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Verborrea presidencial



LUNES POLÍTICO


Lunes 13 de Enero de 2025 2:02 pm


A unos días de asumir su segundo mandato en la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump continúa lanzando declaraciones polémicas que enturbian las relaciones con sus vecinos, quizá buscando debilitar a los líderes de otras naciones, como sucedió con el canadiense Justin Trudeau.

En el caso de México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido con firmeza a cada una de las bravuconadas del futuro mandatario norteamericano; ya se verá si dicha posición se mantiene luego del 20 de enero, cuando haya un nuevo inquilino en la Casa Blanca.

Durante una conferencia ofrecida el martes pasado, Donald Trump planteó la necesidad de rebautizar como Golfo de América la zona marítima que comparten México y Estados Unidos. Una propuesta que claramente se refiere al lema “Make America Great Again” con que ha sido identificado por sus votantes.

A tal dislate, la mandataria mexicana respondió con argumentos históricos que justifican la denominación de Golfo de México para la cuenca compartida por ambos países, pero fue más allá al proponer que se conozca como América Mexicana al vecino país, en un guiño al amplio territorio de nuestro país que pasó a esa nación en el siglo 19. 

Tales declaraciones son parte de una dinámica de esgrima verbal que obedece a una medición de fuerzas; sin embargo, los verdaderos intereses del futuro presidente norteamericano están centrados en el tema de la seguridad, al que también se refirió en su pasada comparecencia pública.

Acusa Trump que México está gobernado por los cárteles de la droga; “no puedo dejar que eso ocurra. México está realmente en muchos problemas. Es un lugar muy peligroso”, sentenció el próximo gobernante y añadió que el gobierno local debe frenar el tránsito de millones de personas en la frontera norte.

De nueva cuenta, la titular del Poder Ejecutivo, Claudia Sheinbaum, tuvo una reacción inmediata, al responder que en México gobierna el pueblo a través de su persona, electa en un proceso legítimo; además, subrayó que ya se está atendiendo el problema de la inseguridad.

Todo lo anterior ocurrió en apenas una semana. Se trata de un intercambio que no favorece a ninguno de los dos países, pues carece de sustancia ese cruce de declaraciones en torno a temas que deben ser gestionados con una mayor seriedad y en reuniones de alto nivel.

Una vez que Donald Trump jure como presidente, tendrá que buscarse un encuentro formal para dialogar sobre los asuntos bilaterales de mayor relevancia, como economía, seguridad y migración, con el objetivo de llegar a los acuerdos que beneficien a los dos países.

No se puede sostener la política exterior con base en declaraciones al desgaire, no es serio ni práctico, por lo que es previsible que, a partir de la juramentación en el Capitolio, ambos mandatarios buscarán establecer puentes de entendimiento que trasciendan los aparentes desencuentros actuales. Al menos eso es lo que esperan inversionistas, empresarios y la población del norte del continente.

 

Metropolización, paso necesario para el futuro

 

LA discusión sobre la metropolización de los municipios de Colima, Villa de Álvarez, Comala, Cuauhtémoc y Coquimatlán, no es solo un debate técnico, sino un tema urgente para garantizar el desarrollo sostenible de la región. Ante el crecimiento acelerado de la mancha urbana y la conurbación inminente, es imprescindible dejar atrás las políticas aisladas y avanzar hacia una estrategia conjunta que armonice reglamentos, aproveche eficientemente los recursos públicos y proyecte un futuro ordenado para las generaciones venideras. 

Los municipios que conforman la zona norte del estado enfrentan retos similares: manejo de residuos, movilidad, planeación urbana, infraestructura y servicios básicos. Sin embargo, la falta de coordinación entre ellos ha generado duplicidades, ineficiencia y desigualdades en la prestación de servicios. Por ejemplo, los reglamentos municipales sobre licencias de funcionamiento o venta de bebidas alcohólicas varían considerablemente, complicando la vida de los habitantes y las operaciones de las empresas.

