que dentro de una habitación del inmueble, un individuo atravesó el sitio. Sabiendo que él estaba solo en la casa, el carpintero decidió inspeccionar el área, por lo que al acercarse a esta persona que apareció fugazmente, con una apariencia de catrín, le preguntó la razón de su presencia, a lo que el sujeto desconocido respondió: “¿No te doy miedo?, soy ¡Miguel Álvarez! (refiriéndose al hijo de Don Manuel Álvarez Zamora)”. El carpintero huyó despavorido, al darse cuenta que esa persona ya no pertenecía a este mundo.

Cuando el carpintero se reporta con su empleador y le platica lo sucedido, el hombre, asustado aún, trató de desistir de su trabajo, pero su patrón le pidió que antes de irse, conversara con la familia del difunto Miguel, para enterarla del suceso dentro de la finca.

Cuando el carpintero cuenta a la familia Álvarez lo que vivió, ésta le pide que regrese a otro encuentro con el espectro para preguntarle cuál era el motivo de su aparición, a lo que el trabajador accedió, condicionando que alguien  más lo acompañara.

Planeado el posible reencuentro con el ente paranormal, el carpintero se postró en el mismo lugar y a la misma hora que la vez anterior. Y sucedió, el fantasma de Miguel Álvarez reapareció, pero sólo el carpintero pudo verlo. Envalentonado ante la presencia etérea, le preguntó cuál era la razón de su presencia, a lo que el Catrín respondió: “Estoy aquí por una manda que no pagué, una promesa que no realicé, por lo que quiero pedirle a mi familia que arregle la capilla que se encuentra en la Hacienda de La Capacha”.

Después del místico encuentro, el carpintero informó a la familia el pedimento del Catrín y se procedió a cumplir con la petición. Cuando se restauró y arregló el templo, el fantasma de don Miguel pudo descansar en paz y cesó sus apariciones.

 

OTROS SUCESOS

 

Pero este suceso paranormal no es el único. La casa continúa como un lugar lleno de fantasía, porque según los visitantes y empleados del lugar, hay muchos eventos que no tienen explicación lógica, como ruidos extraños, voces susurrando en los rincones, objetos que se mueven solos, entre otras cosas.

Asimismo, hasta el fondo de la casa hay una escalera de cantera que asciende a un pequeño terraplén, lugar donde según personas con capacidades para percibir presencias paranormales, sucedió algo terrible, un acontecimiento que, por lo trágico, no han querido revelarlo.

Cuenta el archivista Agustín Márquez Gileta que en una ocasión, cuando estaban restaurando el sitio, entró una persona de edad avanzada y al acercarse a la mítica fuente, aseguró que ahí se encontraban tres presencias espirituales: un sacerdote, un militar y un catrín. Lo mismo le comentaron tras personas.

La Casa del Catrín actualmente resguarda el fondo documental del Siglo XXI, del año 2000 a la fecha, por lo que su labor de conservación y preservación de la historia de Colima ha sido constante. Pero, sin lugar a dudas, todas estas leyendas paranormales son parte de su encanto, que enriquecen la cultura urbana.


TEMAS: Reportaje Editorial

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