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Indicador político



CARLOS RAMÍREZ

Represión 1965-1990: fue el Estado priista


Miércoles 22 de Junio de 2022 8:10 am


LAS alternancias partidistas en la presidencia de la República no se habían atrevido a entrarle de lleno y de frente al gran pasivo político del régimen de Gobierno priista: el Estado autoritario. La próxima reunión de la Comisión de la Verdad será el marco para fijar tres criterios institucionales: el reconocimiento de la represión, la reconciliación nacional y la vigencia de la memoria histórica.

Las revisiones que se han hecho hasta ahora en el seno de la Comisión de la Verdad podrían haber llegado a un punto de coincidencia que significaría una salida de ese callejón oscuro a que han llegado organizaciones similares en otros países: la acreditación de la responsabilidad del abuso de la fuerza institucional.

Uno de los enfoques que ha tomado fuerza se plantearía en pocas palabras: fue el Estado el responsable de optar por el uso de la fuerza ante expresiones irregulares y no institucionales de demanda de espacios democratizadores.

Los gobiernos de Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo aparecen como titulares de las fases autoritarias del Estado, en tanto que los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari eludieron cualquier intento de revisión de los abusos de la fuerza institucional del Estado ante las movilizaciones sociales a favor de la democracia.

Los intentos para superar esa experiencia autoritaria y represiva del Estado no dieron los resultados esperados.

La Fiscalía creada por el presidente Fox para investigar represiones del pasado tampoco logró consolidar una voluntad generalizada para llegar a algún tipo de conclusiones.

La Comisión para el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico que formalizó el presidente López Obrador dará resultados inesperados.

El sentido de la Comisión de la Verdad se basa en tres criterios fundamentales: el reconocimiento al abuso de la fuerza, la aceptación de la responsabilidad del Estado y la reconciliación que tendría que ver con el reconocimiento a que los organismos de seguridad también fueron víctimas del abuso de fuerza por los más de 40 militares muertos en acción y más de 40 heridos.

La oportunidad para la reconciliación es única por la coyuntura política: la oposición radical que fue reprimida en el pasado forma parte de la coalición de Gobierno y han aceptado las reglas de la institucionalización y el Ejército ha reconocido su participación en función de las estructuras de mando presidencialista. La próxima reunión pública mostrará este espacio político de reconciliación propiciado por el presidente Obrador, en su triple condición de jefe de Estado, exmiembro del régimen priista y disidente dentro del sistema en la conquista de espacios de democratización.

La vuelta de hoja al expediente del pasado represivo del PRI no debe olvidar que los abusos de poder y de fuerza son producto de la falta de equilibrio democrático y debe ser oportunidad para dar el paso adelante que se requiere para construir un régimen que no sea solo democrático-procedimental, sino que construya una verdadera República de leyes e instituciones.

Política para dummies: La política es el olvido que no olvida.


carlosramirezh@elindependiente.com.mx

@carlosramirezh