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MOMENTOS



EVA ADRIANA SOTO FERNIZA

¿Hay vida inteligente en la Tierra?


Sábado 12 de Enero de 2019 7:30 am


“EL ser humano no tiene dinero para abastecer de agua zonas pobres, pero sí tiene dinero para buscar agua en Marte. La pregunta es: ¿Hay vida inteligente en la tierra?”. Después de leer esta reflexión que tiene mucho de sarcástica, me enteré de un hecho que pudiera responder a la pregunta anterior. Mientras pensamos en las estrategias que vamos a tomar con el tema de la escasez de gasolina, vamos a levantar el ánimo con sucesos como el siguiente: Resulta que por ahí anda un multimillonario que puede demostrar que sí hay vida inteligente en el planeta Tierra. Su nombre es Hansjorg Wyss, quien donará mil millones de dólares para proteger el 30 por ciento del planeta. Suena algo loco y sobre todo ambicioso, pero ya quisiéramos más desquiciados de este tipo, personas que como Wyss quieran conservar partes del planeta, entre tierras y océanos, en áreas protegidas para 2030, como una forma de asegurar que las futuras generaciones de la Tierra tengan agua y aire limpios. 

Quizá haya quienes piensen que esta cantidad de dinero no será suficiente, pero resulta que este empresario y filántropo afirma que seguirá gastando todo lo que pueda en la conservación del planeta a través de su iniciativa: Campaña de Wyss por la Naturaleza (Wyss Campaign for Nature). Este personaje de nacionalidad suiza, dio este anuncio en octubre pasado en una columna en The New York Times, en la que especificó que donará dicha cantidad a lo largo de 10 años, a través de la Fundación Wyss. La finalidad que persigue es motivo de regocijo para cualquiera, aun para quienes este tema les sea indiferente.

¿Y de dónde viene este repentino benefactor? Hansjorg Wyss nació en Suiza en 1935 y se graduó en la Escuela de Negocios de Harvard, Estados Unidos, en 1965. En 1977 se unió a la compañía de investigación médica Synthes. La empresa buscaba mejorar el proceso de recuperación en pacientes de traumas óseos y de tejidos blandos, a través de nuevos dispositivos médicos. En 2012, Johnson & Johnson compró la firma por 20 mil 200 millones de dólares. Wyss vive ahora en Wyoming, en el noroeste de Estados Unidos, y su fortuna se estima en 5 mil 800 millones de dólares, según la revista Forbes. Además, y para que no tengamos pendiente de que su fortuna se reduzca, es bueno saber que también tiene acciones en las compañías de biotecnología NovoCure and Molecular Partners.

Pero, ¿cómo fue que este magnate se interesó en la cuestión medioambiental y le surgió la filantropía por este rubro? Cuenta el mismo Wyss que mientras estudiaba y trabajaba en Estados Unidos, tuvo la oportunidad de explorar las Montañas Rocosas, una cordillera que atraviesa las provincias de Columbia Británica y Alberta, en el suroeste de Canadá, y los estados de Montana, Idaho, Wyoming, Utah, Colorado y Nuevo México, en Estados Unidos. La experiencia en estas montañas familiarizó a Wyss con la idea de que “los paisajes icónicos de una Nación deben protegerse para que todos puedan experimentarlos y explorarlos”.

En su artículo de The New York Times, Wyss cita un estudio de la Universidad Brown de 2014, que advierte que los animales y plantas están desapareciendo mil veces más rápido que antes de que apareciera el ser humano. Como una forma de contrarrestar la pérdida de especies, la Campaña de Wyss por la Naturaleza “financiará organizaciones que trabajan con comunidades indígenas y líderes locales para establecer, ampliar o mejorar la administración de parques y áreas protegidas”, explica un comunicado difundido el pasado noviembre.

En The New York Times, Wyss puntualizó que algunos científicos de Harvard creen que en realidad se necesita proteger el 50 por ciento del planeta para evitar la extinción de las especies; sin embargo, él mismo reconoció que eso sería “una tarea enorme, inmensa, monumental y no estoy seguro de que la humanidad esté lista para hacerla”. Por lo pronto, el filántropo también prometió que seguiría gastando todo lo que pueda en conservación. “Si vivo otros 10 años, tal vez gastemos 2 mil millones de dólares para proteger todo lo que podamos, mientras tengamos socios locales, mientras la gente nos ayude. No podemos hacerlo solos”. Me olvidé por unos momentos de correr a llenar el tanque de gasolina. Gracias, mister Wyss.


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