BITÁCORA REPORTERIL
CÉSAR BARRERA VÁZQUEZ
¿Una nueva estrategia de seguridad?
Lunes 13 de Enero de 2025 1:59 pm
EL año 2025 es crucial para replantear la estrategia de
seguridad pública en el país. Aunque el discurso oficial de la presidenta
Sheinbaum busca dar continuidad al modelo del sexenio de López Obrador, las
acciones sugieren un cambio importante en la forma de abordar la delincuencia. El actual régimen parece haber retomado elementos de
administraciones previas, enfocándose en fortalecer las instituciones de
seguridad desde la modernización del trabajo de inteligencia, la capacitación
policial y el equipamiento táctico. Este enfoque contrasta con el gobierno de
AMLO, el cual priorizó programas sociales (bajo el slogan “abrazos, no
balazos”) sin lograr una reducción significativa de los índices de violencia. Un ejemplo de este cambio es la reciente reunión de
seguridad entre los gobernadores de Colima, Jalisco, Nayarit, Aguascalientes y
Zacatecas. En dicho encuentro se establecieron prioridades claras: mejorar las
condiciones laborales de los policías estatales, asignar presupuestos para
modernizar las corporaciones y reforzar el equipamiento de seguridad. Estas
medidas reflejan que el fortalecimiento institucional es indispensable para
enfrentar los retos de la seguridad pública con eficacia. En Colima, el gobierno de Indira Vizcaíno Silva ha
continuado utilizando infraestructura clave como el C5i, una inversión de más
de 800 millones de pesos realizada durante la administración de Ignacio
Peralta. Este hecho demuestra que, independientemente de las diferencias
políticas, la tecnología e inteligencia moderna son fundamentales en la lucha
contra la delincuencia. Sin embargo, este esfuerzo debe ser constante. Es
necesario actualizar y ampliar las capacidades tecnológicas para hacer frente a
los grupos criminales que operan en la región. Además, la mejora en las condiciones laborales de las y los
policías estatales es un aspecto crucial. Quienes arriesgan su vida para
garantizar la seguridad de la población merecen salarios dignos, prestaciones
adecuadas y equipamiento de calidad. Esto permitirá exigir mejores perfiles,
garantizando que las corporaciones sean competentes y profesionales. La
capacitación constante es un elemento clave: más que un gasto, debe verse como
una inversión estratégica en seguridad. Otro aspecto destacado por la gobernadora de Colima es la
necesidad de establecer una verdadera coordinación con los ayuntamientos. La
falta de colaboración en administraciones pasadas representa no solo una
omisión, sino una negligencia grave en el cumplimiento del deber de garantizar
la seguridad. Este nuevo escenario de cooperación abre expectativas de
resultados tangibles y perceptibles para la población, que lleva más de una
década exigiendo respuestas concretas. La transparencia también debe ser un eje central. Si bien
no es prudente divulgar detalles operativos que comprometan las estrategias de
seguridad, es fundamental ofrecer indicadores claros y verificables que
permitan a la ciudadanía evaluar avances y áreas de mejora. Este ejercicio de
rendición de cuentas no sólo construye confianza entre autoridades y
ciudadanos, sino que también incentiva la mejora continua de las políticas
públicas. Por todo esto, el 2025 será un año determinante para la
seguridad en México y Colima. El éxito de esta nueva estrategia dependerá de la
capacidad de las autoridades para coordinar esfuerzos, profesionalizar a los
cuerpos de seguridad, invertir en tecnología y garantizar la transparencia. Dos puntos
La población ha esperado demasiado tiempo; ahora
corresponde a los gobiernos demostrar que, con voluntad y acción, es posible
devolver la paz y la confianza a las calles. Porque, aunque los recursos puedan
parecer limitados, la paciencia del ciudadano ya se ha agotado.
