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El Jardín de Villa de Álvarez



Domingo 17 de Octubre de 2021 7:38 am

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ENTRE los usos traídos y arraigados por los peninsulares del viejo mundo, para sus pueblas fundacionales, nos encontramos con el común emplazamiento de tres edificaciones principales a la vez que emblemáticas de los poderes legal, moral y popular; a la sazón: la del gobierno virreinal, la del clero católico y, la de la plaza pública, usualmente delimitada frente a ambos.
La hoy cabecera municipal de Villa de Álvarez no fue la excepción y menos cuando del origen se trata, mismo que se da a mediados del Siglo 16 en la zona actual del Jardín de San Francisco, en la entonces Villa de Colima, como se llamaba, sede original que, abandonada de manera definitiva en 1818, previas migraciones, radicó su asiento en el sitio que hoy conocemos y en el que, de ser la “ranchería de los Martínez”, pasó a la categoría de Villa, como Villa de Almoloyan, el 10 de septiembre de 1824.
El jardín se perfiló simultáneo a la parroquia como extensión de su atrio, desde que ésta empezó a construirse en 1800, edificio de mampostería que para 1825 y como parte de la celebración conmemorativa del primer año de la Villa, fue el cura José María Jerónimo Arzac, en su carácter de representante del territorio de Colima ante el Congreso Constituyente, quien propició la edificación formal de la parroquia y de la primera traza de lo que sería la plaza principal.
Alrededor de este emplazamiento sólo se construyeron dos portales, el del curato al norte, lado derecho de la primera parroquia y el del sur, que aún existe, ambos de principios de 1870 a instancias del cura Petronilo Preciado, con cubierta de latería de madera y tejas de barro, apoyada en vigas y horcones de madera cerril, de tampicirán, granadillo o barcino. Ignacio Cruz Centeno, era el propietario de la casa al oriente del jardín quien, pasado el tiempo, mandó construir el suyo con la misma apariencia de los otros dos.
La casona del sur del jardín era de una familia de arrieros y criadores de caballos, propiedad que luego adquirió Antonia Corona, quien sobre 1873 construyó el corredor frontal o portal de su casa, ese que aún se mantiene y que es un símbolo más de la identidad villalvarense. Para 1873 se detalló la traza de lo que sería la parroquia en el mismo predio y en 1903, ya con diseño, alineamientos y arbolado se logró un jardín-huerto frente al templo dedicado a San Francisco de Asís, concluido con muros exteriores de piedra y ladrillo, edificación dañada por los tres sismos de 1932 y el del 1941, que acabó de tirarle la única torre que entonces tenía y el original pórtico del atrio.
Con los años y la intervención de vecinos y autoridades el jardín tomó forma, resultando un atractivo punto de reunión con mejoras parciales, de las que destaca su primer kiosco central de dos plantas construido en la década de los años 20, hasta que el Ayuntamiento de 1941 a 1942, presidido por Luis G. Gaitán, propició su mejora dándole otro diseño, arbolado, alumbrado con arbotantes, andenes y sustitución de bancas.
Durante el gobierno de Arturo Noriega Pizano (1974-1979), siendo presidentes municipales Jorge Cárdenas y Carlos Silva G. (1974-1976 y 1976-1979), respectivamente, el jardín fue ampliado a dos cuerpos, el frontal y el trasero, dejando al centro la iglesia que fue enjarrada por frente y lados junto con sus torres, suprimiendo las vialidades vehiculares de las calles laterales y la del frente, que separaban al atrio del jardín, para convertirlas en andadores, cambiando su traza original y sustituyéndole jardinería y Kiosco, tal y como ahora lo podemos apreciar.
El 15 de septiembre de 1992, siendo gobernador del estado Carlos de la Madrid Virgen (1991-1997) y alcalde Luis Gaitán Cabrera (1992-1994), en el marco conmemorativo del 182o aniversario del inicio de la Independencia, se develó la pieza de concreto pintado en dorado con la representación del cura Miguel Hidalgo, obra de J. Cruz Hernández Vizcaíno; y al espacio público, hasta entonces sin nombre, se le impuso el de “Jardín Independencia”, en placa alusiva empotrada en la cara sur del kiosco.
Fue el 4 de febrero de 2014, siendo presidente municipal (2012-2015) Enrique Rojas Orozco, cuando llegó el conjunto escultórico de La cabalgata, original del escultor Octavio González, para ser develado la noche del 6 de febrero, en el marco de los Festejos Charrotaurinos de ese año, cuerpo integrado por seis unidades que hacen un grupo, retrato que sintetiza una de las expresiones más tradicionales del máximo festejo villalvarense, la cabalgata, y que, como remate del entorno, luce al frente del Jardín Independencia, como dando la bienvenida con una representación festiva de este pueblo caracterizado por sus tradiciones.

NOÉ GUERRA PIMENTEL



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