El hospital de “El Mencho”: así operaba el refugio médico del líder del CJNG en la sierra de Jalisco
Martes 24 de Febrero de 2026 2:07 pm
+ -Tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, salió a la luz la operación del hospital privado en El Alcíhuatl, diseñado para atender su insuficiencia renal lejos del escrutinio público.
La confirmación del fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el 22 de febrero de 2026, volvió a colocar bajo la lupa una de las piezas más herméticas de su estructura de protección: un hospital construido en plena sierra de Jalisco para atender sus problemas de salud sin exponerse en clínicas urbanas.
El inmueble se localiza en la comunidad de El Alcíhuatl, dentro del municipio de Villa Purificación, una zona de difícil acceso que durante años fue considerada bastión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Con su muerte, la existencia de este centro médico dejó de ser versión extraoficial para consolidarse como parte de la logística que le permitió mantenerse fuera del alcance de las autoridades.
Un hospital en medio de la sierra
A diferencia de las viviendas tradicionales del poblado —de apenas un centenar de habitantes—, la edificación destacaba por su tamaño y diseño. De acuerdo con reportes de inteligencia, el complejo medía aproximadamente 40 metros de largo por 20 de ancho, con una superficie cercana a los 800 metros cuadrados.
Entre sus características se encontraban:
- Capacidad instalada: cuatro camas de hospitalización y seis consultorios.
- Áreas especializadas: espacios acondicionados para intervenciones quirúrgicas, atención de partos y, especialmente, una zona equipada para tratamientos de diálisis y hemodiálisis.
- Ubicación estratégica: su emplazamiento en caminos serranos facilitaba detectar movimientos de fuerzas federales con varios kilómetros de anticipación.
El objetivo principal era atender la insuficiencia renal crónica que padecía el líder criminal, evitando traslados a hospitales públicos donde podría ser identificado.
Operación discreta y servicios limitados
Habitantes de la región señalaban que el centro operaba bajo estricta discreción. Aunque ofrecía consultas básicas a la población local, presuntamente como una forma de generar respaldo social, su prioridad era el círculo cercano del capo.
También se reportaba un contraste evidente: mientras para la comunidad eran frecuentes las carencias de medicamentos, el personal vinculado al grupo criminal disponía de insumos y equipo especializado sin restricciones.
Del funcionamiento al abandono
El hospital fue remodelado en 2011 y, según versiones oficiales, contaba con infraestructura moderna para su tipo. Sin embargo, tras el reforzamiento de operativos federales entre 2024 y 2025, el lugar comenzó a quedar vacío.
Actualmente, el edificio permanece cerrado y sin actividad. La maleza rodea la construcción y no hay rastro del equipo médico, que habría sido retirado meses antes del abatimiento del líder criminal.
La salud como punto vulnerable
Autoridades federales detectaron que el deterioro físico de Oseguera Cervantes limitó su movilidad desde 2020, obligándolo a permanecer resguardado en zonas montañosas. La necesidad constante de trasladar especialistas y equipos para filtración sanguínea se convirtió, paradójicamente, en una de las pistas que fortalecieron el seguimiento en regiones serranas cercanas a Tapalpa.
Hoy, el hospital de El Alcíhuatl se mantiene como testimonio del aislamiento en el que vivió uno de los objetivos prioritarios del gobierno mexicano, y como reflejo de la infraestructura paralela que el crimen organizado llegó a desarrollar para proteger a sus líderes.
