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Los primeros errores



JUEVES POLÍTICO


Jueves 22 de Septiembre de 2022 7:47 am



LA gestión de la emergencia por parte de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, tras el sismo de magnitud 7.7 ocurrido el lunes 19 de septiembre, presenta aciertos pero también varios errores que pueden deberse a la inexperiencia y la falta de un adecuado respaldo de sus colaboradores. 
En las primeras horas posteriores al fenómeno natural que desafortunadamente cobró la vida de dos personas, la Mandataria quiso mantener contacto con los colimenses a través de las redes sociales, pero una importante cantidad de la población no utiliza esas herramientas tecnológicas (además de las fallas que hubo en la red) y sigue buscando información a través de los medios tradicionales como radio, televisión o prensa.
Un error de la comunicación institucional del Gobierno Estatal ha sido, desde el inicio de la actual gestión, basar toda su estrategia en las redes sociales, cuando mucha gente que necesita tomar decisiones en momentos de alta tensión no está al pendiente de esas aplicaciones.
Además del inadecuado diseño de su comunicación en situaciones de crisis, la gobernadora Indira se vio mal al no contar con información actualizada en su primer contacto con el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien le informó del deceso de una mujer en Manzanillo, cuando la notificación tendría que haber sido al contrario.
También es cuestionable que no haya acudido con mayor oportunidad al Hospital Regional Universitario (HRU), uno de los lugares donde se vivieron momentos de mayor incertidumbre tras el sismo, debido a la evacuación de los pacientes de manera inmediata tras el sismo al exterior del nosocomio. Aunque quizá evitó los escenarios no preparados con antelación, donde la presencia de gente que exigía soluciones inmediatas pudo generar un mal rato a la comitiva oficial.
Igual es cuestionable la falta de actualización de la segunda persona fallecida durante el mismo lunes. El Gobierno Estatal no confirmó ese deceso en sus redes, nombradas por ella misma como uno de los canales oficiales de comunicación institucional.
En los próximos días y semanas, la titular del Poder Ejecutivo tendrá que continuar con un trabajo más acucioso, más allá de las fotografías en cada uno de los sitios que supervisa, con el objetivo de gestionar la atención y los recursos que serán necesarios para la reconstrucción de la infraestructura.
Recuento de daños
TRAS el sismo del pasado lunes 19 septiembre, comenzó el censo en la entidad para cuantificar los daños en viviendas, edificios públicos, negocios, escuelas, etcétera. Hasta ahora el Gobierno Estatal ya tiene cuantificadas más de 2 mil casas cuyas familias van a requerir de algún tipo de apoyo.
Como fecha marcada, este 19 de septiembre tembló por tercera ocasión. La primera fue en 1985, con el terremoto que devastó la Ciudad de México y que también sentimos con mucha fuerza; la segunda en 2017, que estremeció al estado y que también causó muertes en la capital del país, y el del pasado lunes que dejó dos personas muertas en Manzanillo.
El terremoto de magnitud 7.7, que azotó al estado el lunes de esta semana, causó graves daños en viviendas, negocios, edificios públicos, hospitales y comercios, por lo que se requiere un trabajo serio, profesional, donde Protección Civil y peritos especialistas determinen si los inmuebles dañados pueden seguir funcionando o si se les declara inhabitables para evitar riesgos.
La gobernadora Indira Vizcaíno señaló el martes pasado que se tiene autorización del Gobierno de México para que Colima forme parte del Programa del Bienestar para las Personas en Situación de Emergencia. Por su parte, la alcaldesa de Manzanillo, Griselda Martínez, dijo que informará al presidente Andrés Manuel López Obrador sobre las afectaciones en ese municipio, uno de los más dañados. Hasta ayer en el puerto se tenía ya un registro de 689 casas dañadas.
El Gobierno del Estado, en coordinación con los ayuntamiento y el Congreso del Estado, deben acelerar los trabajos de revisión de la infraestructura para solicitar la declaratoria de emergencia de desastre, a fin de que lo más pronto posible lleguen los recursos que va a requerir Colima para reparar y rehabilitar todo lo dañado.
