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Oráculo político



PEDRO CASTILLO VALDEZ

La educación, en juego


Jueves 08 de Noviembre de 2018 8:20 am


LA reaparición en la escena política del país de la ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, ya ha provocado una serie de inquietudes sobre el papel preponderante que tendrá en el próximo gobierno lopezobradorista, después de haber sido presa política, defenestrada y vapuleada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, con la complacencia de un sector magisterial, encabezado por su actual líder nacional, Juan Díaz de la Torre, frente al contexto social que provocó la reforma educativa en este país.

No existe la menor duda que durante su reinado al frente del SNTE, gracias al padrinazgo del entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, Elba Esther Gordillo representó fehacientemente la figura histórica característica de la lideresa sindical en nuestro país: ostentosos de poder y dinero, charros, corporativistas, gustosos por los excesos y excentricidades; colaboracionistas del Ejecutivo en turno y gustosos por incursionar en los partidos políticos y el poder político.

Pero lo que sí habría que reconocerle a la maestra, es que a pesar de sus excentricidades, siempre representó dignamente los derechos e intereses de sus agremiados, dando como resultado privilegios y conquistas laborales que, hasta el día de hoy, tiene el magisterio muy por encima, en algunos casos, de otros sectores sociales y productivos del país.

En una de sus más recientes apariciones públicas, aseguró que volverá a ostentar el liderazgo del SNTE nacional, afirmando que su ex colaborador y verdugo, Díaz de la Torre, sólo mantiene la chequera del sindicato, pero que carece del liderazgo y aceptación del gremio magisterial, por su postura complaciente frente a una reforma educativa que terminó por afectar los derechos de los maestros, principalmente en el tema de la evaluación y permanencia del servicio.

Ante este anuncio dado por la maestra Gordillo y el evidente guiño y respaldo obtenido por parte del próximo presidente de la República, López Obrador, Díaz de la Torre ha comenzado a desplegar una serie de medidas para tratar de contener el acecho de perder el control de la chequera del SNTE. Para ello, ha empezado a distribuir en los diferentes estados de la República donde existen renovaciones de las secciones sindicales, a personajes leales, pero sobre todo expertos en mapacherías para sostener líderes de secciones a su favor, con el fin de fortalecerse en el Congreso nacional.

Es por ello que aquí en Colima vimos el repentino cese del delegado Héctor Prisciliano González Aguilar, quien fungía al frente de la Sección 6 del SNTE, ante la salida de quien fue elegido en su momento como líder, Javier Pinto, quien tuvo que asumir la función de diputado federal en la pasada Legislatura, tomando posesión como delegado especial en nuestro estado hace unos días, el profesor Juan Manuel Armendáriz Rangel, quien viene a cumplir la encomienda de realizar un proceso electivo de la nueva dirigencia sindical, con el objetivo de favorecer al grupo comandado por Díaz de la Torre.

Esta pugna nacional por el control del SNTE entre Esther Gordillo y Juan Díaz pone en juego el futuro de la educación del país, frente a un escenario de cara a un nuevo esquema de reforma educativa que viene impulsando la bancada de Morena en el Legislativo, pero sobre todo ante un contexto político de asunción del gobierno de López Obrador, quien fuera respaldado en campaña por Gordillo y sus huestes, a diferencia de que Díaz de la Torre jugó en su contra. Hagan sus apuestas. ¡Despierta, Colima!

 

CLARABOYAS

 

1.- Favorable Fue la decisión que tomó el pleno del Poder Judicial del Estado, al refrendar por otros 2 años más el trabajo que ha venido realizando loablemente Bernardo Salazar como magistrado presidente de dicho organismo. Enhorabuena.

 

2.- Errónea Es la postura del alcalde de la capital, Locho Morán, al estar realizando labores de jardinería y pinta de espacios públicos; dichos actos se contraponen al verdadero objeto de su función, convirtiéndolo en un demagogo, no de discurso, sino de sus actos.

¡Hasta la próxima!

 

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