“Gobierno da mensajes confusos sobre Covid”: Julio Frenk Mora

Foto Internet
Sábado 13 de Junio de 2020 3:52 pm
+ -Pide un cambio de ruta en comunicación respecto a la pandemia; hacer pruebas es la clave para reabrir la economía, asegura.
Al rechazar
que la pandemia por el Covid-19 haya sido domada todavía, el ex secretario de
Salud, Julio Frenk Mora, demanda un golpe de timón en la estrategia de
comunicación del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, “porque
la impresión que se tiene es que se están subordinando las cifras”.
La
comunicación del gobierno, señala el también presidente de la Universidad de
Miami, ha sido contradictoria, inconsistente y poco creíble. A la epidemia,
recalca, no se le ha domado y señala que todavía va a pasar un largo tiempo,
porque no bajará de golpe.
En entrevista
con EL UNIVERSAL, quien fuera responsable de la política de salud en el sexenio
de Vicente Fox sostiene que se tiene la idea de que ya pasamos lo peor,
aplanamos la curva y salimos del problema; sin embargo, estamos en el peor
momento de contagios, se piensa que todo está bien y la población sale a la
calle.
Como experto
en salud, cuando se habla de Covid-19, ¿de qué se está hablando realmente?
-Es una
enfermedad causada por una nueva cepa del coronavirus, un virus bastante común,
causante de otras enfermedades, incluyendo la gripa normal. El problema es
cuando infecta a una persona y empieza a haber transmisión de humano a humano.
Lo que define
esta emergencia sanitaria en particular es la incertidumbre, porque no sabemos
bien a bien qué va a pasar. Este virus ha resultado tener dos características
que lo hacen muy complejo. Primero, es altamente contagioso, más que la
influenza. Segundo, y quizá más importante, que personas sin síntomas o
teniéndolos muy leves pueden trasmitir la enfermedad. Es muy peligroso y
entendamos que, como es un virus nuevo, todos los humanos somos
susceptibles.
A nivel
gobierno, ¿cómo se debe manejar la situación?
-Para los que
somos expertos en salud pública y global, la pregunta no es si iba a haber una
pandemia, sino cuándo iba a llegar. En enero sabíamos que era cuestión de
tiempo para que llegara a todos los países del mundo, incluyendo México.
Pero los
países reaccionaron de dos formas. Hubo un grupo de países que, cuando llegaron
esas noticias, reaccionó rápido y enérgicamente, y un segundo grupo, en el cual
se encuentra México, que no quiso escuchar la opinión de los expertos y
minimizó el tamaño de la amenaza, diciendo que no era muy grave. Estos países
son los que han tenido la peor respuesta.
Hay dos
patrones bien claros: las naciones que reaccionaron rápido y pronto son los que
han tenido más éxito en controlar la pandemia.
Los países
que no reaccionaron bien, obviamente no todos, pero entre ellos está México,
tienen ideas populistas, como Rusia, Turquía, Italia y Gran Bretaña, que no es
estrictamente populista, pero con gran elemento de discurso populista. También
Estados Unidos, Brasil y Nicaragua son los países que han tenido las peores
respuestas, el mayor sufrimiento y
número de casos.
Un patrón
común de los populistas es menospreciar la opinión de los expertos, porque la
personalidad de ellos es pensar que tienen una fuente propia de conocimiento
derivado de su contacto con el pueblo. En estas emergencias, cuando hay un
proceso complejo, biológico y médico, se requiere de los expertos y de los científicos.
Ese retraso
inicial fue el común denominador de los países que actuaron mal.
En estos
Estados la estrategia de comunicación ha sido muy errada, con mensajes
contradictorios, una comunicación confusa tanto en palabras como en hechos.
Predomina la incertidumbre, la gente lo que quiere es una comunicación clara,
con mensajes concisos y creíbles. Si se actúa temprano en salud pública se
pueden detectar los casos, rastrear a los contactos y ponerlos en cuarentena.
Así es como manejamos en la gran mayoría los brotes epidémicos en salud
pública.
México es el
único país que ha decidido no hacer las pruebas, cuando el resto del mundo dice
que es lo más importante. Las pruebas son los ojos de la vigilancia
epidemiológica y con pocas pruebas no sabemos bien cuántos casos hay.
¿Cuál es la
ruta en este momento?, ¿en quién apoyarse?
-La
comunicación ha sido contradictoria, inconsistente y, finalmente, poco creíble.
