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De policía a líder delincuencial: el violento legado que dejó "El Mencho" con el CJNG



Lunes 23 de Febrero de 2026 12:03 pm

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De agente de policía en Michoacán a fundar el imperio criminal más violento de la era moderna, "El Mencho" transformó el narcotráfico con tácticas paramilitares y control político.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", este domingo 22 de febrero, cierra uno de los capítulos más sangrientos en la historia reciente de México. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no solo fue un narcotraficante, sino el arquitecto de una maquinaria bélica que redefinió la violencia organizada, transitando desde las filas del orden como oficial de policía hasta convertirse en el objetivo número uno de las agencias de seguridad en México y Estados Unidos.

Un ascenso forjado en la traición y la estrategia

Nacido en 1966 en la pobreza de Michoacán, Oseguera conoció temprano el mundo de la amapola antes de emigrar a Estados Unidos, donde fue arrestado por tráfico de heroína. Tras su deportación, irónicamente, se integró a las fuerzas policiales en México, conocimiento que más tarde utilizaría para blindar su propia organización. Su ascenso comenzó en el Cártel del Milenio, pero su ambición lo llevó a romper con el Cártel de Sinaloa para fundar el CJNG, una organización que mezcló el pragmatismo comercial de sus antiguos aliados con la brutalidad paramilitar de Los Zetas.

El sello del terror: Tácticas y expansión

A diferencia de Joaquín "El Chapo" Guzmán, "El Mencho" huyó de los reflectores, prefiriendo un anonimato estratégico que no impidió que su nombre fuera sinónimo de terror. Bajo su mando, el CJNG implementó métodos de intimidación extremos:

  • Poder de fuego: En 2015, derribó un helicóptero militar con un lanzacohetes para evitar su captura.
  • Ataques directos: Orquestó el atentado contra Omar García Harfuch en 2020 en plena Ciudad de México, el golpe más audaz contra un jefe de seguridad en la capital.
  • Diversificación: Su "empresa" no solo traficaba fentanilo y heroína; se expandió al robo de combustible, la extorsión y el tráfico de personas, operando en casi todo el territorio nacional y en varios continentes.

La "opción menos mala": El control social y político

Expertos como Edgardo Buscaglia y Vanda Felbab-Brown coinciden en que el legado de Oseguera se cimentó en dos pilares: la corrupción política y la base social. El CJNG invirtió millones en campañas electorales y, durante crisis como la pandemia de 2020, suplantó al Estado entregando despensas con las siglas del cártel. Esta estrategia de "gobernanza criminal" permitió que en muchas regiones fuera percibido como un proveedor de orden y recursos, a pesar de las decapitaciones y matanzas de policías que su brazo armado ejecutaba sistemáticamente.

Con su caída en Tapalpa, Jalisco, el país enfrenta ahora la incertidumbre de la sucesión en la cúpula del CJNG y el riesgo de una fragmentación que podría desatar nuevas disputas territoriales. Su muerte no solo elimina a un capo, sino que pone a prueba la estructura de un cártel que aprendió a operar como una corporación militarizada con presencia global.

AGENCIAS



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