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Psico-tips



GERARDO OCÓN DOMÍNGUEZ

El país donde todo o nada se puede


Domingo 05 de Mayo de 2019 8:05 am


EN nuestro paso por la educación formal debemos adquirir, en primer lugar, habilidades sociales y emocionales para convivir en sociedad. En segundo lugar, pero no menos importante, habilidades para poder sobrevivir en este competitivo mundo globalizado en una economía poco amigable. Algunos contenidos tratan acerca del cultivo de valores, tales como la responsabilidad, la honestidad, el amor y otros. También nos imparten los significados de los colores del semáforo, pasos peatonales o las direccionales de los autos.

No obsta para que nos sobren los ejemplos de lo contrario. Un papá que se estaciona en lugar prohibido pese a que su hijo le señala la banderola de Prohibido estacionarse, frente a una cochera o la franja amarilla, que significa lo mismo. Y un padre que le dice “Yo sé lo que hago”; “tú estás muy chiquito”; “no me corrijas en público”; “no nos tardamos”; “es que no hay estacionamiento o policías cerca”. Y hasta otros pretextos insólitos, que los oficiales de tránsito podrían describir mejor que yo. Y la calle Filomeno Medina, de la iglesia Sangre de Cristo hacia abajo, es un ejemplo diario en las horas pico.

Ahhhh, pero si me multan a mí, ¿por qué a los demás no? O también, ¿por qué no multa a los otros primero y después a mí? La mayoría queremos que apliquen lo que es parejo no es chipotudo, pero sólo cuando conviene, porque si se trata de beneficios, que coman primero mis dientes que mis parientes. En síntesis, sólo mis chicharrones truenan.

En mi carrera he visto cientos de excelentes proyectos irse al drenaje por esta idiosincrasia. Proyectos diseñados por personas que saben hacer las cosas. Que tienen un fundamento técnico y que tienen un manual de aplicación. Pero no contaban con alguna persona que siente que ese proyecto no se puede aplicar en México porque es un modelo gringo y aquí las cosas se hacen de diferente forma. O es un modelo sueco y nosotros pensamos diferente. Ejemplo “ficticio”: Queremos carreteras lisas como vidrio y con agarre tipo velcro, entregadas a tiempo, elaboradas por mexicanos, con calidad europea. Sin embargo, nos quejamos cuando un proyecto de un año se entrega con 6 meses de retraso. ¿Cómo es eso posible? ¡Pero si trajeron un ingeniero de Suiza! Sí, el ingeniero es suizo, pero algunos trabajadores no quisieron adoptar la filosofía suiza de calidad, ni usar el EPI (Equipo de Protección Individual) porque aquí no se acostumbra eso, y además los accidentes casi no suceden. Y los retrasos no tuvieron que ver con que a Juan lo atropellaron, ni con retraso de los materiales o el personal.

Y entonces, más que un argumento se convierte en un mantra en defensa del statu quo y en contra de un proyecto que podría mejorar sensiblemente un ambiente en particular. 

Tampoco ha sido una guerra ganada por esos conservadores, pues poco a poco vemos cambios en nuestra cultura: Hace 30 años, prácticamente ningún motociclista usaba casco. Hoy día, casi todos. Menos en mi comunidad. Bueno, en mi comunidad, prácticamente ninguno.

Como psicólogos, podemos elaborar programas de sensibilización al cambio para la mejor aceptación e implementación de proyectos en los ámbitos escolar, social, gubernamental, empresarial, y hasta familiar e individual.

Todas estas situaciones se conjugan en la vida diaria y como padres y sociedad en general tenemos la responsabilidad con nuestros hijos de dar sentido a estas enseñanzas, así como también de darles continuidad para su permanencia, para que ellos sean mejores ciudadanos.

Lo malo: pareciera que el mexicano sólo cambia cuando le conviene. Lo bueno: Va cambiando poco a poco, a veces sin darse cuenta. Lo chundo: La Filomeno Medina parecerá estacionamiento colectivo y concierto de groserías en las horas pico durante muchos años más. Hasta que todos decidamos que ya no.

Si deseas que escriba de algún tema, asesoría, dudas o comentarios, puedes contactarme. Psico-tips está en Facebook.


*Psicólogo


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