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Filosofía marismeña



RAMÓN LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Matrimonio joven


Martes 04 de Septiembre de 2018 9:22 am


LAS preguntas que algunas personas se hacen al inicio de una relación son: ¿Es el compañero de mi vida que estaba esperando? ¿Con el que deseo estar por lo que resta de vida? ¿Estaré un tiempo y cuando el amor disminuya uno de los dos se marchará? Muchas mujeres y también hombres desean encontrarse personas amables, atentas, cariñosas y hogareñas, sin embargo, la realidad es que es difícil hallarla con estas características y otros atributos más. Por ello, es que muchas de las relaciones fallan en ese inicio, pues el esperar más de lo que una persona pueda darte o está capacitado y que no lo haga, resulta decepcionante.

Hoy, todas las mujeres se pueden casar con quien lo deseen; a pesar de los incrédulos, la sociedad toma justicia para que dejen la oscuridad de preferencia y su amorío. Los conservadores arguyen que el matrimonio es puro y diseñado para la procreación, pero de acuerdo a la tasa de divorcios, las personas han dejado de casarse, comprometiéndose a vivir juntos, cohabitando previamente en una anticipada situación de entendimiento.

Los conservadores que nunca han pasado por un divorcio, frecuentemente se engañan en la afirmación de que no pasa por su cabeza este hecho. La tasa de divorcio es aproximadamente de un 50 por ciento de probabilidades en los primeros años en gente joven, es una tendencia medible, las razones podrían ser por falta de dinero, discusiones de todo tipo, gasto del compañero, disputas por diferentes causas o porque uno de los dos no aporta al gasto o rechaza a la familia del otro.

Podemos observar que las responsabilidades personales hacen presa fácil a los matrimonios jóvenes y que es prácticamente cuando necesitan de todo y al mismo tiempo lo carecen. El matrimonio no es un juego para abandonarse al primer descalabro, por ello requiere una preparación cuidadosa en el hogar. Antes de casarse es bueno llegar a acuerdos, por ejemplo, en el número de hijos, fechas para embarazarse, cuando vayan creciendo, manejo de sus costos en diferentes etapas, planear su futuro. Pero muchas personas optan por lo fácil, que es no pensar ni planear, lo que muchas veces conduce al fracaso, por deficiencias, decisiones equivocadas, tomadas a la ligera.

Decidirse por una persona para casarse implica pensar en que sea para toda la vida, por lo que no sólo se ve involucrado el aspecto físico. Recuerde que a partir de esta decisión, el rostro de su pareja elegida estará junto a usted, incluso en sus sueños. Vivirá oliéndolo, respirando su aliento, el olor de sus axilas, boca, ronquidos en la noche, y los hijos que tenga vendrán con su apariencia por eso la elección no es tan sencilla.

Si de novios usted lo juzga y se ríe por su apariencia, aunque es fácil hacerlo, lo verá en sus hijos. Elegir es una decisión seria, si no desea salir lastimado. ¿Un beso en la boca es agradable? ¿Lo extraña? ¿Se apresura para llegar pronto con la persona? Música que le gusta, comida favorita, practicar deportes, ver deporte en casa, sueños, creencias, ¿qué tanto son compatibles? ¿Cómo responde cuando le habla? ¿Por qué discuten? Todos desean una relación emocional estable, en donde ambos sean capaces de enfrentar conflictos juntos, sin confusiones o echar culpas.

Anteriormente la mujer era la débil, sin embargo, el cambio en su rol social la ha fortalecido, lo que muchas veces a espantado a los hombres, al ver que cuenta cada día con más espacios en todos los aspectos: social, laboral, cultural, lo que le ha permitido tener un mejor desenvolvimiento y capacidad de decisión. La elección no es sencilla como para ir tirando lo que no apetezca por un detalle, es la oportunidad de crecer juntos, madurar, cometer y solucionar errores y un buen inicio es no decidir por satisfacer el requisito sexual, ni por lo que dicen sus amistades, eso es engañarse a sí misma, todo depende de la adecuación, observación correcta.

Antes, los matrimonios eran arreglados sin el consentimiento de la mujer, en algunas culturas lo sigue siendo. El matrimonio jamás debe ser por necesidad, pues entonces no funcionará de esa manera. Es un paso equilibrado entre la felicidad y su tristeza, la calidad de vida y lo imprudentemente desagradable. Para que la felicidad continúe después del noviazgo es importante elegir sabiamente, estar dispuesto a hacerse la promesa de fidelidad, honestidad, cooperación, sólo de esta forma durará. Los jóvenes se equivocan al elegir, debido a la atracción física, pasión juvenil, ansiedad de satisfacer sus deseos carnales. Es una decisión a tomar al mismo tiempo es una necesidad natural, es un desafío que requiere sensatez, madurez, comprensión.

Los jóvenes pueden en ese momento sentirse incomprendidos, estar motivados por romper las reglas, por la intensidad de los deseos, lo cual no lleva razonamiento y sí al arrepentimiento, ya que quizás no significa mucho esa persona en su vida, y que sin embargo tendrán que lidiar mucho tiempo para saber si la decisión que ambos tomaron fue la adecuada, y si no fue así, entonces retomar cada quien su camino.

Por ello, lo recomendable es que los jóvenes tengan como prioridad prepararse a través de los estudios, que conozcan gente, viajes, disfruten, para que así tengan otro tipo de pensamiento, para que al momento de tomar decisiones lo hagan razonadamente, con el propósito de no equivocarse y sean más felices.