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Estación esperanza



VLADIMIR PARRA BARRAGÁN

Se inauguró un nuevo país


Jueves 06 de Diciembre de 2018 7:47 am


DURANTE mucho tiempo, el país sufrió las terribles decisiones de sus gobernantes, un autoritarismo digno de una película de terror, y una impunidad que dominaba cualquier chispazo de esperanza. Este país ahora se despierta de un letargo de apatía, miedo y desesperanza. Ahora se respira dignidad, alegría, en pocas palabras, se respira futuro.

Recuerdo la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, donde las calles de nuestra histórica capital se llenaron de gases lacrimógenos, con un Congreso de la Unión cercado de granaderos y vallas metálicas, protegiendo al futuro cómplice de crímenes de Estado, como el caso Ayotzinapa. Ese día hubo golpeados, detenidos y una violencia que anunciaba lo que sería el sexenio del priista, ahora considerado como uno de los peores Presidentes de la historia de México.

Pero ahora, este 1 de diciembre de 2018, fue marcado por los ríos de personas aglutinándose a los costados de los lugares por donde pasaba el Jetta blanco de AMLO; gente de a pie, que se daba cita con el único objetivo de saludar a su nuevo Presidente, para expresarle su apoyo, su cariño, para darle flores; era un encuentro entre un dirigente y un pueblo que celebraba un triunfo, su triunfo, el de todas y todos.

Mientras todo eso pasaba, yo me encontraba en el café “La Blanca”, ubicado en la avenida 5 de Mayo, en centro de la Ciudad de México, cerca del Zócalo, esperando ver en la televisión la toma de protesta. Entonces me tocó ver y sentir una escena de verdad mágica: los trabajadores, meseros y clientes de la cafetería pausaron sus actividades, sus labores y sus charlas para estar atentos a la pantalla, y gritar con emoción y con aplausos hasta el cansancio “Presidente”, mientras le colocaban la banda presidencial a Andrés Manuel.

Y eso se repitió en muchos establecimientos de la ciudad, en las calles e incluso me atrevo a decir que en todos los estados de la República. Hasta a los adversarios de AMLO les quedó claro que ese hombre, tal como lo decía Carlos Pellicer en uno de sus poemas, “el corazón en las manos lleva”.

Y así como AMLO, cientos de miles de personas que iban con el corazón en la mano abarrotaron el Zócalo. Para el evento de la entrega del Bastón de Mando, la plaza era una locura, con un pueblo entregándose a la victoria después de muchos años de lucha. La Bandera Nacional ondeaba entre un aire cargado de festejo, y por si eso fuera poco, en el ambiente reinaba una sola idea, una sola energía con un claro mensaje: se acabó la larga noche, comienza la Cuarta Transformación del país.

Hubo lágrimas de emoción. Por vez primera, vimos a un Presidente arrodillándose ante los pueblos indígenas, los más golpeados y olvidados de México. Por primera vez, quien gobernará este enorme y complicado país, pronunció fuerte y muy claro que su tarea era “mandar, obedeciendo”.

Una frase muy común que escuchamos de personas mayores es “no creí que viviría para ver esto”, pero la historia nos regala momentos épicos, que nos hacen creer en la posibilidad real de tener un país mejor, con la esperanza de un presente y sobre todo de un futuro digno para las generaciones que vienen.

A 5 días de su Presidencia, Andrés Manuel ya cumplió siete promesas que hizo durante su campaña: la residencia oficial de Los Pinos se abre al público y se convierte en casa de cultura; se pone a la venta el faraónico avión presidencial; se firma el decreto por el cual se crea la Comisión de la Verdad para el caso Ayotzinapa; el Presidente usa sólo vuelos comerciales para viajar; se instala en Palacio Nacional la oficina de Atención Ciudadana; se realizan conferencias matutinas dadas por el Presidente y con preguntas directas; y se instalan a las 6 de la mañana las reuniones del Gabinete de Seguridad.

Esto nos dice una cosa: el cambio va en serio, la Cuarta Transformación va caminando y, sobre todo, México recuperará su grandeza para que su pueblo viva de manera digna. Esto, sin dudas, es una revolución pacífica.

 

*Diputado local por Morena