Estudio alerta que los incendios contaminan el aire más de lo estimado
Jueves 01 de Enero de 2026 3:00 pm
+ -Nuevas estimaciones incrementan las emisiones de compuestos orgánicos en el aire a causa de los incendios forestales
Los incendios forestales y las quemas prescritas, es decir,
incendios controlados en terrenos silvestres, emiten cantidades sustancialmente
mayores de gases y partículas contaminantes de lo que se había estimado
previamente, de acuerdo con un estudio publicado en la revista ACS
Environmental Science & Technology.
La investigación, realizada por un equipo internacional de
científicos encabezados por la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China,
concluye que la contaminación del aire generada por los incendios ha sido
subestimada durante décadas.
“Nuestras nuevas estimaciones incrementan las emisiones de
compuestos orgánicos derivadas de los incendios forestales aproximadamente en
un 21 por ciento”, señaló Lyuyin Huang, investigador de la Facultad de Medio
Ambiente de la Universidad de Tsinghua y autor principal del estudio.
El análisis identifica además diversas regiones con altos
niveles de emisiones tanto por incendios forestales como por incendios
provocados por actividades humanas, particularmente en Asia ecuatorial, países
del norte de África y el sudeste asiático, lo que representa un desafío
significativo para la calidad del aire.
“El inventario proporciona una base sólida para una
modelización más detallada de la calidad del aire, la evaluación de riesgos
para la salud y el análisis de políticas relacionadas con el cambio climático”,
afirmó Lyuying Huang.
La amenaza de los compuestos volátiles
Cada año, extensas áreas de bosques, pastizales y turberas
son consumidas por incendios forestales, liberando a la atmósfera una mezcla
compleja de vapor de agua, cenizas y compuestos basados en carbono.
Algunos de estos compuestos son gases conocidos como
compuestos orgánicos volátiles, mientras que otros, que se evaporan y se
transforman en gases a temperaturas más elevadas, corresponden a los compuestos
orgánicos intermedios y semivolátiles.
En la atmósfera, estos compuestos parcialmente volátiles
tienden a formar partículas finas con mayor facilidad que los compuestos
orgánicos volátiles, lo que representa un riesgo para la salud al ser
inhalados.
Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre emisiones de
incendios forestales han pasado por alto los compuestos orgánicos intermedios y
semivolátiles debido a su gran diversidad y complejidad.
El equipo de investigación, liderado por Shuxiao Wang,
también de la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad de Tsinghua, se
propuso cuantificar las emisiones de estos compuestos junto con los compuestos
orgánicos volátiles, con el fin de comprender mejor el impacto de los incendios
forestales en la calidad del aire, la salud pública y el clima.
Para ello, los investigadores analizaron una base de datos
global sobre áreas afectadas por incendios forestales en bosques, pastizales y
turberas entre 1997 y 2023, y recopilaron información sobre los distintos tipos
de compuestos orgánicos liberados durante la quema de cada tipo de vegetación.
En los casos donde no existían mediciones de campo, se
utilizaron datos provenientes de experimentos de laboratorio para estimar las
emisiones.
Con la combinación de estos datos, el equipo calculó las
emisiones anuales a nivel mundial y estimó que los incendios forestales
liberaron en promedio 143 millones de toneladas de compuestos orgánicos al aire
cada año durante el periodo analizado, lo que representa un 21 por ciento más
que las estimaciones previas.
Al comparar estas emisiones con las derivadas de
actividades humanas, los investigadores encontraron que, aunque las emisiones
antropogénicas son mayores en términos generales, ambas fuentes liberan
cantidades similares de compuestos orgánicos intermedios y semivolátiles.
Finalmente, el estudio identificó múltiples puntos críticos
de contaminación tanto por incendios forestales como por actividades humanas en
Asia ecuatorial, el norte de África y el sudeste asiático, regiones donde los
desafíos en materia de calidad del aire requieren estrategias diferenciadas
para reducir las emisiones y mitigar sus efectos.
