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Malas Compañías



MARIO ALBERTO SOLÍS ESPINOZA

La hora de los descartados


Miércoles 05 de Septiembre de 2018 9:18 am


CON la instalación de la nueva Legislatura en el Congreso de la Unión, deberá abrirse una nueva etapa del parlamentarismo en nuestro país, más profesional y responsable, a eso están obligados los diputados y senadores que fueron electos el pasado 1 de julio.

Más allá de la estridencia y el folclor con que inició el periodo de sesiones en San Lázaro, los noveles representantes populares deberán trascender como herederos de luchas históricas que tienen sus antecedentes en movimientos populares, obreros y ciudadanos, que en su momento fueron reprimidos y avasallados.

Por primera vez en la historia de México, la izquierda tendrá mayoría en las dos Cámaras que integran el Congreso de la Unión. Tal condición es un triunfo de la sociedad, pero al mismo tiempo un enorme reto para quienes fueron beneficiarios de la voluntad de cambio que se expresó en las urnas.

En primer término, los tribunos que acceden al Poder Legislativo deberán entender que su nuevo encargo es la materialización del hartazgo colectivo, por lo tanto, será fundamental que desde el inicio marquen una profunda diferencia respecto a sus antecesores.

La sociedad está cansada de legisladores rapaces e incompetentes, que usufructúan sus curules para llenarse los bolsillos y responder a intereses de grupo, antes que buscar el beneficio colectivo. De esos representantes los mexicanos ya no quieren saber nada.

Por lo tanto, una de las primeras tareas de diputados y senadores que rindieron protesta en días pasados, será cancelar el régimen de privilegios que ofende a los ciudadanos, pero que además expolia las arcas públicas y denigra la función legislativa.

Sin embargo, los nuevos tribunos no pueden quedarse solamente en eso, la reducción de salarios y canonjías es una tarea impostergable, pero no la única; acaso será más importante la tarea que desde el Congreso de la Unión se realice para desmontar el aparato de corrupción e impunidad que lacera al país.

En dicha empresa, hará falta inteligencia, capacidad e integridad, mucho más que los gritos y las consignas de estos primeros días; México debe transformarse en una Nación democrática, y eso solamente se construye con una visión clara y la voluntad de lograr acuerdos; el revanchismo y el agandalle no son la opción.

Además, la mayoría lopezobradorista en el Congreso de la Unión tendrá que encontrar su propia identidad; convertirse en una extensión del pensamiento político del Presidente electo podría llevar a la sumisión, y eso es regresar al pasado que los mexicanos ya repudiaron.

Son múltiples las tareas del Congreso de la Unión, pero sus integrantes deben afrontarlas con el convencimiento de que representan a millones de mexicanos agraviados, olvidados, descartados y ofendidos por un régimen político a punto de la extinción.

Menos gritos y más trabajo deberá ser la premisa en lo futuro, los diputados y senadores tienen el alto honor de saldar cuentas con un pasado ominoso, hacerle justicia a generaciones enteras de mexicanos que vieron languidecer su esperanza de justicia y cambio. A todos ellos, les llegó la hora.


BREVE HISTORIA PARA CAMILA


La princesa inició una nueva disciplina vespertina que complementa sus actividades escolares: desde esta semana acude a un club de atletismo, es lo que escogió y yo lo respeto. A mí me hubiera gustado que me pidiera inscribirla en un equipo de futbol, pero está visto que ese deporte jamás llamará su atención, es más, con pesar, a estas alturas puedo dar la infausta noticia, la moconeta ni siquiera le va al Aclas, no es rojinegra y lo suyo tampoco es el sufrimiento semanal que nos proporciona la academia. Ni modo, me consuelo en el hecho de que ya no me recrimina por irle a un equipo tan malo, ya sólo me observa, los viernes que mi equipo juega de local, con resignación y cierta curiosidad. Los atlistas tendremos que prescindir de un militante, la princesa nunca se afilió a nuestros colores y terminó por abandonarnos a nuestra suerte, las pistas son lo suyo.