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Letras y números



JOSÉ ÁNGEL BRAMBILA LEAL

Por mayoría


Lunes 22 de Abril de 2019 8:04 am


TENDRÍA yo unos 8 años de edad cuando por primera vez, ante mis azorados ojos, Poncio Pilato decidió (por mayoría) que Jesús fuera crucificado; eso sin importarle en lo más mínimo que yo, al igual que mi mamá, mis hermanos y toda la gente que se había dado cita en el cine del “Popo”, en mi pueblito de Tonaya, estuviésemos llorando; sin importarle tampoco, al “cácaro” que estaba proyectando la película, las mentadas de ma… que doña Martina le gritaba a los que crucificaban a Jesucristo, cuando en Tonaya no era común que alguien soltara tamañas majaderías.

Algunos años después, cuando mi tío, el Padre Nati, me convirtió en su acólito y me llevaba a ayudar la misa de las Madres Adoratrices, donde a los monaguillos nos vestían con aquellos hábitos así de lindos que a mí me quitaban el sueño, ya que en muchas de las otras iglesias las sotanas habían perdido su color y los roquetes poco a poco se iban deshilando, ahí me hizo ver cómo Poncio Pilato había sido indispensable para que la historia de Jesús fuese como hoy la conocemos, sin que hasta ahora sepa yo a ciencia cierta qué habría pasado si don Poncio manda crucificar a Barrabás, argumentando que la mayoría, con el dedo levantado así lo había decidido.

Traigo esto a cuento, pasando la Semana Santa, porque las consultas a lo Poncio Pilato se han puesto a la orden del día, minimizando la labor de los diputados y senadores, quienes desde siempre eran los que partían el queso, decidiendo lo que ellos consideraban qué era lo mejor para el país, aunque muchas malas lenguas opinan que primero decidían lo que era mejor para ellos. Sin embargo, todo parece indicar que será el dedo levantado de las mayorías, en las consultas de Andrés Manuel, los que decidirán el futuro del país y de lo que al Presidente se le ocurra preguntarles, pasando a segundo plano la labor de los diputados y senadores.

Decía Albert Einstein que “dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás, es la única manera”. Si el presidente Andrés Manuel ya puso el ejemplo de que gobernará consultando a la gente sobre todo asunto que a la propia gente le interese, es probable que en muy poco tiempo veamos a gobernadores y alcaldes ejerciendo la práctica de las consultas ciudadanas a dedo levantado, mandando al diablo a sus Congresos estatales y a sus Cabildos, porque a fin de cuentas, como dice el Presidente, “la gente sabe de todo, el pueblo es sabio, los que no saben son los corruptos”.

Apenas el pasado 29 de marzo, en Poza Rica, Veracruz, Andrés Manuel lanzó una pregunta a la gente reunida en la Plaza Cívica 18 de Marzo… “A ver, que levanten la mano los que piensen que le debemos de contestar al presidente Donald Trump cada vez que se refiera a México”. La respuesta de la gente con un ¡no!, fue afín a lo que sugería López Obrador y lo festejó en Twitter: “En Poza Rica, Veracruz, le consulté a mis asesores y verdaderos expertos en política exterior. Miren lo que sabiamente me recomendaron”.

Eso me alienta a pensar que en breve tiempo Nacho resolverá los nombramientos de sus secretarios, fiscales y magistrados con una consulta ciudadana, evitándose los engorrosos trámites de acudir al Congreso local a bronquearse con los diputados, ya que éstos también están mandando al diablo las buenas costumbres de aceptar sin chistar las decisiones del Gobernador.

Ya en serio, si de opinar se trata y mis amigos ultras a favor de López Obrador no se encorajinan, yo le sugeriría al Presidente que así como se alternan los cultivos en un terreno para evitar que la tierra se agote, así alterne también sus pláticas mañaneras y con ello evitar el tomar decisiones abruptamente y después tener qué rectificar. Tomando en cuenta que algunos de sus colaboradores superan los 80, con una comparecencia a la semana sería suficiente. De lo contrario, como decía Shakespeare, se puede convertir en esclavo de sus palabras.

PD. ¿Gusta opinar? Lo espero en Las Mentadas.


jbrambilaleal@yahoo.com.mx