Trump reinstala a Colón en la Casa Blanca y desata una nueva batalla cultural
Lunes 23 de Marzo de 2026 3:01 pm
+ -El presidente Donald Trump desafía el revisionismo histórico al reinstalar una estatua de Cristóbal Colón en los terrenos de la Casa Blanca
En una decisión que profundiza la división ideológica en Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha instalado una estatua de Cristóbal Colón frente al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, visible desde la emblemática Avenida Pennsylvania. Esta acción no es solo un cambio estético, sino un manifiesto político este lunes 23 de marzo de 2026. La obra es una reproducción fiel de la escultura que Ronald Reagan inauguró en Baltimore en 1984, la cual fue derribada y arrojada al puerto por manifestantes durante las protestas raciales del 4 de julio de 2020. Con este gesto, el mandatario busca resarcir lo que considera un "borrado histórico" promovido por movimientos progresistas y restaurar la figura del navegante genovés como el "héroe estadounidense original".
El regreso de Colón al centro del poder en Washington revierte directamente las políticas de su predecesor, Joe Biden, quien había priorizado el reconocimiento del Día de los Pueblos Indígenas como un acto de justicia hacia las comunidades originarias. Cabe recordar que, tras el asesinato de George Floyd en 2020, el país vivió una retirada masiva de monumentos: ciudades como Boston, Richmond y Saint Paul retiraron oficialmente efigies de Colón tras ser vandalizadas. Sin embargo, Trump ha cambiado la denominación oficial de la jornada a Día de Colón desde 2025, ordenando festejos nacionales y el izado de banderas en todos los edificios públicos, consolidando así su visión de un relato histórico tradicional.
El legado arquitectónico y la obsesión por la huella presidencial
La instalación de la estatua es apenas una pieza en el ambicioso plan de remodelación que Trump ha emprendido en el Distrito de Columbia durante su segundo mandato. El mandatario ha mostrado un interés particular en dejar una marca física indeleble en la capital, lo que ha generado intensas polémicas internas, destacando especialmente la demolición del Ala Este de la Casa Blanca para dar paso a la construcción de un gran salón de baile. Esta obsesión por la arquitectura monumental se extiende más allá del perímetro presidencial, con proyectos que incluyen la propuesta de un arco del triunfo inspirado en el de París, que llevaría por nombre "Arco de Trump".
Este giro estético y simbólico refleja un cambio en la demografía política del país. Según datos del censo y encuestas recientes, mientras que el 60% de los estadounidenses jóvenes apoyaba la retirada de monumentos coloniales en 2020, para inicios de 2026 la opinión pública se ha polarizado, con un 52% de la población general favoreciendo la preservación de figuras históricas tradicionales. Trump capitaliza este sentimiento de "fatiga woke" para avanzar en una agenda que prioriza la herencia europea y colonial sobre el enfoque de diversidad étnica de la administración anterior, asegurando que su legado no sea solo legislativo, sino visual y monumental.