A la epidemia no se le ha domado. Todavía va a pasar un largo tiempo, no baja
de golpe. Se tiene la idea de que ya pasamos lo peor, aplanamos la curva y
salimos del problema. Todo indica que no se está reportando el número real de
muertos y casos.
La gente
escucha que ya bajamos el pico; sin embargo, el pico es el peor momento, se
piensa que todo está bien, la gente sale a la calle, porque no puede estar
encerrada todo el tiempo, tiene que salir a trabajar.
Los dos
países de América Latina con los peores resultados, que tienen la más alta
movilidad, son Brasil y México, que no están respetando la idea de quedarse en
casa. Es un error no hacer las pruebas, hay que empezar a hacerlas, son la clave, tanto para atender la
epidemia como para reabrir la economía. Hay que dar un golpe de timón en la
estrategia de comunicación, porque la impresión que se tiene es que se están
subordinado las cifras.
La OMS dice
que hay que acostumbrarse a vivir con este virus, ¿por qué?
-La forma en
la que uno se puede adaptar al virus, en tanto que sale una vacuna, es haciendo
pruebas, manteniendo las políticas de distanciamiento físico, protegiendo el
espacio personal de las personas mediante el uso de cubrebocas, el aseo
concienzudo de manos, en tanto la ciencia nos da una solución técnica. como lo
sería una vacuna.
¿México
cuenta con los expertos para hacer las pruebas?
-En México
hay muy buenos expertos. Las personas que están al frente de la Secretaría de
Salud son competentes, pero da la impresión de que se está subordinando esa
capacidad técnica y eso es muy grave en una democracia. México tiene a los
expertos, el problema es menospreciarlos, subordinarlos a un proyecto político.
¿México tiene
fecha para retomar todas sus actividades?
-Tomará
tiempo. Tiene que ser gradual, atendiendo a las condiciones locales. La clave
para reabrir la economía es hacer las pruebas para rastrear a la gente que no
tiene síntomas, ponerlos en cuarentena para no llegar a un punto donde otra vez
la gente se tenga que quedar en casa, porque eso será muy malo para la salud y
para la economía.
El gobierno
recibió un sistema de Salud fracturado y
la compra de insumos es insuficiente. ¿Cómo percibe el estado del sector?
-Este es el
peor momento, porque nunca había visto un sistema de Salud tan débil, un
sistema que ha ido debilitando este gobierno. Desaparecieron el Seguro Popular
de golpe, sin haber tomado en cuenta que se tenía que haber creado una
transición para que la gente no quedara desprotegida, cambiando el sistema de
procuración de medicamentos. Se dijo que era para combatir la corrupción y
todos lo aplaudimos, hay que combatirla, pero lo que está pasando es que se
tiene mayor desabasto.
El Presidente
ha dicho que quiere que la salud pública sea gratuita, con un sistema de Salud
así, ¿se conseguirá?
—Éste es un
concepto equivocado. La salud nunca es gratis, porque los ciudadanos son los
que pagan, ya sea directamente de su bolsillo [que es la forma que hay que
evitar], con el pago de sus impuestos o a través de sus contribuciones a la
seguridad social. Cuando el gobierno dice que la salud va a ser gratis,
francamente se está haciendo caravana con sombrero ajeno.
El Presidente
dijo que quería un sistema de Salud como el de los países escandinavos, como
Canadá y Gran Bretaña. Es una gran idea, porque estos países son los que tienen
los mejores sistemas de salud del mundo. De hecho, el Seguro Popular iba en esa
dirección, pero este gobierno tuvo la oportunidad de dirigirlo hacia allá y la
desperdició.
¿Cómo
equilibrar la compra de vacunas urgentes como las de sarampión sin afectar el
gasto previsto de la pandemia?
-Se está tan
enfocando en el coronavirus que se han desatendido otros problemas, por
ejemplo, el sarampión. Para demostrar que no todo lo que había antes estaba
mal, allí está el sarampión, porque la última muerte que hubo fue en 1995 y es
muy grave que esté reapareciendo.
No se puede cerrar todo para solo atender el
coronavirus. Además, se hicieron recortes al presupuesto, se cambió el sistema
de compra de vacunas y lo dejaron en desabasto. Y si hay una sola muerte por
sarampión, sería realmente grave.
El Presidente
regresa a las giras, ¿qué tan peligroso puede ser?
-Es una
acción que desatiende las medidas de distanciamiento físico. Si no va
acompañada de todas las otras acciones, como el uso de cubrebocas, en una
aglomeración, sin duda alguna es de alto riesgo.