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Colimenses por el mundo; Ligero de equipaje



Domingo 03 de Octubre de 2021 6:58 am

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ALEX, como lo llaman sus amigos, cuenta que fue un niño muy curioso, siempre le gustó aprender cosas nuevas, pero particularmente había algo que llamaba su atención: conocer otros lugares y otras culturas, así que cuando alguien platicaba de un viaje fuera de México, escuchaba con atención y soñaba con salir y conocer el mundo.
Al tiempo decidió que quería estudiar una carrera y eventualmente una maestría, lo que nunca imaginó fue poder hacerlo en el extranjero y mucho menos en Europa, ya que pensaba que eso implicaría mucho dinero. Sin embargo, la vida le plantearía otros escenarios que ha sabido aprovechar, y aunque la mayor parte de su tiempo ha vivido en Alemania, hoy tienen a José Alejandro Espíndola Michel en Finlandia, realizando una maestría de doble grado.
Realizó su primer año de preescolar en Educare y después en el Jardín de Niños Benito Juárez; la primaria, secundaria y bachillerato en el Colegio Fray Pedro de Gante, y finalmente su carrera en la Facultad de Economía, en la Universidad de Colima.
Hoy, con 25 años de edad, al mirar hacia atrás, Alejandro no deja de reconocer que la Universidad le abrió las puertas a su primera experiencia internacional, a través de un intercambio académico; tampoco deja de agradecer su formación, se asume orgullosamente Salesiano, pues el “Fraype”, como llama a su colegio de cariño, le regaló los mejores amigos, experiencias inolvidables y marcó su vida de manera indeleble, pues fue esta comunidad la que le enseñó el valor de ser agradecido, y fomentó en él la capacidad y el deseo de servir a los demás con alegría.
Recuerda que fue en septiembre de 2016 cuando salió de México, lo hacía inicialmente por un semestre, sin embargo, había la posibilidad de extenderlo por un año y así lo hizo, ya que luego de mucho pensarlo decidió quedarse a estudiar en Alemania, y pese a las dificultades que ha tenido, sostiene que ha sido la mejor decisión de su vida.
Refiere que al principio todo era una experiencia nueva: no sabía cocinar, tampoco sabía cómo funcionaba el transporte público o el sistema universitario y el idioma le parecía extrañísimo, hoy en día es una prueba superada, pues ha aprendido el idioma y hasta lo disfruta.
Cuenta que al llegar se desempeñó en diferentes trabajos: en una florería, limpiando casas y haciendo servicio de catering, hasta que consiguió un trabajo relacionado con su carrera, en la empresa Philips, ubicada en la ciudad de Hamburgo, en donde se desempeñó dentro del área de logística. Actualmente trabaja para Zalando, una plataforma en línea de accesorios y artículos de vestir, líder de ventas de Europa, en el equipo de Partner Consultant, donde brinda asesoría a las tiendas de España para que obtengan mayor rendimiento de sus ventas y mejoren su rentabilidad.
Se considera una persona muy sociable, así que siempre que tiene oportunidad le gusta reunirse con sus amigos, le encanta cocinar y conocer otras personas; lo que justamente le ha dado la oportunidad de relacionarse y compartir grandes experiencias que lo han marcado, como el caso de la familia alemana que se convirtió en la suya por el trato que le dieron siempre, y que fue determinante para decidir quedarse en este país. Gracias a ellos pudo integrarse y adaptarse con mucho más facilidad a la cultura de Alemania, país del que admira su respeto por la naturaleza y el medio ambiente, del que valora mucho la seguridad con la que se vive.
Y pese a que los alemanes tienen fama al exterior de ser fríos en su trato, le sigue impresionando cómo ha podido desarrollar su identidad mexicana, pero le sorprende aún más la cantidad de latinos que viven en Europa y lo mucho que tienen en común con ellos.
Sus estudios también lo llevaron a vivir un tiempo en Colombia, país en el que dice la vida es intensa, alegre, un poco caótica, pero aderezada siempre por el gusto especial de los colombianos por la música y el baile.
Aunque mantiene contacto muy frecuente, lo que más extraña es a su FAMILIA y me pide que lo ponga así, en mayúsculas, porque siente muchísimo orgullo, amor y admiración por sus papás: Fernando Espíndola y Laura Michel; y por cada uno de sus hermanos: Luis Fer, Eduardo y Lalis.
Como buen mexicano extraña también nuestra comida, especialmente la que le preparaban con todo su cariño, dice, su abuelita Ogui y su mamá. Alex cree que hay una conexión entre la comida y el amor de los mexicanos, mismo que puedes encontrar ya sea en la mesa que compartes en familia o en la que está en el puesto de tacos, porque dice que la calidez de nuestra gente siempre va incluida en los sabores de México.
Después de todo lo vivido y recorrido, Alex recomienda que siempre que exista la posibilidad de viajar hay que hacerlo, hay que tener curiosidad por conocer otras formas de vida y otras culturas, pues es algo sumamente enriquecedor. Según su experiencia, en realidad no se necesita de mucho dinero para explorar y conocer otros lugares, “viajen solos o viajen acompañados, viajen lejos, viajen ligero y sin lujos, es algo de lo que estoy seguro nunca se van arrepentir”.
Colimenses por el mundo me ha regalado mucho, pero en particular me ha encantado ver cómo los chavos de hoy traen puesto otro “chip” y se avientan a conocer el mundo sin miedo. Alex es el ejemplo de que cuando lo quieres en verdad, lo haces. Curioso, aplicado en sus metas, firme y persistente en sus sueños, es otro colimense que nos llena de orgullo y que anda por el mundo paseando a Colima en su corazón.

ADRIANA CORTÉS ÁLVAREZ



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