Momentos
EVA ADRIANA SOTO FERNIZA
Defensores indefendidos
Sábado 09 de Noviembre de 2019 2:29 pm
ENTRE el espeso verde de la Amazonia, existe un ave llamada Mosquerito de Chico Mendes (Zimmerius chicomendesi), que es endémico de esa selva. Es una bonita especie, pero si se invadiera su delicado hábitat, se vería disminuida. En la actualidad casi el 50 por ciento de su población se encuentra en tierras indígenas protegidas. Debe su nombre a un hombre, que de no ser por su lucha y labor en defensa de su selva, la actual condición de esta ave estaría cercana a la extinción. Chico Mendes es el nombre de este personaje, quien ha llegado a ser todo un icono de la conservación. Como todos los de su comunidad, él creció en condiciones muy difíciles en el Brasil de los 50. Los caciques de la zona y posteriormente los planes de la dictadura militar de los 70 y 80 de dar un “uso” a “tanta selva” para convertir grandes extensiones en terrenos ganaderos, además del trazado carretero transamazónico, llevaron a una serie de actos de lucha y resistencia que, como estamos viendo, hoy en día continúan. Como ya ha sucedido en muchos lugares de América Latina, los gobiernos y las personas con poder y dinero se dividieron las tierras que no les pertenecían. Plantas, animales, hectáreas, ya incontables e indígenas de la región fueron arrasados por el “progreso”, sin mediar ni un mínimo de conciencia sobre el equilibrio o el impacto ambiental que estas acciones podrían tener. Y así como el mosquiterito de Chico Mendes es sensible a los cambios en su hábitat, sobre todo si estos incluyen fuego, deforestación y construcción de carreteras, de la misma forma, las personas que vivieron desde siempre en el bosque se vieron amenazadas, desprotegidas y despojadas de las tierras que habían trabajado toda su vida. Chico Mendes pertenecía a esas personas que vivían en, y de la selva. Francisco Alves Mendes Filho, nacido un 15 de diciembre de 1944, fue el nombre real de Chico Mendes, quien fue recolector de caucho, sindicalista y activista ambiental brasileño. Luchó de manera pacífica contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas hasta que fue asesinado por rancheros el 22 de diciembre de 1988. Chico Mendes había conseguido reunir a fuerzas tan diferentes como partidos políticos, sindicatos de trabajadores del caucho, organizaciones ecologistas, la Iglesia, los grandes bancos y la comunidad internacional, alrededor de su proyecto de la defensa de la selva amazónica y de sus habitantes. Veinticinco años después del crimen que acabó con su vida, el gobierno brasileño nombró al líder campesino y ecologista de la Amazonia, Chico Mendes, “Patrón del Medio Ambiente de Brasil”. Y aunque ya es hora de que los líderes políticos entiendan que toda la humanidad depende de la buena salud de la Amazonia, desafortunadamente, la violencia tampoco ha disminuido. El 87 por ciento de asesinatos de activistas ambientales ocurren en la selva amazónica de Brasil, incontables también quienes por la misma razón han recibido amenazas. El reciente 1 de noviembre, la vida de Paulo Paulino Guajajara acabó brutalmente cuando sufrió una emboscada por madereros ilegales y fue asesinado de un tiro en el rostro, según las autoridades. El joven, de 26 años, estaba dedicado en cuerpo y alma a defender la Amazonia, era miembro de los “Guardianes del Bosque”, el grupo de cerca de 130 indígenas de la reserva de Araribóia, en el estado de Maranhao, uno de los nueve estados que componen la Amazonia brasileña. Líderes indígenas habían decidido crear el grupo de guardianes en 2012, para proteger la selva de las invasiones ilegales de traficantes de tierras y madereros. La emboscada tuvo lugar en esa reserva de cerca de 410 mil hectáreas, que es hogar de cerca de 6 mil indígenas, incluyendo la etnia a la que pertenecía Paulo Paulino, los Guajara, uno de los grupos indígenas más numerosos de Brasil con cerca de 20 mil integrantes. “Esta gente piensa que puede venir aquí, a nuestro hogar, y robar nuestro bosque. Nosotros no entramos en su casa a robarles. Siento tanta ira. No lo permitiremos”, había expresado el joven asesinado. Las invasiones ilegales de tierras indígenas en todo Brasil han aumentado un 44 por ciento en los nueve primeros meses de este año, coincidiendo con la llegada a la Presidencia de Bolsonaro, quien rechazó en su discurso ante la ONU este año que el bosque amazónico sea “patrimonio de la humanidad”. ¡Ya no más, defensores indefendidos! bigotesdegato@hotmail.com
