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Feria de Todos los Santos reúne a vendedores y artesanos



Domingo 17 de Noviembre de 2019 9:10 am

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CADA año, la Feria de Todos los Santos Colima reúne a cientos de vendedores de diferentes estados del país, que comercializan ropa y joyería artesanal, nueces, dulces, panes y gorditas, así como productos del hogar.
En las instalaciones del máximo festejo de Colima, ubicadas en La Estancia, se reúnen artesanos y vendedores de Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Estado de México. Unos hablan las lenguas indígenas mixteca y otomí. La mayoría tienen años trasladándose a la entidad a comercializar sus productos, y vienen acompañados de sus familias, como Hermeregildo Reyes Marín, quien tiene aproximadamente 20 años vendiendo artesanías de Oaxaca. Todos los que venden estos productos son familiares.
Nayeli Rondán, de Pachuca, Hidalgo, tiene 10 años que entró en el negocio familiar, pues ya tienen 30 años acudiendo cada año a la Feria a vender nueces y dulces.
Sin embargo, también hay quienes vienen en solitario dejando por meses a sus seres queridos, pues andan de feria en feria. Así lo hace Marcelino González Contreras, originario de Toluca, Estado de México, que durante 20 años se ha dedicado a vender productos para el hogar en las ferias del país.
Diario de Colima entrevistó a varios vendedores que cuentan su experiencia de trabajo con el fin de salir adelante ellos y sus familias.


ROPA ARTESANAL


Hermeregildo Reyes Marín, originario de Oaxaca, tiene unos 20 años vendiendo artesanías de su entidad en la Feria de Todos los Santos de Colima. Es la segunda generación que continúa con esta actividad, su papá Camilo Reyes, desde hace 40 años viene a vender ropa típica. La familia es originaria de la comunidad de San Juan Copala, que pertenece a la región mixteca, y hablan la lengua mixteca. A vender a la Feria viene una gran parte de la familia, “todos los que vendemos artesanías de Oaxaca, somos familiares, el mayor es mi papá”.
Las blusas, vestidos, faldas, rebozos, los elaboran las personas de la comunidad, pues unos bordan, otros cortan la tela y unos van armando el vestuario. Integrantes de la familia hacen los cortes, los trazos, los dibujos para los tejidos, y se los dan a las personas para que los borden. Indica que los modelos de la ropa han cambiado conforme el paso del tiempo, “de hecho los modelos y bordados van cambiando, cada 2 a 3 años”.
Refiere que en Colima enfrentan el regateo por la compra de su producto, pues no valoran el trabajo artesanal, cuando –asegura– en la Feria tienen los mismos precios que se pueden encontrar en Oaxaca. “Antes le ganábamos más, ahora a veces nos vamos a ras”.
También cambió el nivel social de los clientes, antes eran de nivel socioeconómico alto, y actualmente son del nivel medio y bajo, “antes nos compraban de mil pesos para arriba y ahora ya no, esos clientes se perdieron, porque ven que otras personas traen la ropa”.
En la actualidad, venden más productos de 100 a150 pesos, hay uno que otro que compra de 200 pesos para arriba. Sin embargo, hay blusas que tardan de 2 a 3 meses en elaborarse y cuestan más de 500 pesos; en los huipiles se tardan de 3 a 5 meses, y cuestan de 3 a 5 mil pesos, “de esos ya ni los traemos”. Aunque venden ropa económica, toda se elabora a mano, no pierde lo artesanal, “pero es un producto de bajo costo”.
En el transcurso del año van de tres a cuatro ferias como la de Aguascalientes, Coatzacoalcos y Monterrey, pero también dedican un tiempo a elaborar la ropa artesanal.