Asimismo, una vez que el Gobierno Federal pueda autorizar los recursos necesarios, se requerirá un manejo transparente y escrupuloso de los recursos para que no ocurra como en el pasado, que se autorizaban cientos de millones del Fonden y esos fondos desaparecían en los distintos niveles de gobierno sin llegar a los damnificados.
Cultura de prevención
EN un sondeo realizado por Diario de Colima, durante la tarde del mismo día en que ocurrió el terremoto, los colimenses reconocieron que falta mejorar estrategias de protección civil entre los ciudadanos, para saber cómo actuar y qué hacer en el plano personal antes, durante y después de una emergencia.
Quienes han vivido la experiencia de un movimiento telúrico con una magnitud superior a 7 han comprobado que las reacciones de la gente son diversas, pero en muchos casos hay un pánico que paraliza o inhibe una actuación oportuna, para procurar su protección en el sitio más seguro.
El estado de Colima, debido a su ubicación geográfica, es propenso a los desastres naturales, no sólo por encontrarse en la placa de Cocos, lo que significa que tiene una alta sismicidad, sino también por hallarse en la costa del Pacífico, donde los ciclones son frecuentes, y los maremotos, aunque escasos, ocurren. Aunado a lo anterior, tenemos un volcán de fuego, por lo que las erupciones representan otro factor de riesgo.
Desde esta perspectiva geofísica, más la evidencia histórica por desastres naturales en la entidad, es necesario plantear y diseñar un programa formativo para que la población desarrolle una cultura de prevención de riesgos. Incluso, sería un acierto que se implementara en el plano educativo-académico.
Se trata de aceptar y tener consciencia de que los siniestros de la naturaleza seguirán ocurriendo, por lo que en primera instancia se debe cambiar la actitud, y como lo reflexionaron los colimenses en el sondeo, “nos falta reaccionar mejor y saber dónde ubicarnos, cuáles son las áreas más seguras”, pues lamentablemente “la mayoría de la gente se asusta, muchos lloran, otros corren, hacemos las cosas sin pensar”.
Una de las características destacables de la cultura de prevención es priorizar los aspectos preventivos por encima de la protección, actúa directamente sobre los riesgos, eliminándolos o reduciendo su peligrosidad.
Asimismo, resaltar la importancia de enfoques proactivos como la planificación de medidas concretas de prevención, como reconocer los espacios más seguros, favorecer la protección colectiva por encima de la individual, y fomentar la capacitación y formación continua de quienes pudieran verse afectados por los riesgos.
A la postre...
SI bien los festejos por el Grito de Independencia se desarrollaron con tranquilidad, en parte gracias al refuerzo de la vigilancia y los operativos implementados de las autoridades estatales y municipales, no sólo en Colima sino en otras entidades de la República, la violencia no se frenó ni un poquito. Por el contrario, desde el viernes pasado y el fin de semana consecuente, hubo una ola de ejecuciones en las que por desgracia el estado no fue la excepción.
Entre el 15 y el 16 de septiembre se registraron más de 160 asesinatos dolosos en todo el país, pero de acuerdo al presidente Andrés Manuel López Obrador se realizaron en “santa paz”. Lo cierto es que la inseguridad y la violencia no han disminuido. En Colima, el sábado anterior hubo siete personas baleadas, de las que cinco fallecieron, y así, la lista de ejecuciones no ha cesado. La pregunta de los colimenses es ¿hasta cuándo?
Es urgente que la Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes y la empresa concesionaria de la autopista resuelvan el problema de baches que se encuentran en el tramo cercano a la caseta de cobro, en los carriles de Manzanillo hacia Colima. Son muchos los pozos y representan un riesgo, pues los vehículos por evadirlos, pueden provocar accidentes de fatales consecuencias.
La reunión que se tenía programada hoy entre autoridades del Gobierno Estatal y el sindicato no se realizará, debido a la urgencia del sismo del pasado lunes. Se espera que en los próximos días se retome el asunto del incremento salarial para la burocracia estatal, con un acuerdo que satisfaga a las partes, pero sobre todo beneficie a la población, que es el fin último de esas dos instancias. El diálogo será importante, más cuando se necesitarán recursos para atender las múltiples necesidades que seguramente surgirán por el fenómeno natural reciente.