Reforestar, para la conservación natural

El personal del vivero tiene una gran dedicación en la atención y cuidado de las plantas, para tenerlas listas al momento de la reforestación.

Mario CASTILLO DERBEZ | Domingo 10 de Junio del 2018 8:33 am
Crédito: Mario CASTILLO DERBEZ

COMALA, Col.- La reforestación es la acción de plantar árboles, arbustos o hierbas, en sitios donde anteriormente desaparecieron a causa de diversos factores naturales, como el cambio del clima, o por causas relacionadas a la acción humana, como la tala moderada o indiscriminada, incendios forestales provocados y por la actividad agrícola.

La reforestación es una de las actividades realizada por el hombre más aceptada por todos los sectores de la población, pues con ella se busca el mejoramiento del medio ambiente. Además, la plantación de un primer árbol no es sólo un símbolo, pues al hacerlo se adquiere la responsabilidad de procurarle cuidados.

En cada región del planeta hay plantas y animales que se desarrollan de forma natural, sin que el humano intervenga, esas son las especies nativas, y cada lugar tiene las propias, aunque a veces las encontramos también en otras partes. En las reforestaciones, lo más indicado es utilizar especies nativas, porque al estar adaptadas al clima, al suelo y a las temporadas de lluvias, su crecimiento será adecuado.

 

CÓMO REFORESTAR

 

¿Cómo lograr que una reforestación tenga éxito? Mario Valencia, jefe del departamento de Fomento Forestal del Gobierno del Estado, conversó con Diario de Colima al respecto.

“La mejor manera de reforestar es, primero, tener una planta adecuada; cuando la planta se produce se tiene que hacer con estándares de calidad, que tenga una altura de 20 centímetros, que tenga buena raíz, libre de plagas y riego constante”, dice.

Explica que entre los factores principales para que la planta tenga éxito es el traslado de los viveros a las zonas de reforestación, pues desde el momento en que se lleva de un lugar a otro, debe tener un acomodo especial para que no sufra un estrés.

Cuando la planta llega al campo –agrega– debe tener un riego constante, lo cual le ayudará a que se adapte a su nuevo hábitat. Para esto, hay que aprovechar la temporada de lluvias al máximo, pues “no se puede sembrar un árbol si no hay una afluencia de lluvia constante, porque está el riesgo de que el árbol muera”.

Desde las instalaciones del Vivero del Gobierno del Estado, ubicado en el Parque Turístico y Cultural Metropolitano de Comala, Mario Valencia cita otro factor, la preparación del terreno previo a la siembra. Se tiene que hacer un cerco perimetral con alambre, toda el área tiene que estar protegida para evitar que los animales entren y destruyan las plantas, porque “la mortandad de árboles reforestados a causa del ganado es muy alta”.

También hay que cuidar que no afecte algún incendio forestal a la siembra realizada, esta es una responsabilidad que toma la persona que se encarga de esa zona de reforestación.

Asimismo, se debe tener en cuenta que las cercas colocadas con antelación se mantengan por varios años, ya que reforestar es una labor de mucho tiempo, por lo que se debe dar seguimiento al desarrollo de las árboles sembrados.

Y es que los puntos a seguir para una correcta siembra son diversos e importantes. Por ejemplo, la sepa o el hoyo debe de ser de 15 centímetros de profundidad, para que al momento en que se plante la raíz, ésta tenga espacio libre y cómodo para desarrollarse. También es muy importante que el arbolito quede enterrado justo hasta el cuello.

Cuando se siembra en una pendiente, se tienen que colocar barreras en cada nivel de la reforestación, para que cuando el agua de lluvia baje, las plantas queden protegidas del torrente.

Si se siembran varios árboles en una zona, se debe dejar alrededor de 3 metros de distancia entre cada sepa, porque cada uno requiere espacio suficiente para su desarrollo adulto. Un error muy común es sembrar los árboles demasiado juntos, y el resultado es que sólo algunos sobreviven.

Otro punto es que la reforestación debe hacerse en los últimos días de julio, cuando la lluvia es más fluida en Colima, no en las primeras precipitaciones pluviales, como comúnmente aquí se hace, y eso es un error.

Mario Valencia pone énfasis en la importancia de llevar a cabo una reforestación adecuada, porque aun cuando se siguen los lineamientos, los datos de éxito no son muy alentadores: menos del 50 por ciento de los arboles llegan a madurar eficazmente, la mitad muere a causa de diversos factores, la mayoría externos, como los incendios forestales, la mala protección del terreno al evitar el ingreso de ganado al área, haber sembrado en semanas no recomendables o porque las lluvias no tuvieron la intensidad esperada.

 

SIEMBRAS URBANAS

 

La reforestación no sólo se practica en grandes extensiones de tierra. En Colima se siembran en zonas urbanas árboles nativos, como el cacanaual o el tepehuaje, pero también romeros, primaveras, parotas, yacas, carambolos, mangos, guayabas, crotos, entre otros. Muchas de esas plantaciones se realizan en parques, escuelas, camellones o en fincas particulares.

“Aquí –en el vivero estatal– siempre pedimos que si te vas a llevar una planta para tu casa, la cuides como a un miembro de tu familia, porque no se nos tiene que olvidar que también es un ser vivo; además, tienes que comprometerte a darle una manutención adecuada para pueda crecer sin problemas”, aclara Mario Valencia.

Los árboles de este vivero tienen un 90 por ciento de probabilidades de supervivencia, ya que al estar bajo la responsabilidad de expertos que tienen una determinada cantidad de ejemplares, su cuidado es más detallado.

 

BENEFICIOS DE REFORESTAR

 

Los beneficios de la reforestación son muchos y algunos muy perdurables. En zonas rurales, se restauran las partes afectadas por la tala derivada de la siembra de granos, se protege el suelo de una erosión acelerada, se tienen mayores producciones de madera y otros recursos de uso industrial o doméstico, deteniendo la tala clandestina.

También se crean zonas de descanso para el ganado, así como barreras de protección naturales, se fortalece el hábitat de la fauna silvestre, mejora la condición del suelo y la captación de agua en las cuencas.

La reforestación en zonas urbanas también tiene muchos beneficios, ya que es en las ciudades donde se siembran ejemplares coloridos, como primaveras, rosamoradas y tabachines, embelleciendo la urbe.

Los árboles en ciudades ayudan a aislar el ruido, modifican positivamente las condiciones climáticas, crean hábitat para la fauna silvestre y disminuyen la contaminación.

Actualmente se cuenta con recursos federales para la entidad, mediante una inversión anual de 900 mil pesos. Sólo en el Vivero del Gobierno del Estado existen 385 mil plantas listas para sembrar, más otras 100 mil destinadas a la población en general, pero en todo el estado suman un millón 250 mil especies para la reforestación de este año.


TEMAS: Reportaje Editorial

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