¿Por qué sentimos que los años pasan cada vez más rápido?

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Viernes 20 de Diciembre de 2024 4:47 pm
+ -Una de las razones clave por las que percibimos que el tiempo pasa más rápido con la edad está en nuestro cerebro
A medida que envejecemos, muchas
personas sienten que los años pasan cada vez más rápido. Este fenómeno no es
solo una impresión; también influyen cambios biológicos, psicológicos y en la
forma en que organizamos nuestra vida.
¿Por qué sentimos que el
tiempo se acelera?
Una de las razones clave por las que
percibimos que el tiempo pasa más rápido con la edad está en nuestro cerebro.
El cerebro humano utiliza la dopamina
para regular nuestro "reloj interno". Este neurotransmisor está
vinculado a la percepción del tiempo, la atención y la capacidad de registrar
eventos nuevos.
Durante la infancia y juventud, los
niveles de dopamina son altos, lo que nos permite experimentar los eventos con
mayor intensidad y atención.
Cada experiencia nueva o emocionante
queda grabada como un recuerdo importante, haciendo que los días y años
parezcan más largos.
Con el paso del tiempo, la producción
de dopamina disminuye. Este cambio afecta la manera en que procesamos las
experiencias cotidianas, especialmente aquellas que no son nuevas o
emocionalmente relevantes.
Sin la intensidad de la juventud, los
días parecen pasar de manera más uniforme y rápida, como si el tiempo se fuera
de nuestras manos.
Durante la infancia y la
adolescencia, la vida está llena de experiencias inéditas: el primer día de
escuela, unas vacaciones familiares o el descubrimiento de un nuevo pasatiempo.
Estas vivencias no solo son
emocionantes, sino que también requieren más atención consciente, lo que hace
que el cerebro las registre con mayor detalle y densidad.
En la adultez, la vida suele entrar
en una rutina predecible: ir al trabajo, lidiar con el tráfico, preparar la
cena y repetir el ciclo día tras día. Este "piloto automático" reduce
la cantidad de recuerdos significativos que generamos.
Cuando miramos hacia atrás, nuestra
memoria no encuentra grandes hitos en la rutina diaria, lo que contribuye a la
sensación de que los días y años han pasado sin dejar huella.
Paul Janet propuso que la percepción
del tiempo está relacionada con la proporción que un período representa en
comparación con nuestra vida total.
Para un niño de 10 años, un año
equivale al 10% de su existencia, lo que lo convierte en un intervalo
significativo y aparentemente largo.
Para un adulto de 40 o 50 años, un
año representa sólo una fracción menor de su vida, por lo que se siente como un
lapso mucho más corto.
El filósofo William James también
reflexionó sobre este concepto, afirmando que cuanto más envejecemos, más
pequeños parecen los intervalos de tiempo en comparación con nuestra
experiencia de vida acumulada.
Esta percepción proporcional puede
explicar por qué los años parecen volar más rápido con el paso del tiempo.
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