Juan Villoro: La relación con el lenguaje es conflictiva
Miércoles 06 de Febrero de 2019 8:42 am
+ -La obsesión por las palabras, instrumento de creación literaria; deben decir algo que no han dicho
Autor de novelas, cuentos, ensayos y artículos periodísticos, ganador del premio Herralde, Juan Villoro Ruiz, uno de los mejores escritores mexicanos contemporáneos, visitó Diario de Colima. Lo entrevistó Armando Martínez de la Rosa, Director General. Abordaron temas de literatura, futbol y política. Ofrecerá hoy y mañana, a las 7:30 de la tarde, ciclo de conferencias en el Teatro Hidalgo. Esta es la entrevista.
Armando Martínez de la Rosa (AMR): En 8.8: El miedo en el espejo, abordas la obsesión, ¿Eres realmente obsesivo? En tal caso, ¿cuáles son tus obsesiones?
Juan Villoro Ruiz (JVR): Las personas obsesivas sienten que esa es su naturalidad, entonces, hacen una cantidad de cosas que a los demás les pueden parecer absurdas, pero que ellos han convertido en una segunda naturaleza, en una costumbre. Trato de no ser demasiado obsesivo, pero en algunas cosas sí: en horarios, disciplina de trabajo, atarme los zapatos con doble nudo.
En el terremoto de Chile, cuando finalmente terminó la sacudida no me pude salir del cuarto antes porque estaba en un séptimo piso y no me pude mantener en pie. Me di cuenta que mi suerte iba a ser la misma del edificio, porque no me podía mover con esa sacudida superior a cualquiera que yo hubiera sentido en un temblor. Entonces, me quedé tirado. Ahí entendí por qué Pablo Neruda había dedicado una oda al edificio en su libro Las odas elementales.
El edificio me pareció gris para ser celebrado, y me di cuenta en ese terremoto, que en Chile un edificio es una forma de milagro, si no se viene abajo te salva la vida. En ese momento que termina la sacudida, dije tengo que bajar, y ahí hay un detalle de obsesión muy grande, me pongo mis zapatos y pierdo tiempo precioso anudándomelos con doble nudo.
Pero sí tengo algunas obsesiones, persignarme cuando juega el Necaxa, cuando despega un avión, esa es una obsesión cercana a la superstición, sí. Me digo a mí mismo que no soy tan obsesivo, para no pensar que soy intolerante, pero la gente que vive conmigo me recuerda cada rato que soy bastante obsesivo.
