Desconocen cuántas personas mueren por el mal uso de antibióticos

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Miércoles 20 de Noviembre de 2019 6:19 pm
+ -La Secretaría de Salud no tiene cifras precisas sobre las afectaciones por el mal uso de antibióticos en el país, se desconoce el número de personas que mueren por estas malas prácticas y hacen falta datos para determinar la epidemiología de la resistencia antimicrobiana.
La Secretaría
de Salud (Ssa) no tiene cifras precisas sobre las afectaciones por el mal uso
de antibióticos en el país, se desconoce el número de personas que mueren por
estas malas prácticas y hacen falta datos para determinar la epidemiología de
la resistencia antimicrobiana.
“No tenemos
un sistema nacional de vigilancia de la resistencia antimicrobiana integrado
que nos permita estimar de manera consistente y confiable la carga de la
resistencia a antibióticos en México”, alertó Hugo López-Gatell Ramírez,
subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud.
Al participar
en el foro "Resistencia Antimicrobiana" realizado con motivo de la
Semana Mundial de Concientización del Uso de Antibióticos, López-Gatell
mencionó que en México no existe un marco integrado y consistente para estimar
de manera confiable la epidemiología de la resistencia antimicrobiana, sin
embargo, afirmó que existen iniciativas que pueden servir de punta de lanza
para definir políticas públicas en beneficio de la población.
“Carecemos de
información sobre la realidad epidemiológica, sobre el significado poblacional
de estos fenómenos de resistencia, pero sí contamos con diversas iniciativas
como la Red de Hospitalización Epidemiológica, esfuerzos desde el Instituto
Nacional de Salud Pública y programas impulsados desde la academia, aunque
distan de ser un sistema integrado, pueden servir para avanzar en la materia”,
comentó.
El
funcionario recordó que en 2015, la Asamblea Mundial de la Salud estableció un
plan global para resolver la resistencia antimicrobiana, pero México no se
había integrado, por lo que a finales de 2018 se publicó en el Diario Oficial
de la Federación (DOF) un acuerdo que declara como obligatorio plantear una
estrategia nacional de acción contra la resistencia antimicrobiana.
“Fue un paso
loable, pero debemos reconocer que México perdió una oportunidad de haber
enfrentado con mayor disposición la resistencia antimicrobiana a partir del
acuerdo de la asamblea mundial de la salud. Por eso, ahora la subsecretaría
tomará la responsabilidad con el objetivo de completar las acciones”, indicó.
A su vez,
Christian Morales representante en México de la OPS/OMS, señaló que la
resistencia antimicrobiana representa una seria amenaza para millones de seres
humanos y sus generaciones futuras. “Se prevé que para 2050 habrá 10 millones
de muertes relacionadas con esta resistencia”, advirtió.
Resaltó que
las afectaciones por esta problemática no serían exclusivas del sector salud,
puesto que tendían un impacto económico y social al ser la actividad pecuaria
uno de los motores fundamentales de la propagación y resistencia a los
antibióticos.
“Si no
hacemos nada, en treinta años, 24 millones de personas podrían caer en pobreza
extrema por los gastos en salud. Es necesario que México reorganice su
vigilancia epidemiológica en cuanto a la resistencia antimicrobiana en el que
considere las interfaces humano, animal, ecosistema y además trabaje de manera
coordinada con otras dependencias e instituciones”.
Al tomar la
palabra, Celia Alpuche, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública
destacó la necesidad de fortalecer los mecanismos para vigilar y controlar la
resistencia a los antibióticos. “Debemos promover la vacunación en los niños y
grupos de riesgo, sobre todo en época de influenza, crear un sistema nacional
de vigilancia centinela y con ello poder definir las acciones que nos ayuden a
reducir la resistencia antimicrobiana, podemos aprovechar lo que se tiene y
establecer lo que falta”.
Samuel Ponce
de León, titular del Plan Universitario de Control de la Resistencia
Antimicrobiana, consideró peligroso que datos recabados por investigadores
indiquen que 9 de cada 10 pacientes que acuden a consulta por un catarro
obtengan una receta que incluya antibióticos, cuando en la mayoría de los casos
no se necesitan.
“Ojalá la
gente tome más en serio el no auto-medicarse, no creer que los antibióticos
harán magia para curar cualquier enfermedad. Es un riesgo que en las unidades
de primer nivel de atención, la mayoría de las personas que van por una gripe
salgan con una prescripción de antibióticos. La propuesta que hacemos es
trabajar con los diferentes sistemas que existen por ahora, unificar la
información y a partir de ahí tomar decisiones, no podemos esperar a que exista
un sistema de vigilancia”.