Cargando



Siete ausencias, comisiones vacías y sueldo completo, resultados del diputado Gustavo Larios


Desde que rindió protesta y hasta el 28 de enero de 2026, el legislador ha acumulado siete faltas en 21 sesiones públicas del Congreso del Estado.

Foto Facebook Congreso del Estado

Jueves 29 de Enero de 2026 2:50 pm

+ -

La situación es aún más delicada al considerar que el legislador mantiene de forma paralela la dirigencia de la Unión de Estibadores

El desempeño del diputado local Gustavo Tavo Larios evidencia una gestión marcada por la inasistencia sistemática, la falta de resultados legislativos y una preocupante desconexión con la responsabilidad para la que fue electo. 


Desde que rindió protesta y hasta el 28 de enero de 2026, el legislador ha acumulado siete faltas en 21 sesiones públicas del Congreso del Estado, es decir, ha estado ausente en una de cada tres sesiones, un dato que por sí solo refleja un patrón de incumplimiento. El legislador Larios actualmente es presidente de la Comisión de Derechos Humanos. 


El problema no se limita al pleno. Registros internos y testimonios legislativos señalan que el diputado también presenta ausencias recurrentes en reuniones de comisiones, espacios donde se realiza el trabajo sustantivo del Congreso: análisis de iniciativas, dictaminación, discusión técnica y construcción de acuerdos. 


Faltar a comisiones implica no estudiar los temas, no aportar propuestas y no representar a la ciudadanía en las decisiones de fondo.


A pesar de este historial de inasistencias, el diputado ha cobrado de manera íntegra un salario mensual de alrededor de los 100 mil pesos, sumado el año pasado en diciembre un aguinaldo que corresponde a 90 días de salario, recursos que provienen directamente del erario. 


La desproporción entre el ingreso que percibe y el trabajo efectivamente realizado resulta evidente y ofensiva para una ciudadanía que enfrenta dificultades económicas y exige servidores públicos responsables.


La situación se vuelve aún más delicada al considerar que el legislador mantiene de forma paralela la dirigencia de la Unión de Estibadores, lo que ha generado cuestionamientos fundados sobre su capacidad real para cumplir tanto con su función sindical como con su obligación constitucional como diputado. 


La acumulación de cargos, lejos de traducirse en mayor representación, parece haber derivado en abandono de responsabilidades.


El Congreso del Estado exige presencia, preparación y constancia. No se legisla desde la ausencia ni se representa a la población desde la omisión. Cada falta al pleno y cada comisión abandonada se traduce en iniciativas que no se discuten, problemas sociales que no se atienden y decisiones que se toman sin la voz de quienes deberían estar representados.


Los datos de asistencia son registros que exhiben un desempeño deficiente. En cualquier ámbito laboral, faltar de manera reiterada tendría consecuencias; en el servicio público, además, implica una traición al mandato popular.


Hoy, los números documentan lo que la ciudadanía percibe: un diputado que no desquita el sueldo, que percibe una sobreremuneración respecto a los resultados que entrega, evade su trabajo legislativo y actúa con irresponsabilidad frente a un cargo que debería ejercerse con seriedad, compromiso y respeto por los recursos públicos y por la confianza ciudadana.

Hugo RAMÍREZ PULIDO



379 Vistas