Sarah Mullally asume como primera arzobispa de Canterbury en medio de tensiones en la Iglesia anglicana
Jueves 26 de Marzo de 2026 2:42 pm
+ -Sarah Mullally fue entronizada como la primera mujer arzobispa de Canterbury, en una ceremonia histórica marcada por llamados a la unidad, pero también por el contexto de divisiones internas dentro del anglicanismo.
La Iglesia anglicana vivió un momento histórico con la entronización de Sarah Mullally como la primera mujer en ocupar el arzobispado de Canterbury, considerado el centro espiritual del anglicanismo.
La ceremonia se llevó a cabo en la emblemática Catedral de Canterbury, en un evento que reunió a representantes de diversas religiones y figuras públicas, incluidos los príncipes de Gales, Guillermo de Gales y Catalina de Gales.
Visiblemente emocionada, Mullally recibió el báculo arzobispal en una ceremonia que destacó la creciente participación de mujeres dentro de la jerarquía eclesiástica, particularmente en los últimos años tras la apertura a su ordenación.
Un liderazgo en medio de tensiones internas
La designación de Mullally ocurre en un momento complejo para la Iglesia anglicana, que enfrenta tensiones entre sectores progresistas y conservadores, especialmente por temas como la ordenación de mujeres y el matrimonio igualitario.
En regiones como África ha surgido un bloque conservador que cuestiona la dirección de la iglesia. Este movimiento, encabezado por el arzobispo ruandés Laurent Mbanda, ha llegado a proclamarse como la verdadera representación del anglicanismo a nivel global, lo que abre la posibilidad de un cisma.
Pese a este contexto, Mullally evitó abordar directamente las divisiones en su primer sermón, optando por un mensaje centrado en la paz global y la reconciliación.
Ceremonia con sello internacional
El acto tuvo un carácter multicultural, con cantos en lenguas africanas como swahili y bemba, además de oraciones en urdu. Destacó también la lectura del evangelio en español, realizada por una obispa mexicana.
Durante su mensaje, Mullally hizo alusiones indirectas a temas sensibles, como los casos de abusos dentro de la iglesia, reconociendo el dolor de quienes se han visto afectados.
La nueva arzobispa, quien anteriormente ejerció como enfermera antes de su ordenación, afirmó que asumirá su labor como un servicio, inspirada en el ejemplo de la Virgen María.
Al finalizar la ceremonia, recibió una ovación prolongada, especialmente por parte de mujeres, en lo que fue considerado un momento simbólico para el futuro de la Iglesia anglicana y su apertura hacia una mayor inclusión.
