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Le falló el golpe a Trump



LOURDES CARRILLO BERNAL


Sábado 21 de Noviembre de 2020 10:12 am


LOS golpes de Estado son una de las formas de transmisión de poder y de cambio estratégico de rumbo en las políticas de una Nación. A veces han implicado asesinatos en serie, desatando escándalos, y en otras ocasiones golpes silenciosos, perceptibles únicamente para una mínima parte de la población. Ambos modelos se caracterizan porque una vez consumados resulta imposible revertirlos.

La diferencia de golpes de Estado la muestran países subdesarrollados, en que no son espectaculares, con una camarilla militar asumiendo el mando nacional y cancelando las garantías individuales o restringiendo Derechos Humanos. Recordemos la sofisticación de cómo proceden los poderes fácticos de Estados Unidos con el asesinato de John F. Kennedy en 1963, mediante una conspiración de agencias gubernamentales, agrupaciones y crimen organizado, para terminar con el gobierno que despertó grandes expectativas con el proyecto de ley sobre derechos civiles que atacaba la discriminación racial en las instituciones públicas, mostrando inclinación por negociaciones de paz con la entonces Unión Soviética. Al asesinato en Dallas siguió un proceso de eliminación de testigos y personas relacionadas con el crimen, incluyendo al principal sospechoso, Lee Harvey Oswald.

De los golpes de Estado silenciosos destaca el efectuado en 2008 contra Barack Obama por la oligarquía de Estados Unidos. “Obama fue capturado por la industria financiera, viéndose obligado a proveer una legislación que prácticamente dejó libres a Wall Street y la banca usurera de continuar como casinos de juego, y la especulación de una economía que hasta la fecha muestra las secuelas de la depresión de 2008” (Leopoldo Santos Ramírez, La Jornada, 20-11-20).

Fue una operación sin ruido, excluyendo el asesinato a cargo de la oligarquía financiera estadounidense para impedirle cancelar la peor de las herencias de Bill Clinton al derogar la Ley Blass Steagal de 1933, firmada por Flanklyn Roosevelt, que había puesto freno a las especulaciones y excesos de la banca, de las corporaciones de inversión y seguros. Ahora Trump intenta un golpe electoral, de lograrlo, colocaría a Estados Unidos en los inicios de un golpe de Estado. El país está tan dividido ahora como en la Guerra de Sucesión. En el ambiente pesa una atmósfera pesada e insólita. Ahora Donald Trump y sus seguidores acusan a Hugo Chávez (el difunto, claro) de manipular las elecciones gringas del pasado 3 de noviembre y “coordinar un sistema de votación y un software” para que Joe Biden resultara vencedor, al tiempo que detectó la influencia masiva del dinero comunista de Venezuela, Cuba y China en los comicios. El abogado de Trump, Rudy Giuliani, literalmente sudó negro, en la reciente conferencia en donde afirma estas tonterías. Parece que el tinte se le escurrió, en poco tiempo el caso se le escurrirá de las manos.

Decidida labor diplomática y patriótica del gobierno mexicano, rescató de su sorpresiva aprehensión en Estados Unidos a Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional. No se trata de un militar de país bananero, sino egresado de la educación militar más alta y con trayectoria limpia de servicio. Nuestras fuerzas militares están entre las mejores del mundo, con gran trayectoria de lealtad y valor. Por desgracia políticos como Felipe Calderón y sus sucesores, involucraron a nuestras Fuerzas Armadas en las tareas sucias de la lucha contra el narcotráfico y el sometimiento a los ordenamientos de Washington. El gobierno de López Obrador ha puesto un límite a los organismos estadounidenses que estaban asentados en nuestro país, y eso les causó gran escozor, algunos retroceden hasta una venganza por el asesinato en México del agente de la DEA, Enrique Camarena.

La diplomacia mexicana inició un enfriamiento de relaciones y colaboración, contraproducente al golpe mediático pretendido por Donald Trump. Con una vertiginosa velocidad procesal se liberó en Estados Unidos al general Cienfuegos, y en menos de 12 horas éste arribó a Toluca en avión escoltado por alguaciles. Media hora después salió rumbo a su casa. Acusaciones en México aún no tiene. Los militares de plácemes, no dejaron atrás a ninguno de ellos.

 

*Ex presidenta de la ACPE