Muerte del ‘Mencho’ marca el viraje de México en seguridad con Sheinbaum
Viernes 27 de Febrero de 2026 2:22 pm
+ -Analistas consideran que el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes representa el fin de la era de "abrazos, no balazos" y el retorno a una estrategia de "descabezamiento" de cárteles, impulsada por la presión de la administración de Donald Trump.
La caída de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ha sido interpretada por expertos en seguridad como el punto de ruptura definitivo entre la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum y la de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
A pesar de que la mandataria ha insistido en que su política es una continuidad de la anterior, especialistas consultados por la agencia EFE señalan que el operativo del pasado domingo en Jalisco representa un giro de 180 grados, alejándose de la consigna de “abrazos y no balazos” para adoptar una postura frontal y letal contra las cúpulas del crimen organizado.
José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, destacó que lo ocurrido en la zona serrana de Tapalpa fue una exhibición de fuerza que no se vio en el sexenio pasado, periodo en el que, según su análisis, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) logró expandirse a nivel mundial. Para Ortega, este cambio es liderado por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien cuenta con la plena confianza de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, marcando un avance significativo en el desmantelamiento de organizaciones que habían operado con relativa libertad operativa.
Un factor determinante en este viraje es la intensa presión ejercida desde Washington por el presidente Donald Trump. Expertos recuerdan que el año pasado Estados Unidos designó al CJNG como una organización terrorista, lo que elevó la urgencia de resultados tangibles en la relación bilateral. Lisa Sánchez, directora de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), coincide en que estos operativos de alto impacto funcionan para "comprar simpatías" tanto internas como externas, mostrando una estructura de cooperación militar con el Pentágono mucho más profunda y coordinada de lo que se había admitido públicamente.
A pesar de las evidencias de una estrategia más agresiva, la presidenta Sheinbaum ha mantenido una narrativa de moderación, asegurando que la muerte del líder criminal fue el resultado de una respuesta defensiva del Ejército ante un ataque y no de una ejecución planeada para "descabezar" al grupo. No obstante, el saldo de la jornada del 22 de febrero —con 25 elementos de la Guardia Nacional y más de 30 civiles armados fallecidos— deja claro que México ha entrado en una fase de confrontación que prioriza la neutralización de objetivos prioritarios, retomando tácticas tradicionales de seguridad que el gobierno anterior intentó evitar.
