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Malas compañías



MARIO ALBERTO SOLÍS ESPINOZA

La narrativa del desastre


Miércoles 08 de Mayo de 2019 7:52 am


TIEMPOS complejos enfrenta el país, debatiéndose entre el amanecer de un nuevo régimen y las naturales resistencias que provoca ese cambio. México vive la disyuntiva de transformarse o ceder a la tentación de permanecer igual, ese gran dilema enfrenta y divide a sectores bien identificados de la sociedad.

A partir de su triunfo en las urnas y ya luego como Presidente, Andrés Manuel López Obrador ha concitado posiciones encontradas que raramente admiten la mesura y la objetividad. En relación a su gobierno, entre quienes han entrado a la dinámica de la confrontación, todo es blanco o negro.

Sobre todo en redes sociales, se desarrolla una cruenta batalla entre detractores y simpatizantes del Mandatario nacional. En ese terreno se han construido narrativas de desastre o en contraparte, escenarios idílicos que están lejos de alcanzarse.

Esas posturas maniqueas, pretenden dibujar una realidad a conveniencia, sustentada en filias y fobias, en la subjetividad de la animadversión o de la adoración a un líder. Los puntos medios no tienen cabida entre quienes se han enrolado en uno u otro bando.

Dicho escenario tergiversa la realidad y poco sirve a la necesidad de construir una sociedad que verdaderamente incida en el diseño de programas gubernamentales y políticas públicas, tendientes a superar el desastre que dejaron décadas de malos gobiernos.

Lo cierto es que Andrés Manuel López Obrador lleva poco más de 5 meses en la Presidencia, un periodo evidentemente breve para realizar juicios lapidarios respecto a su administración. Sería absurdo exigir resultados inmediatos a quien dirige un país sumido en el desastre.

Tan fuera de tono están quienes hablan de un gobierno fallido, como aquellos que proclaman el advenimiento de una etapa gloriosa para el país; son exageraciones fruto de radicalismos, mentiras que generan confrontación e impiden analizar con frialdad la verdadera situación del país.

En esa dinámica de exacerbación, personajes y grupos que se sienten afectados por las decisiones del nuevo régimen han emprendido una cruzada contra el titular del Poder Ejecutivo. Un día sí y el otro también, señalan, pontifican, acusan y denuestan el nuevo gobierno.

Buscan equiparar los primeros meses de la presente administración con el desastroso gobierno de su antecesor, Enrique Peña Nieto, al que, por cierto, muchos de esos agoreros de la tragedia respaldaron, toleraron y auspiciaron desde las sombras, a trasmano.

Cierto es que López Obrador ha cometido errores, sin embargo, únicamente está instrumentando las acciones que prometió en campaña, esas mismas que fueron avaladas por el voto de 30 millones de mexicanos. Es decir, son medidas que tienen el respaldo popular, a través del ejercicio de la democracia.

Parece que hay quienes todavía no digieren los alcances de lo que ocurrió en las elecciones pasadas: la mayoría de la sociedad mexicana se pronunció en las urnas a favor de un cambio de régimen; ahora, se están tomando las decisiones para cumplir con ese mandato popular, es simple.

Las formas pueden ser discutibles, los traspiés cometidos por las autoridades son más frecuentes de lo deseable, no obstante, está en marcha un proceso de transformación, como lo deseaban millones de mexicanos. Los resultados ya se verán, es muy pronto para torpedear el barco en el que vamos todos, a no ser que sea por mezquindad, odio y resentimiento.


BREVE HISTORIA PARA CAMILA


Siempre he pensado que estoy salado para los deportes, todos los equipos que apoyo suelen perder, y me da miedo transmitirle esa salación a la moconeta. Lo digo porque el otro día veíamos el basquetbol; logré que se entusiasmara con el mismo equipo que yo, el cual terminó perdiendo. En la semana, pasamos un buen rato viendo el triunfo del Barcelona; ayer se revirtió con una goleada que le propinó su rival. En ambos casos, la princesa probó la hiel de la derrota, en parte por mi culpa. Del Aclas ni hablamos, lo bueno es que la infantina renunció a esa militancia desde hace tiempo.