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¿Tu hijo come más, duerme peor y luego crece de golpe?



Lunes 09 de Febrero de 2026 3:05 pm

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Lo que ocurre durante un brote de crecimiento infantil

Cambios repentinos en el apetito, el sueño o la estatura pueden estar relacionados con un brote de crecimiento y forman parte del desarrollo infantil normal. El crecimiento en niños y bebés no ocurre de forma lineal: existen etapas en las que avanza con rapidez y otras en las que parece detenerse, lo que suele generar dudas e inquietudes entre padres y madres.

En este contexto, el término “brote de crecimiento” se ha popularizado para explicar desde cambios en la alimentación y el sueño hasta aumentos acelerados de talla o molestias físicas. Sin embargo, no siempre queda claro qué significa realmente un brote de crecimiento ni cuándo estos cambios forman parte del desarrollo normal del niño.

¿Qué es un brote de crecimiento y por qué ocurre?

De acuerdo con Cleveland Clinic, un brote de crecimiento es un periodo relativamente corto en el que la velocidad de crecimiento infantil se acelera antes de volver a su ritmo habitual. No ocurre de un día para otro ni implica que el cuerpo “estire” de manera repentina; se trata de una aceleración gradual propia de ciertas etapas del desarrollo físico.

En el caso de los bebés, el término se utiliza con frecuencia para describir fases en las que el lactante:

Pide comer con mayor frecuencia o demanda más tomas
Se muestra más inquieto o irritable
Presenta alteraciones del sueño o duerme peor durante varios días o semanas

Con el tiempo, estos cambios suelen reflejarse en aumentos de peso o talla, aunque no siempre son inmediatos ni visibles al inicio.

En niños mayores y adolescentes, el brote de crecimiento se asocia principalmente con el estirón puberal, una etapa bien documentada en la que la estatura aumenta de forma más rápida como parte del desarrollo sexual y hormonal.

Una revisión publicada en la revista científica Nutrients señala que, aunque el concepto de brotes de crecimiento en lactantes es ampliamente utilizado en la crianza, no existe un calendario fijo ni un patrón universal, y la evidencia científica es limitada y variable entre individuos.

Señales comunes de un brote de crecimiento: apetito, sueño e irritabilidad

Para muchas familias, el primer indicio de un brote de crecimiento no se observa en la báscula o el estadímetro, sino en el comportamiento del niño.

Señales frecuentes en bebés y niños pequeños

Durante un posible brote de crecimiento infantil, es común observar:

Aumento del apetito, con tomas más frecuentes o prolongadas
Sueño fragmentado, despertares nocturnos o dificultad para conciliar el sueño
Cambios en la rutina diaria, como rechazo a siestas habituales
Mayor irritabilidad, necesidad de contacto constante o llanto más frecuente

Investigaciones publicadas por MDPI indican que estos cambios suelen confundirse con problemas de alimentación o con una supuesta “falta de leche”, cuando en realidad forman parte de las variaciones normales del crecimiento en bebés y niños pequeños.

¿Cómo cambian los brotes de crecimiento según la edad?

Bebés y primera infancia

Durante los primeros 12 meses de vida, el crecimiento infantil es rápido pero irregular. Existen periodos de avance y otros de aparente pausa. En esta etapa, los brotes de crecimiento suelen manifestarse más como cambios en la conducta, el sueño y la alimentación que como aumentos visibles inmediatos de estatura.

No todos los bebés atraviesan los brotes de la misma manera, y comparar el desarrollo de un niño con otro puede generar confusión innecesaria.

Niños en edad escolar

En la infancia intermedia, el crecimiento se vuelve más estable. Aun así, un estudio publicado por Springer demostró que existen trayectorias de crecimiento diversas, con subgrupos de niños que crecen a ritmos distintos, lo que puede dar la impresión de brotes de crecimiento cuando se analizan de forma individual.

Adolescencia y el estirón puberal

El brote de crecimiento más reconocido desde el punto de vista médico ocurre durante la pubertad. Un estudio publicado en Frontiers in Pediatrics analizó el crecimiento en adolescentes e identificó con precisión:

La edad de inicio del crecimiento acelerado
El pico de velocidad de crecimiento
Diferencias claras entre niñas y niños

Estos hallazgos explican por qué algunos adolescentes pueden crecer varios centímetros en un periodo relativamente corto.

¿Duele crecer? Diferencias entre dolores de crecimiento y señales de alarma

Existe la creencia popular de que “crecer duele”, pero la evidencia médica matiza esta idea. Los llamados dolores de crecimiento son molestias benignas que suelen aparecer en la infancia, principalmente en piernas o brazos, por la tarde o durante la noche.

Un estudio clínico publicado en Dovepress estableció criterios para diferenciar estos dolores de otras causas más serias. Los dolores de crecimiento típicos:

Son bilaterales
No provocan inflamación ni enrojecimiento
No limitan la movilidad durante el día

Una revisión en Frontiers in Neurology advierte que estos dolores pueden confundirse con otros trastornos, como el síndrome de piernas inquietas, por lo que es importante evaluar el contexto clínico completo.

Señales de alarma durante el crecimiento infantil

Es importante consultar al pediatra si el dolor:

Afecta solo una extremidad
Provoca cojera persistente
Se acompaña de hinchazón o enrojecimiento
Interfiere con las actividades diarias
Aparece junto con fiebre o pérdida de peso

Qué hacer en casa y cuándo consultar al pediatra

Recomendaciones prácticas para padres y madres

Llevar un registro de crecimiento infantil con peso y talla
Observar patrones de comportamiento y no solo episodios aislados
Mantener rutinas estables de sueño y alimentación
Aplicar masajes suaves o estiramientos en caso de dolores benignos, siempre con indicación médica

¿Cuándo acudir al especialista?

Un artículo de American Family Physician recomienda evaluar la velocidad de crecimiento y consultar al pediatra si esta es significativamente menor o mayor a lo esperado para la edad, o si existen síntomas atípicos como dolor persistente, cojera o alteraciones del desarrollo.

Hablar de brotes de crecimiento implica reconocer que cada niño crece a su propio ritmo y que no todos los cambios repentinos son motivo de alarma. En algunos casos, estos brotes se manifiestan con mayor apetito o alteraciones del sueño; en otros, con estirones propios de la pubertad o molestias físicas generalmente benignas.

La clave está en observar patrones de crecimiento, mantener controles pediátricos periódicos y distinguir entre señales normales del desarrollo infantil y signos de alerta que requieren evaluación médica.

AGENCIAS



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