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El tradicional nacimiento



Domingo 20 de Diciembre de 2020 7:20 am

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CON las figuras representativas de María y José, así como Ángeles, vacas, cabras, borregos y los Reyes Magos, el Nacimiento ya está instalado en casas, iglesias e instituciones gubernamentales, en espera de la llegada de Jesús.
El Nacimiento simboliza fe, luz y esperanza, por lo que cada año, en la temporada decembrina, las familias los colocan en salas, patios o cocheras, pero siempre tiene un lugar especial en los hogares. Sin embargo, ahora ante la pandemia por Covid-19, tiene una representación especial, refiere el sacerdote Osiris Juan Pablo Aguilar Castañeda, rector de la Catedral Basílica Menor de Colima, de invitar a reflexionar sobre la unidad en la familia.
Con anticipación, las personas buscan el espacio ideal en sus viviendas para su Nacimiento, elaboran las casas, cabañas o cuevas en donde colocarán a José, María y al Niño Jesús, pero también al ángel, los pastores, la vaca, la cabra, los tres Reyes Magos, entre otras figuras, adornadas con esferas, flores y luces de colores.
De estas representaciones navideñas hay de todos los tamaños, así como de diferentes materiales, pero adornan, iluminan y embellecen las viviendas, en espera de la Nochebuena y Navidad. También se instala la Corona de Adviento y el Árbol de Navidad. Sin embargo, este año ha sido diferente, y como tal por la pandemia no se permitió la instalación de los puestos de venta de figuras para el Nacimiento de Jesús, en los alrededores de la fuente principal del Jardín Núñez. Ahora hubo que recurrir a mercados o directamente mandarlos hacer con los artesanos.
Entrevistado por Diario de Colima, el sacerdote Osiris Juan Pablo Aguilar Castañeda refiere que para la Iglesia la época navideña se inicia con la Corona de Adviento, que con sus cinco velas prepara a los creyentes para la venida del Señor. La primera vela se prende el primer domingo de diciembre y la última en Navidad. “Transitamos cinco domingos preparándonos para la venida del Señor (…) la corona de adviento es como un reloj que se va iluminando con velas y conforme va pasando un domingo, se va encendiendo una vela y otra y será muy intensa la luz hasta que lleguemos a la vela blanca, que vamos a encender en la Navidad”.
Así, en la época navideña en las iglesias se observan dos elementos: la Corona de Adviento y el Nacimiento. “La Corona de Adviento nos está preparando y anunciando que vamos a prepararnos para un momento muy importante: el Nacimiento. Están unidos”.
UNA TRADICIÓN
Los nacimientos en México tienen una tradición muy arraigada, prácticamente todo mundo ha visto una vez uno, que es una representación basada en la Sagrada Escritura del Nacimiento del Señor, “es como una alegoría plástica, que nos sirve para recordar el nacimiento de Nuestro Señor”.
Añade que el festejo de la Navidad tiene tiempo, empezó en el Siglo 5 con el Papa Sixto III que ya empezaba a celebrar las fiestas decembrinas, en algún momento hacía uso de personajes para representación el nacimiento del Señor. Sin embargo, fue en el año 1223 cuando el gran inventor y promotor de los nacimientos dio el primer nacimiento que fue en un principio viviente, San Francisco de Asís.
“Al fundar los franciscanos, San Francisco, con su pedagogía sencilla, quiso hacer llegar a la gente de sus comunidades la importancia del misterio del nacimiento de Jesús. Como lo hizo recreando, basado en los evangelios principalmente en el de San Lucas, el Nacimiento del Señor, ahí se narra que los pastores fueron anunciados por el Ángel del Nacimiento el Señor, que llegaron, lo encontraron en una gruta, que estaba en un pesebre, estaba su madre y José, el niño estaba envuelto en pañales”. Esta narración, San Francisco de Asís la retoma en una imagen plástica y arma un nacimiento viviente, el único que no era viviente por el frío era el Niño Dios. Se sustituye la imagen por la de Cristo.
En la primera representación del nacimiento, “la comunidad viendo la escena tan bonita, a San Francisco le da tanta ternura que le nace el sentimiento de acercarse y le besa un pie, surgiendo la tradición de acostar al niño, después de besarle, adorarle”.
Pasado el tiempo esta tradición gustó tanto a la gente que la quiso imitar, “y como las casas eran pequeñas y no podían meter ni burros ni vacas ni tanta cosa, lo fueron sustituyendo por imágenes, es así como esta tradición que inicia Francisco, la gente de la comunidad la sigue imitando en su casa”.
La tradición pasó a otros países, por las predicaciones de los franciscanos, llegando hasta México. “Llega a nosotros esta tradición y cada cultura le pone sus implementos típicos, hay infinidad de tipos de nacimientos, con infinidad de materiales, de diseños. Hay nacimientos hechos con hoja de maíz, barro, cerámica, que manifiestan la cultura de la costa, el centro, el sur del país”.
UNIDAD FAMILIAR
Enfatiza que lo importante en la vida de la familia es que la acción de armar el Nacimiento sea un elemento que propicie la unidad, y ver las virtudes de cada personaje, “de la Virgen María, San José, los pastores, los Reyes Magos y, sobre todo, de Nuestro Señor Jesucristo”.
El armar el Nacimiento y tenerlo en casa, “durante la época de Navidad es un recordatorio que estamos invitados a imitar las mismas virtudes de los que están en el Nacimiento, y todo alrededor del pesebre, que la mayor virtud es ser la de hijo de Dios como nos lo trae al nacer”.
Con la instalación del nacimiento ocurre un ritual que une a la familia, “desde que se van sacando las figuras de las cajas, desde que va empezando el mes de diciembre y se van fijando si están todos completos, se compra heno fresco.
“Hay miembros de la familia que esperan la época para instalarlo, y dedican dos, tres tardes para colocarlo, y el Nacimiento va a ser ahora el centro para que cuando se llegue la fiesta de la Navidad, en la cena de la Nochebuena, que ahora debe tener otra total significación por la pandemia, realmente una cena en familia, pequeña con los miembros que integran en esa casa, por la situación que debemos evitar las grandes aglomeraciones y festividades”.
Refirió que el Papa Francisco dice que esta Navidad se debe reflexionar en lo esencial, que es la familia reunida, José y María en torno a Cristo, esa misma noche, los arrullos del niño, los cantos, las alabanzas, el besarlo, el colocarlo en el pesebre forma parte de un rito en familia que está con la esperanza de que el nacimiento de Señor transforme sus vidas y las haga mejores.
Considera que la tradición continua vigente, pues la Navidad no sería tal si faltara el Nacimiento. En la Catedral se coloca uno sencillo, pero se convierte en el centro de la Iglesia.
“Eso va a seguir estando presente y sobre todo hoy más, el nacimiento en esta Navidad pasada con pandemia adquirirá un significado totalmente distinto, un poco alejado de la comercialización, el bullicio, la mercadotecnia, el nacimiento de esta Navidad debe sentarse realmente en los valores propios que inspiraron a San Francisco de Asís a poner la primera representación en el año 1223”, puntualiza el párroco.

Elena DEL TORO



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