El origen del Parkinson podría estar en el intestino

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Jueves 27 de Junio de 2019 5:12 pm
+ -Investigadores encontraron que el Parkinson podría ser originado en las células del intestino y viajar hasta el cerebro.
Investigadores de la
Johns Hopkins Medicine han hallado evidencia de que la enfermedad de Parkinson
se origina en las células del intestino y viaja a través de las neuronas del
cuerpo hasta el cerebro.
El estudio en ratones,
que publica la revista Neuron, ofrece
un modelo nuevo y más preciso para probar tratamientos que podrían prevenir o
detener la progresión de la enfermedad de Parkinson.
Estos hallazgos
proporcionan una prueba más del papel del intestino en la enfermedad de
Parkinson, y nos brindan un modelo para estudiar la progresión de la enfermedad
desde el principio", destaca el doctor Ted Dawson, director del Instituto
Johns Hopkins de Ingeniería Celular y profesor de neurología en la Facultad de
Medicina de la Universidad Johns Hopkins.
La enfermedad de
Parkinson se caracteriza por la acumulación de una proteína mal plegada,
llamada alfa-sinucleína, en las células del cerebro. A medida que la mayoría de
estas proteínas comienzan a agruparse, causan la muerte de los tejidos
nerviosos, dejando atrás grandes franjas de materia cerebral muerta conocida
como cuerpos de Lewy. Y a medida que las células cerebrales mueren, afectan la
capacidad de una persona para moverse, pensar o regular las emociones.
El nuevo estudio se basa
en las observaciones realizadas en 2003 por el neuroanatomista alemán Heiko
Braak, quien mostró que las personas con enfermedad de Parkinson también tenían
acumulaciones de la proteína alfa-sinucleína plegada en las partes del sistema
nervioso central que controla el intestino.
La aparición de estas
proteínas dañinas para las neuronas es consistente con algunos de los primeros
síntomas de la enfermedad de Parkinson, que incluyen el estreñimiento, dice el
doctor Han Seok Ko, profesor asociado de neurología en la Escuela de Medicina
de la Universidad Johns Hopkins. Braak planteó la hipótesis de que la
enfermedad de Parkinson avanzaba hasta los nervios que conectan el intestino y
el cerebro, para subir como por una escalera.
El creciente número de
evidencias ha implicado la conexión cerebro-intestino en el inicio de la
enfermedad de Parkinson. Los investigadores mostraron gran curiosidad por saber
si la proteína alfa-sinucleína mal plegada podría viajar a lo largo del nervio
vago, que funciona como un cable eléctrico desde el estómago y el intestino
delgado hasta la base del cerebro.
Para probarlo, los
investigadores inyectaron 25 microgramos de alfa-sinucleína sintética mal
plegada creada en el laboratorio en los intestinos de docenas de ratones sanos.
Tomaron muestras y analizaron el tejido cerebral uno, tres, siete y 10 meses
después de la inyección. En el transcurso del experimento de 10 meses, los
investigadores vieron evidencia de que la alfa-sinucleína comenzó a construirse
donde el nervio vago se conectaba al intestino y continuaba propagándose por
todas las partes del cerebro.
Luego, los
investigadores realizaron un experimento similar, pero esta vez cortaron
quirúrgicamente el nervio vago en un grupo de ratones e inyectaron sus
intestinos la alfa-sinucleína mal plegada. Tras un examen a los siete meses,
los investigadores encontraron que los ratones con nervios vagos cortados no
mostraban ninguno de los signos de muerte celular que presentaban los ratones
con nervios vagos intactos. El nervio cortado pareció detener los avances de la
proteína mal plegada, apunta Dawson.
Los investigadores luego
quisieron saber si estas diferencias físicas en la progresión de la enfermedad
provocaron cambios de comportamiento. Para comprobarlo, evaluaron el
comportamiento de tres grupos: ratones inyectados con alfa-sinucleína mal
plegada, ratones inyectados con alfa-sinucleína plegada con nervios vagos
cortados y ratones de control sin inyección y nervios vagos intactos. Los
investigadores analizaron las tareas que solían usar para distinguir los signos
de la enfermedad de Parkinson en ratones, como la construcción de nidos y la
exploración de nuevos entornos.
Los investigadores
observaron por primera vez que los ratones construyen nidos en su recinto como
una prueba para la destreza motora fina, que comúnmente se ve afectada por la
enfermedad de Parkinson en los seres humanos. Siete meses después de la
inyección, los ratones que recibieron la inyección de alfa-sinucleína mal
plegada obtuvieron puntuaciones consistentemente más bajas en la construcción
del nido.
Además, mientras que la
mayoría de los ratones utilizaron la totalidad de los 2,5 gramos de material
proporcionado, el grupo de ratones que recibió la inyección de alfa-sinucleína
utilizó menos de la mitad de un gramo del material de anidación. “De acuerdo
con los síntomas de la enfermedad de Parkinson en humanos, el control de la
motricidad fina de los ratones se deterioró a medida que la enfermedad avanzaba”,
dice Ko.
En otro experimento que
analizó a los ratones para detectar síntomas similares a la enfermedad de
Parkinson en humanos, los investigadores midieron los niveles de ansiedad al
analizar cómo respondían a los nuevos entornos.
Para esta prueba, los
investigadores colocaron a los ratones en una gran caja abierta donde una
cámara podría rastrear su exploración. Los ratones sanos son curiosos y pasarán
tiempo investigando cada parte de un nuevo entorno. Sin embargo, los ratones
afectados por el deterioro cognitivo están más ansiosos, lo que hace que tengan
más probabilidades de permanecer hacia los bordes protegidos de una caja.
El equipo de
investigación descubrió que los ratones de control y los ratones a los que se
les cortó los nervios vagos para protegerse contra la enfermedad de Parkinson
pasaron entre 20 y 30 minutos explorando el centro de la caja. Mientras, los
ratones que recibieron la inyección de alfa-sinucleína plegada incorrectamente
pero que tenían nervios vagos intactos pasaron menos de cinco minutos, lo que
indica niveles más altos de ansiedad que son consistentes con los síntomas de
la enfermedad de Parkinson según los investigadores.
En general, los
resultados de este estudio muestran que la alfa-sinucleína mal plegada puede
transmitirse del intestino al cerebro en ratones a lo largo del nervio vago, y
el bloqueo de la ruta de transmisión podría ser clave para prevenir las
manifestaciones físicas y cognitivas de la enfermedad de Parkinson.