Magnífica despedida

Pablo Hermoso de Mendoza dijo adiós a La Petatera cortando dos orejas; Antonio García El Chihuahua, otras dos; Leo Valadez con la mejor faena
Miércoles 21 de Febrero de 2024 7:12 am
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Ante un
lleno en la Plaza de Toros La Petatera, la afición taurina apreció el arte del
rejoneador español Pablo Hermoso de Mendoza, quien tuvo una magnífica despedida
cortando dos orejas y diciéndole adiós a Colima que siempre lo recibió con los
brazos abiertos.
Por su
parte, Antonio García El Chihuahua también cortó dos orejas, mientras que Leo
Valadez se llevó la mejor faena.
Pablo
Hermoso de Mendoza se divirtió, gozó, disfrutó una tarde llena de claroscuros.
Las
ganaderías de Julio Delgado de Coahuila para los rejones y los cuatro de Pepe
Garfias para los toreros de a pie dieron un juego desigual.
LEYENDA
Se fue la
leyenda del rejoneo en el mundo, por lo menos a Villa de Álvarez difícilmente
regresaría, no vino con ímpetu, con la buena vibra de otras veces, eso sí, lució como siempre la gran
escuela que ha creado dentro del rejoneo y del que seguramente, si otra cosa no
sucede, su hijo Guillermo puede muy bien recibir la estafeta y continuar la historia.
El Navarro,
quien vistió muy elegante un traje lusitano en blanco y plata, utilizó a toda
la cuadra de caballos lusitanos sobresaliendo Jíbaro, Talento, Malbec y
Justiciero, con quienes Pablo toreó a la grupa y al estribo, dejando ver su
experiencia y su enorme falla que lo acompañó durante su carrera, fallando
continuamente con el rejón de muerte.
El español
cortó las orejas de Testar, un negro, bragado meano al que el juez le otorgó
una oreja mientras el público insistió con una más para finalmente otorgárselas
y santo remedio calmando la ira y los abucheos injustos al juez de plaza.
Antonio
García abrió plaza sin conseguir nada en su primer burel, pero en su segundo de
nombre Argenta, con una insípida faena, acompañada de desplantes para un
público que ya estaba eufórico, se fue sobre el morrillo e hizo doblar a su
burel con un bajonazo escandaloso que provocó que el juez le otorgara dos
orejas a petición de la audiencia, aquí el juez, Alfredo Huicochea, fue muy
generoso ante un torero que no merecía nada.