¿Alianza PRI-PAN?
MANUEL GODINA VELASCO
Miércoles 28 de Agosto de 2019 12:11 pm
LO que hubiera sido inconcebible hace 80 años en que se fundó el PAN como partido de real oposición a las administraciones gubernamentales posrevolucionarias, y contrarrestar la enorme influencia del hegemónico Partido Nacional Revolucionario, fundado 10 años antes con un marcado tinte izquierdista, el PAN nace con una ideología de tipo humanista, originalmente ubicado como de “centro”, aunque con el paso de los años se le identifica con la corriente de la derecha. Esa polaridad de ideologías y de tendencias políticas los mantuvo como enemigos irreconciliables para ir quitándole al PRI, gradualmente, muchas posiciones electorales hasta conseguir derrotarlo en el año 2000, en que conquistan la Presidencia de la República con Vicente Fox y la mantienen otro sexenio más con Felipe Calderón. Que yo recuerde, nunca supe de alguna alianza temporal o emergente entre priistas y panistas para llevar juntos a diputados, senadores o gobernadores. En las elecciones de 2018, el PAN se constituyó como la segunda fuerza política nacional con el 22 por ciento de los votos emitidos, conquistando 78 diputados federales y 24 senadores. En 2019 mantiene las gubernaturas de los estados de Aguascalientes, Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Querétaro, Tamaulipas y Yucatán. En 2018, el PRI perdió la Presidencia al obtener sólo 16 por ciento de los votos, logró 21 senadores (15 de mayoría y seis pluris), 45 diputados federales (siete de mayoría y 38 pluris); no ganó ninguna de las gubernaturas, perdió la mayoría de los Congresos locales y las Alcaldías en juego, por ello se constituyó como la tercera fuerza electoral nacional. Con estos antecedentes y la cruda realidad de la avasalladora fuerza morenista de 2018, el PAN y el PRI llegaron hace días a la conclusión de que por sí solos, postulando cada uno por su lado a candidatos para las gubernaturas que se disputarán en 2021 y para los 300 distritos electorales federales, corren el riesgo de perder la mayoría de posiciones electorales. Ante ese escenario adverso, por ahora se olvidan de sus tradicionales posturas ideológicas, de sus enfrentamientos de 8 décadas y deciden sumar fuerzas para tratar de contener otra amenazante vapuleada, que puede mandarlos a la lona. Se han iniciado las primeras pláticas entre ambas dirigencias, falta poner en la mesa las condiciones para que esta alianza se dé en las elecciones de 2021, para los 300 distritos electorales y las gubernaturas que estarán en juego y así derrumbar electoralmente a la Cuarta Transformación en 2021. Alejandro Moreno, nuevo líder del PRI, dice: “No vamos a revolver ideologías, pero podemos hacer compromisos de acuerdos en programas y en proyectos electorales para volver a ganar”, por lo tanto, no le queda más remedio al PRI, que hacer alianzas con otras fuerzas políticas aunque no comulguen en muchas cosas, para seguir sobreviviendo en la vida política. En principio el acuerdo de postulación es simple: quien tenga mayor fuerza en una de las 15 entidades que tendrán elecciones para Gobernador, o bien el precandidato de ambos partidos que tenga probada popularidad en una entidad, sería postulado por ambos institutos políticos, de acuerdo a encuestas y mediciones confiables. Con la misma mecánica y estrategia se seleccionarían a los candidatos a diputados federales, a diputados locales y a las Alcaldías. Otra alternativa sería que donde el PAN sea más competitivo que Morena, el PRI postule a un débil o gris candidato que no le reste votos al panista, lo mismo en el caso de un candidato fuerte del PRI, el albiazul pondría a un candidato sin posibilidades de triunfo. Veremos cuál estrategia acuerdan finalmente. No hay que olvidar que actualmente Morena tiene alianza con el PT y con el PVEM. Movimiento Ciudadano afirma que jugará solo y apenas hace días nace una nueva fuerza emergente con destacados priistas y la militancia que le quedó al moribundo PRD, que ahora cede su registro a un nuevo partido denominado Futuro 21. *Analista político
