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La profecía de Juan Rulfo del verdadero Llano en llamas



Domingo 27 de Junio de 2021 7:11 am

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¿Quiere conocer la hacienda en la que nació el escritor Juan Rulfo? Bueno, pues llega justo a tiempo, apenas vamos a empezar a rezar el rosario. ¡Pásele!, después haremos el recorrido.
Me quedé inmóvil y sin palabras. Luego el monje esbozó una sonrisa y me dice: No se crea. Acabamos de comer. ¿Pero, si se sabe el rosario?
No era broma, pero tuve suerte de llegar a incomodarlos a la hora de los alimentos. La congregación de los Monjes Adoradores del Santísimo Sacramento que hoy ocupa la exhacienda, dedica las 24 horas a la adoración perpetua.
El monje que me recibió, Manuel, tras pedir autorización, hizo una excepción y me permitió el ingreso a la Exhacienda de Apulco, antigua propiedad del abuelo materno de Juan Rulfo y benefactor del pueblo, Carlos Vizcaíno Vargas. En 1993 el inmueble fue restaurado y ahora es el Monasterio de la Virgen de la Paz.
Desde hace años, el nacimiento de Juan Rulfo se lo disputan San Gabriel, Sayula y Tuxcacuesco, pero más allá del registro de su acta (Sayula), o la población donde pasó su infancia y cursó sus primeros estudios (San Gabriel), él dijo en una entrevista a un periódico español que nació en Apulco. “Yo no nací exactamente en Sayula, sino en un pueblo cercano llamado Apulco” (17 de abril de 1977).
Espiritualmente nació en Apulco, literariamente siempre fue en Apulco, expresó el monje, porque aquí concibió su obra y en diferentes periodos de su infancia y juventud venía a pasar temporadas, a descansar y desarrollar su investigación de campo. Enfrente de la exhacienda, en la esquina, se hallaba la tienda de raya, donde se ponía a platicar con los arrieros.
Apulco es una localidad que pertenece al municipio de Tuxcacuesco, Jalisco, zona del Llano Grande, habitada por alrededor de 300 habitantes. La palabra Apulco quiere decir lugar donde se ocultan las aguas; aunque otros aseguran que significa agua revolcada o lugar entre roca y agua.
En la interpretación de los Monjes Adoradores del Santísimo Sacramento, Juan Rulfo fue un profeta porque nos habló del Llano en llamas, ¿pero por qué?, dijo el monje, porque en esa parte, donde anteriormente se hallaba el granero de la hacienda, lucía como un llano en llamas, y ahí está ahora la capilla donde está el Santísimo. Ese es el verdadero Llano en llamas, que Juan Rulfo profetizó, porque día y noche nuestro Señor está expuesto.
El monje relató que la esposa del hermano mayor de Juan Rulfo, Severiano, comentó que ya de joven adulto venía a escribir a la hacienda. Aquí se guardan muchos secretos que todavía no descubrimos. El pueblo es muy pequeño, pero muy rico, aunque ha sido saqueado como no se imagina. Hay una mina de oro que perteneció a los jesuitas, y en el cerro hay un banco de mármol, pero además, siendo la zona paso de bandidos como Pedro Zamora durante la Cristiada, por sus caminos enterraron mucho dinero que luego encontró Carlos Vizcaíno, amasando una cuantiosa fortuna.
Aunque la hacienda ha sido modificada de varias secciones, aún conserva parte de su estilo original, así como los cuartos, las puertas, cerrojos, columnas y vigas. Uno de los objetos más importantes es el escritorio que utilizaba Juan Rulfo para escribir durante sus estancias en la hacienda. Afuera de ella, se observa el cerro que más de algún investigador ha señalado como el del cuento de Luvina, pero sobre todo la atmósfera rulfiana en el poblado. Solitario. Esta es la verdadera Comala que recreó Juan Rulfo en Pedro Páramo, no el vergel que conocemos en la zona norte de Colima.

Julio César ZAMORA VELASCO



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