Cargando



¡Que Viva México!



Domingo 14 de Mayo de 2023 12:00 am

+ -


ACLARANDO que no soy crítico de cine, desde mi visión escribo sobre la más reciente película de Luis Estrada, secuela de La ley de Herodes (1999), Un mundo maravilloso (2006), El infierno (2010) y La dictadura perfecta (2014), misma que el 23 de marzo, luego de que su frustrado estreno anunciado para noviembre del año pasado, finalmente fue exhibida en más de 3 mil 200 salas de las 7 mil 500 que operan en el país, y, desde el 11 de mayo, a través de la más popular plataforma digital, éste que es el último largometraje del cineasta: ¡Que viva México! mismo que, según vi ayer, es una recapitulación de sus filmes y que con ese título, no sé si a propósito, rinde homenaje al director ruso Sergéi Eisenstein y su película-documental homónima de 1932. 
La cinta de Estrada dura 191 minutos de proyección, poco más de 3 horas, con cuya temática en mi opinión ratifica su congruencia creativa y sentido crítico sobre el ser y hacer mexicano, singularidad emprendida desde hace más de 20 años en los que ha pintado canas como productor y director. Lo que le ha valido que algunos, sin mayores argumentos, traten de descalificarla cuando de por sí ya son testimonios de la historia nacional, documentos que, entre todos, desde nuestro ámbito, estamos viviendo y con ello, aun sin saberlo o sin entenderlo, estamos haciendo.
Con un similar reparto (en el que nuevamente participa nuestro paisano, Silverio Palacios) encabezado, como las anteriores, por Damián Alcázar, ahora vemos la incorporación de Poncho Herrera, Ana de la Reguera y Ana Martín, entre otros que con sus caracterizaciones muestran la caricatura a veces grotesca del “mexicano típico” con sus estereotipos en la actualizada sátira de Estrada con la que, sin concesiones, como lo había hecho antes, vuelve a bocetar al México que le ha tocado vivir con su gobierno en funciones. Solo recordar La ley de Herodes que, sin lugar a dudas, golpeó e indiscutiblemente influyó en el descarrilamiento del partido hegemónico, acción que despiadadamente le repitió al mismo partido con La dictadura perfecta, en la que presenta la supuesta ignorancia del personaje principal.
Igual que en el inter nos dio su visión de los gobiernos sucedidos entre el año 2000 y 2012 con: Un mundo maravilloso y El infierno, sexenios de los que criticó la desigualdad provocada por la avanzada neoliberal y la infiltración de los oscuros poderes fácticos y sus componendas con el poder político, respectivamente. Contra lo que se pudiera suponer, es de aclarar que, salvo esta última película, las anteriores fueron financiadas por los gobiernos en turno, sin que las producciones enfrentaran obstáculos o problemas de censura como en esta ocasión por su trama deslizada como sátira política en un guion que, a estas alturas, no puede ser otro que el de comedia negra, ante la pesadilla que nos enfrenta a la realidad mexicana.  
Por cierto, muchos de los que entonces celebraron la acidez y dureza del cineasta, hoy son los mismos que lo vituperan y, bajo la mano, trataron de sabotear, primero la producción y, después, su presentación, hasta tratar de demeritar el trabajo final que, repito, sigue la tónica de las anteriores obras, solo con personajes actualizados que como en toda la zaga resultan plenamente identificados en este guion de Jaime Sampietro y el propio director y accionista mayoritario de la casa productora Bandidos films.
¡Que Viva México!, cuyo discurso corre de manera neutral, presenta como en un mural pintado en sepia y envuelto en estridencias, de manera cruda, la realidad de la polarización inducida, de la artificial confrontación, de las mentiras, de la intolerancia, de la nueva decepción y de los recurrentes mitos ancestrales a los que se aferra este México germinado hace medio milenio y que de diferentes maneras, tiempos y motivaciones, desde su arte expresaron: Rivera, Orozco y Siqueiros; Rulfo, Paz y Fuentes; Arriaga, Bravo, Lavalle y Mérida y Chávez, Ponce y Revueltas, hasta arraigar los arquetipos que más incomodan y muchos niegan de esa nuestra esencia mexicana. Una película de actualidad que duele, pero que aun así creo que todos los mexicanos debemos ver. Estamos a tiempo.

Noé GUERRA PIMENTEL



540 Vistas