Cargando



Despacho político



ARMANDO MARTÍNEZ DE LA ROSA

Teóricos del fraude


Miércoles 11 de Julio de 2018 8:22 am


1.- DURANTE casi todo el proceso electoral, la referencia a que se preparaba un fraude electoral fue difundida con una ligereza tan grande como la fanfarrona seguridad con que se le afirmaba. Conforme se acercaba la fecha de comicios, muchas voces públicas se referían a que desde el poder se perpetraban maniobras para frenar el triunfo de Andrés Manuel López Obrador que casi todas las encuestadoras serias preconizaban, aunque digan que el de augur no es su oficio.

Personajes como el doctor Manuel Mireles, respetable líder de las autodefensas de la costa michoacana, advirtiera de un colosal fraude electoral y casi a un tiempo elaboraba una extraña teoría de por qué crimen organizado y narcotráfico son hijos de matrices diferentes y resultan no ser la misma cosa.

Sucedió, en cambio, que no hubo fraude, sino una victoria arrasadora de la coalición Juntos Haremos Historia (JHH), y más de Morena, porque su aliado de la ultraderecha, el PES, no recibió de la ola Obrador ni el mínimo beneficio, un coletacito siquiera, que le ayudara a conservar el registro de partido nacional, si bien tendrá una bancada legislativa numerosa porque les dio asilo a muchos candidatos que nunca militaron en sus filas, pero sí aceptaron su ride electoral.

Y algo más: desde el poder priista y “la mafia del poder”, que incluía a empresarios acaudalados que no querían a López Obrador en la Presidencia de la República y que ahora dicen amarlo, no se organizó tal fraude, ninguna intervención ilegal en el proceso electoral y, asombrosamente, el PRI se abstuvo de movilizar su voto duro en la jornada electoral. Ni siquiera esa práctica se llevó a cabo. Tanto fue así que al candidato ganador le pareció necesario reconocer, frente a sus seguidores, que el presidente Enrique Peña tuvo un comportamiento correcto.

2.- Visto desde lejos, el escándalo de un grupo de seguidores del candidato de JHH en Puebla fue la respuesta de la barbarie, no de la civilidad que el candidato ganador de la Presidencia elogiaba. Alegaban fraude en la elección de Gobernador poblano.

Uno no metería las manos al fuego por ninguno, ni por Miguel Barbosa, el ex perredista candidato de JHH, ni por el patrocinador de la candidata a gobernadora, Martha Érika Alonso, el ex gobernador Rafael Moreno Valle, un panista que se formó en el chanchullo electoral en el partido de Elba Esther Gordillo, el Panal, que también se sume en la desgracia de perder el registro.

Barbosa afirma que impugnará el resultado de la elección. Bien que lo haga, si cree que lo trampearon. Es su derecho y es correcto no sólo por él y su reciente partido, Morena, sino por la legalidad que debe prevalecer en los procesos comiciales, gane quien gane. Para eso está la ley.

Y eso debió anunciar desde que se conocieron los resultados preliminares, en lugar de proclamarse vencedor a sabiendas de que no lo era. Su afirmación dio paso al enojo de sus seguidores cuando les anunciaron que no, que no había tal victoria. Así ocurre cuando la desilusión sobreviene. Recuérdese, por ejemplo, cómo pretendía comportarse Jorge Luis Preciado cuando perdió la elección de Gobernador por segunda vez, en la extraordinaria. Mala cosa que un candidato perdedor se convierta en ocotero, cuando el huachicol de la frustración postelectoral lo ha derramado él mismo.

3.- Esperaba la hora, el momento, el cierre feliz de un proceso electoral en que las dificultades fueron mínimas y los augurios de violencia, fraude y derrumbe eran máximos.

Una vez terminada, para el INE, su intervención en el proceso comicial, Lorenzo Córdova fue por la revancha y en la cara les espetó –espetar es sinónimo de escupir– el reproche a los augures: “Se equivocaron los teóricos del fraude”. Bofetada con guante blanco y salivoso.

Eso no borra los muchos y notables errores cometidos por el INE, sus vaivenes políticos, sus deslices legales y su bronca, al final subsanada, con el Tribunal Electoral federal. Pero era necesario que les respondiera.

Tampoco solventa una de las más grandes fallas del sistema electoral mexicano: la mala, lenta, ineficiente fiscalización de los dineros que se invierten en las campañas y que siempre, siempre, siempre rebasan los topes legales sin consecuencias jurídicas para los que gastan de más o son subvencionados con dinero negro, sea que provenga ilícitamente del erario o del narcotráfico.

Como fuere, los “teóricos del fraude” resultaron derrotados. ¿También ellos se acabarán? Porque enturbian resultados legales y socavan los procesos comiciales.

 

MAR DE FONDO

 

** El alcalde de Colima no reelecto, Héctor Insúa, les retiene a empleados municipales desde hace 3 quincenas el salario que debió pagarles. Perdió el caso en el Tribunal de Arbitraje y Escalafón y ni así les devuelve su dinero. Se necesita ser de mala sangre para comportarse así.

 

** Se fue Cristiano Ronaldo del Real Madrid a la Juventus. Sólo espero que quien lo sustituya no sea Neymar el chillón y sí Kylian Mbappé.

 

** “Ya no sé escribir, ya no sé escribir más./ La tinta me embadurna los dedos, las venas.../ -en el papel dejé toda mi sangre./ ¿Dónde decir, dónde dejar dicho, dónde inscribir/ la pulpa del áureo fruto sino en el fruto,/ la tempestad en la sangre sino en la sangre,/ el árbol y el viento sino en el viento de un árbol?/ ¿Dónde podré decir la muerte sino en mi muerte,/ muriéndome?/ Lo demás son palabras.../ Ya no sabré escribir nada mejor./ Demasiado cerca de la vida vivo./ Las palabras se me mueren adentro/ y yo vivo en las cosas”. (Joseph Palau i Fabre, español, 1917-2008. Despedida.)