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La epifanía cristiana en la pintura del Siglo 17



Lunes 27 de Diciembre de 2021 8:59 am

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EN la historia del arte, la temática religiosa siempre ha estado presente, pero en la pintura y especialmente en el primer periodo del Barroco, fue predominante. Desde el Renacimiento los pintores comenzaron a ser muy solicitados por Iglesia Católica para desarrollar trabajos especiales; es justamente en esta época del Siglo 15 cuando nace el mecenazgo, una especie de patrocinio financiero que se daba a los artistas para poder ejecutar sus obras, aunque muchas veces consistía en alimentación y hospedaje.
El Barroco tuvo manifestaciones en distintos campos como la arquitectura, escultura, música, literatura y teatro, pero en la pintura tuvo grandes exponentes que procedían de diferentes escuelas, y su gran valor reside en el manejo de los claroscuros –o tenebrismo–, así como por el realismo que tienen las obras, aunque semejante al estilo del periodo clásico, el barroco contrasta por su manejo conceptual, con temas más intelectuales o idealistas, así como por la saturación de elementos.
Las cinco pinturas que presento son correspondientes al periodo Barroco, aunque con diferentes estilos, pertenecen a la segunda década del Siglo 17 y todas alusivas al tema de la epifanía cristiana, es decir, la revelación o manifestación del Niño Dios en este mundo, con sus padres María y José; en algunos casos figuran los pastores y en otros los reyes magos como testigos del hallazgo divino.
Estas obras fueron precisamente encargos de diferentes jerarcas religiosos y reyes de la época, aunque también fueron temas que gustaban a los artistas, como el caso de Juan Bautista Maíno, que se volvió dominico y vivió recluido en un monasterio, quizá por ello es uno de los pintores menos reconocidos, pero su aportación al arte es valiosísima por el realismo e idealismo que plasmó en sus cuadros.
Otro español sobresaliente de la época es Diego Velázquez, con una obra inmensa de temas diversos. En este caso sólo incluimos un cuadro de él, pero llama la atención porque lo pintó cuando tenía 20 años de edad, es decir, aunque era su etapa inmadura logró una gran representación de la epifanía, aunque con ciertos detalles porque pareciera en sí un cuadro incompleto, y el personaje de Baltasar no figura como un africano, tiene la piel oscura pero sus rasgos no son precisamente correspondientes a la raza africana, que a diferencia del Baltasar que pintó Bautista Maíno, sí luce como tal.
De los cuatro pintores que estamos hablando, únicamente El Greco abarcó dos épocas artísticas, el final del Renacimiento y los inicios del Barroco, quizá por ello en sus obras se aprecia un estilo muy particular, con figuras más estilizadas y tonos con mucha saturación, pero con un marcado claroscuro, tan semejante a la obra de Caravaggio.
El Greco fue un pintor que trabajó mucho la técnica del temple, misma que predominó en la Edad Media y el Renacimiento, pero también el óleo que comenzó a utilizarse en la segunda mitad del Siglo 15. El manejo excelente de ambas técnicas hace del pintor un alquimista del color.
Quizá la pintura más emblemática del periodo con el tema de la epifanía es La Adoración de los Reyes Magos, del alemán Pedro Pablo Rubens, que enmarca el Barroco en su máxima expresión, entendida más como adjetivo que como sustantivo porque está plasmado perfectamente el claroscuro y el realismo, pero también la saturación de elementos, no sólo en los personajes, sino en la vestimenta o atuendos de los mismos que además, reflejan un dinamismo. Si apreciamos la obra, todos están en movimiento, como apresurados por ver al Niño Dios que, en el cuadro completo, es el punto más luminoso.

Julio César ZAMORA VELASCO



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