NUECES Y DULCES


Nayeli Rondán, originaria de Pachuca, Hidalgo, tiene 10 años que entró en el negocio familiar, pues su familia tiene unos 30 años acudiendo cada año a la Feria a vender nueces y dulces. Los productos son de diferentes partes del país, las nueces, de Chihuahua, las gomitas y dulces, de Guadalajara. Lo más vendido son las nueces y las gomitas.
Menciona que acuden a más ferias durante todo el año, aunque en Colima y León les va bien. Sin embargo, también hay mucha competencia.
Mientras acomodaba el puesto de Nueces Finas de Sonora, Carlos Quiroz, originario de Tulancingo, Hidalgo, refiere que es la primera vez que acude a vender a la Feria, en donde se ha vendido más la nuez garapiñada.


PAN Y GORDITAS


En tanto, José Miguel Nava, de Tlaxcala, tiene 7 años trabajando en la elaboración del pan tradicional de su estado, como son las gorditas y el pan, pero también la pizza. Del pan hay diferencias como pan de queso, de queso con zarzamora y el tradicional de Feria, este último es el que más vende. Al terminar la Feria de Colima se van a descansar un rato, pues vienen de Ciudad Guzmán. 
De las diferencias que se pueden encontrar en tantos puestos de la Feria, dice que trabajan diferentes panes, unos hacen gorditas de nata, y otros de vainilla, pero él elabora gordita de nata, y el pan tradicional. Aprendió hacer el pan mientras trabajaba en el negocio, “fui aprendiendo como iba viendo”.


ARTÍCULOS PARA COCINA


Marcelino González Contreras, originario de Toluca, Estado de México, durante 20 años se ha dedicado a vender productos para el hogar en las ferias del país.
“Ando de feria en feria todo el año, así es nuestra vida, nos la pasamos fuera de casa”, aunque también a veces se toman descansos de 10 a 15 días.
A esta actividad comenzó por su cuñado, quien se dedica a esto. “De poco a poco fuimos surtiendo”. Durante el año recorre de 10 a 12 ferias grandes, pues de Colima se van a Pátzcuaro, luego siguen Chipalcingo, León, Villa de Álvarez, después Durango, San Luis, Zacatecas, Campeche y Tapachula.
Los platos y tazas son de Dolores Hidalgo, el plástico lo compran en Guadalajara, Querétaro y México, “nos surtimos en varios lados”. En Colima se vende más la loza como platos y tazas, “este año las ventas han estado flojas, nada más los sábados y domingos hay gente”.
Sin embargo, la gente también tiene la costumbre de que cuando se acaba la Feria, “nos quedamos una semana más de remate que es cuando la gente viene aprovechar con nosotros, los demás días la mayoría de gente son de los alrededores”.
Luego, Rufino Alonso Galindo, de El Gran Remate, menciona que durante 16 años ha trabajado en la Feria de Colima vendiendo artículos para el hogar, pero “desde que era un chiquillo comencé en esta actividad”.
Refiere que este año las ventas han estado regulares, pero las personas se esperan a los últimos días para comprar en lo que llaman remate. Desde pequeño empezó a trabajar como vendedor, porque de donde viene el trabajo es escaso.


ARTESANÍAS DE PUEBLA


En tanto, Enrique Santos Reyes, originario de la comunidad de San Pablito, Puebla, es la primera vez que viene a vender artesanías hechas por sus hijos. Es joyería hecha con chaquira, papel amate, blusas y caminos de mesa bordadas, “todos los productos son hechos a mano”.
En la familia son artesanos de tradición, “de padres a hijos, por eso hay varios modelos, una persona que nada más lo compra tiene menos modelos”, y también realizan reparaciones de joyería. Los productos se llevan mucho tiempo para su elaboración, unas se tardan de uno a 2 días, y los bordados son semanas y meses.
“Sí se ha vendido pero muy poco, si acaso sacamos es para recuperar los pagos por el espacio, pero ganancia veo que no habrá”, comenta, no obstante, tiene la esperanza de que al final pueda obtener más ingresos para llevar a la casa.
Refiere que casi no acuden a las ferias a vender artesanías, pues no salen mucho de la comunidad indígena hablante de la lengua otomí, “pero quise venir a conocer la Feria de Colima a promover lo que nosotros hacemos allá”.

Elena DEL TORO



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