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Presentación del libro Cuentos para Guillermo


Ramón Moreno y Valeria Bautista, durante la presentación del libro Cuentos para Guillermo.

Foto cortesía

Salma Valeria Bautista Verduzco*

Miércoles 22 de Mayo de 2024 1:44 pm

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Cuentos para Guillermo, escrito por Ramón Moreno, fue una lectura cálida. En el preámbulo, y a lo largo de todo el libro, se reitera que estos cuentos son anécdotas que el autor le relata a su primo. El narrador cuenta la dinámica de las relaciones con los miembros de su familia, la complicidad con la abuela, la dictadura de su padre, su experiencia con los terremotos, la rebeldía de la adolescencia, la precariedad económica, entre otros aspectos.

Uno de mis cuentos favoritos fue “Tiempos sin reloj”, cuando el padre del narrador le indica que debe levantarse alrededor de las cinco de la mañana para acompañarlo al trabajo y ser partícipe de las actividades del sábado. Debo confesar que me produjo mucha ternura ver a ese niño emocionado por las responsabilidades y los privilegios que le concedieron, por la oportunidad de ser parte de las tradiciones sabatinas. Y como a la mayoría de las personas, asumo yo, cuando algo les entusiasma, o tienen una actividad importante… a mí me pasa, por ejemplo, cuando tengo un compromiso temprano, mi sueño se vuelve intermitente y suelo despertarme antes de que suene la alarma. En este cuento, el narrador también se levantó antes de tiempo. Pero sin un reloj ni conocimiento para determinar la hora, llegó muy temprano al taller de su padre para quedarse dormido nuevamente y, al final, no escuchar el radio ni beber la tuba, estas actividades de gente grande, como él tanto quería, que tanto esperaba.

El estilo de Ramón Moreno es ameno, anecdótico. En Cuentos para Guillermo, la memoria se convierte en un recurso estético. El narrador apela constantemente a la fragmentación del recuerdo para justificar la falta de información, la lógica del relato e, incluso, una historia sin cierre. En el cuento “Bicicleta a tirones”, por ejemplo, el narrador explica: “Discúlpame primo, pero ya te he dicho que estas historias no son historias, sino inconclusos retazos; ya lo vez, no logro ponerle conclusión a este destartalado recuerdo” (p. 83). Un cuento, una fábula, un mito o cualquier otro tipo de narración exige una determinada estructura y lógica. ¿Pero quién no disfruta escuchar una buena anécdota, un recuerdo, una historia contada por un ser querido e, incluso, por un desconocido… aunque no tengan una secuencia lógica y cronológica? Leer Cuentos para Guillermo provoca la misma sensación, la añoranza y el asombro, la oportunidad de conocer el pasado de alguien más, aquello que hace a esa persona ser quien es.

Son fascinantes, también, las transiciones de primera, segunda y tercera persona. En un momento habla del yo, luego se dirige al tú y después cuenta la historia del otro. Este recurso estético, este carácter dialógico, produce una dinámica que permite al lector ser parte de la conversación… como cuando uno presencia, sin querer, la conversación de otros y está atento a lo que los demás dicen, mirando de uno a otro para observar las reacciones, sopesando las palabras, el tono… o como coloquialmente se dice: “escuchando el chisme” … de la misma manera, Cuentos para Guillermo es esa plática que uno lee sin querer, pero que no puede dejar de leer.

Este libro es un libro familiar, hogareño, regional. Lo disfruté más, posiblemente, porque yo soy de aquí, reconozco ciertos lugares, costumbres, tradiciones, el lenguaje. Los viajes a Talpa, beber la tuba, la calle Gabino Barreda y la Guerrero, el nombre Juan Nepomuceno, entre otras cosas, fueron muy naturales para mí, conocidas. No me cuestioné mucho hasta que el narrador explica que aquí no se les prohíbe a los niños asistir a los entierros o su asombro porque la gente no les da mucha relevancia a los temblores, como si la costumbre los hubiera hecho indolentes a la muerte.

Cuentos para Guillermo relata las experiencias y los recuerdos de su autor, rescatando elementos regionales, presentes en la memoria colectiva. Sin embargo, estaremos de acuerdo en que estas historias dejaron de pertenecerle solo al escritor para convertirse en ficción, en otra realidad accesible para cualquiera que las lea, en un testimonio de la vida colimense.

 

*La autora es licenciada en Letras Hispanoamericanas por la Universidad de Colima y actualmente estudia la maestría en Estudios Literarios Mexicanos por la misma Casa de Estudios.

Este texto fue leído durante la presentación del libro Cuentos para Guillermo, de Ramón Moreno, el 17 de mayo de 2024, en La Casa del Hule, de la ciudad de Colima.




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