Real Madrid, campeón contundente del Mundial

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Sábado 22 de Diciembre de 2018 3:37 pm
+ -El cuadro merengue no pasa mayores apuros para vencer 4-1 a Al Ain. Llorente marca un golazo y Shiotani otro. Sergio Ramos celebra su tanto con Isco
El Real
Madrid se convirtió en el equipo con más conquistas de la historia del Mundial
de Clubes, firmó con autoridad su tercera corona consecutiva, superior al local
Al Ain el día que Luka Modric regresó a su versión de líder y el futbol premió
la irrupción de Marcos Llorente con un golazo.
Al Ain no fue
rival para el Real Madrid que plasmó la abismal diferencia del futbol entre
continentes.
Especialista
en finales, el estreno del palmarés de Santiago Solari como técnico llegó con
susto inicial y posterior demostración de poderío. Repetía el once que dio la
estabilidad buscada en el torneo y Marcos Llorente respondía con una acción
repleta de potencia que culminaba con un pase atrás que acababa en el poste. El
remate de Lucas lo sacaba Fayez y la madera impedía el primero.
Nacía un
partido de ida y vuelta en el que Al Ain desafiaba con valentía inocente a su
mayor desgaste físico y asumía los riesgos de conceder espacios a futbolistas
muy superiores en calidad. Sus opciones se redujeron a los primeros minutos,
cuando Berg buscó la espalda de Varane y dio un susto a la salida de Courtois,
que reaccionó con rapidez.
Y
especialmente tras un error infantil de Marcelo, que dejaba el balón muerto de
cabeza en un intento de cesión y regalaba a El Shahat la oportunidad de su
vida. Dos buenos recortes, incluido a Courtois, pero su disparo lo sacaba Ramos
bajo palos. La grada aumentaba los abucheos al capitán madridista, sin
perdonarle la lesión a Salah, icono del mundo árabe, en la final de “Champions”.
Del susto al
gol. Una virtud del antiguo Real Madrid que recuperó. Aparecía el Balón de Oro
para abrir la final. De zurda, desde la frontal, con tiempo para recibir y
colocar su disparo lejos del alcance de Eisa. El primer tanto del curso de
Modric estaba reservado para un momento decisivo.
La final
acabó convirtiéndose en un paseo de gloria madridista, un partido para
disfrutar. Superior en todas las partes del campo, en uno de esos días en los
que Modric juega su futbol y hace mejores a los que les rodean. De sus botas
nació una acción que acabó en una chilena de Bale como la que le instaló en la
leyenda ante el Liverpool.
Precedió al
tanto que sentenciaba el duelo. Un premio a un jugador que ha sufrido al no
tener oportunidades, que pasó de la grada al césped por la lesión de Casemiro y
respondió con una grandeza sorprendente. Marcos Llorente enganchaba un despeje
a un saque de esquina a la hora de partido, con un magnífico derechazo.
Era momento
para disfrutar, exhibir virtudes y gestos técnicos al alcance de muy pocos.
Como los que posee Marcelo, mientras que Bale extendía una noche de desacierto
en el remate. Perdonó tres ocasiones más, dos manos a manos con el portero
rival. Más eficaz fue Ramos para mandar callar a la grada con un testarazo
inapelable a un córner botado, como no, por Modric.
El orgullo
impulsó a Al Ain en busca del tanto que premiase su participación en el
Mundial. Courtois salvó la primera, rápido en la salida para tapar espacios a
Caio, pero nada pudo hacer al cabezazo preciso de Shiotani. No era el fin,
Solari había premiado a Vinicius y dejado sin minutos a Isco. Con el partido
roto el brasileño encaró y como en su primer tanto, acabó encontrando el gol
con un disparo que golpeó en un defensa rival. Era el broche para un Real
Madrid campeón del mundo por séptima vez, cuarta desde cambió el formato del
torneo y el único que lo consigue tres años.