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La pobreza, una enfermedad sin reflectores



MARIO ALBERTO SOLÍS ESPINOZA


Miércoles 25 de Marzo de 2020 8:04 am


LA pandemia del coronavirus (Covid-19), además de modificar la vida cotidiana de millones de personas alrededor del mundo, nos coloca de frente a esa realidad que en el trajín de la rutina no queremos ver: la enorme desigualdad que ha ensanchado la distancia entre unos pocos privilegiados y el resto.

Ante las medidas radicales para contener la expansión del nuevo virus, ha sido sencillo para muchos exigir el paro total de actividades y el resguardo de las personas en su casa, pero esa medida no es viable para más de 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza.

Para ese sector pauperizado de la sociedad mexicana, sin seguridad social o un ingreso fijo, es impensable recluirse en su casa durante semanas, a riesgo de no contar con los recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas de alimentación.

A ese enorme segmento poblacional le resulta más peligroso el virus de la pobreza que cualquier otro; sin un trabajo asalariado, no pueden esperar en su casa a resguardarse de un riesgo sanitario, cuando su alimento depende de lo que cada día obtengan en sus actividades informales.

Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) cada año mueren en México 8 mil personas por desnutrición, una condición estrechamente asociada a la pobreza que no es virus nuevo y tampoco, desafortunadamente, representa ninguna contingencia ni atrae los reflectores públicos.

Las estadísticas del Inegi refieren que en Colima, alrededor de 230 mil personas se encuentran en la informalidad laboral, la subocupación o la desocupación, es decir, una situación de vulnerabilidad que se acrecentará cuando se restrinjan todas las actividades comerciales y empresariales.

Además, el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval) señala que un 25 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) en la entidad, es decir unas 96 mil personas, reciben un salario insuficiente para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.

Todos esos colimenses enfrentarán la contingencia sanitaria en severas condiciones de desventaja, por lo tanto se convierten, sin la protección del Estado, en un sector vulnerable, a merced de la enfermedad, pero sobre todo de la pobreza.

A nivel nacional, el Gobierno Federal anunció medidas de resarcimiento para adultos mayores y otros sectores desprotegidos, parece insuficiente respecto al universo de personas que enfrentan la pandemia sin ninguna seguridad social y en situación de pobreza alimentaria.

No obstante, es correcta la estrategia de darle prioridad a los segmentos más rezagados, toda vez que por sus condiciones, son los más susceptibles a convertirse en víctimas del nuevo virus. Sin la protección a esas bandas de población, los contagios seguramente se incrementarán.

Corresponderá a los gobiernos estatales y municipales complementar la estrategia de protección para quienes deben enfrentar la pandemia sin seguridad social, porque es sencillo mandar a todo el mundo a su casa, la tarea es garantizar la sobrevivencia de quienes van al día, en Colima más de 230 mil personas.

No solamente es cuestión de implementar toques de queda para erradicar el virus, las autoridades tendrán que pensar la manera en que las medidas de contención no generen un mal mayor del que pretenden atacar; ahí está la cifra, mueren miles por desnutrición cada año, ¿cuántas víctimas podría cobrar la pobreza, sin una estrategia equilibrada, que tome en cuenta las profundas desigualdades sociales en nuestro país?


BREVE HISTORIA PARA CAMILA


La princesa se ha tomado con calma toda esta situación. Aunque no le hizo mucha gracia que a partir de esta semana, tiene un horario para realizar actividades escolares, pero igual las realiza con entereza y una admirable disciplina, hasta elaboró su propio horario. Le diseñé varias actividades para diversas materias, aunque me confieso incompetente en matemáticas. Cuando me dijo que el tema que correspondía eran binomios y trinomios, me quedé en blanco y sin idea de qué podríamos hacer, así que son bienvenidas las sugerencias.