La metropolización no implica la pérdida de autonomía de los municipios, sino la creación de un marco común que permita coordinar esfuerzos y establecer reglas claras. Este enfoque es crucial para enfrentar problemáticas transversales, como los colectores pluviales, los puentes y la infraestructura urbana necesaria para el futuro. 

La alcaldesa de Villa de Álvarez, Tey Gutiérrez Andrade, acierta al señalar que la planeación debe superar los horizontes cortoplacistas de 3 o 6 años. Pensar en 2050 requiere tomar decisiones hoy que favorezcan un crecimiento ordenado y eviten improvisaciones costosas en el futuro. No se trata solo de resolver problemas actuales, sino de proyectar un modelo de desarrollo que anticipe las necesidades de las nuevas generaciones. 

La falta de planeación metropolitana puede derivar en caos urbano, problemas de movilidad y desigualdad en la distribución de servicios. Por ello, establecer parámetros claros desde ahora es un paso indispensable para garantizar el bienestar de la población en el mediano y largo plazo. 

Un aspecto fundamental de la metropolización es la inclusión de la sociedad civil y los sectores productivos en el proceso. Las cámaras empresariales, las asociaciones civiles y los expertos en urbanismo deben tener un papel activo en la formulación de políticas metropolitanas. Estas alianzas no solo legitiman las estrategias, sino que aseguran su continuidad más allá de los ciclos políticos y los intereses partidistas. 

La metropolización no está exenta de desafíos. Armonizar reglamentos, definir límites municipales y coordinar presupuestos requerirá voluntad política, negociación y visión de estado. Sin embargo, los beneficios superan ampliamente los costos iniciales. Un territorio metropolitano bien gestionado puede atraer inversión, mejorar la calidad de vida y fortalecer la competitividad regional. 

Los alcaldes y la gobernadora tienen la oportunidad histórica de sentar las bases para una Colima más integrada, eficiente y resiliente. Postergar este proceso solo complicará los problemas que ya se vislumbran con el crecimiento urbano.

La metropolización no es solo un proyecto técnico, sino un acto de responsabilidad política hacia las futuras generaciones. Es momento de dejar atrás las fronteras artificiales y trabajar juntos por una región más justa, ordenada y próspera.

 

Transición a una agroecología justa

 

CON el humo del copal y el sonido del atecocolli inició el Foro Plan Nacional de Desarrollo 2025-2023: “Transición Agroecológica y Desarrollo Sustentable”, el pasado sábado, inaugurado por la mandataria estatal, Indira Vizcaíno Silva.

Podrá sonar poco familiar, pero en realidad, la agroecología es algo que se ha buscado durante años, en especial por quienes trabajan con la tierra y la producción que de ella se obtiene. Más que una técnica de cultivo, la agroecología es un enfoque que prioriza el optimizar las interacciones saludables entre flora y fauna con el ser humano y el medio ambiente. Se trata, en pocas palabras, de diseñar sistemas agrícolas que sean productivos, resilientes y socialmente justos.

Al ser Colima la sede del magno evento, directivos de diversas instituciones estuvieron presentes para enfatizar la urgencia de abordar el tema con la importancia que en verdad debe portar; así, se congregaron representantes de la comunidad de Zacualpan, de Semarnat, INPI, Ayuntamiento de Comala, Subsecretaría de Desarrollo Rural, Red Estatal de Agroecología, los directivos y rectores de la Universidad de Colima, la Universidad Intercultural, el TecNM y la Universidad del Bienestar Benito Juárez, además de la gobernadora del estado.

Pues ante el actual escenario, en el que la crisis se deja ver cada vez con más fuerza en el estado, las autoridades ya se encuentran revisando a profundidad las prácticas agrícolas que, si bien predominan actualmente, han demostrado ser insostenibles a largo plazo.

Los desafíos que el país enfrenta en cuanto a sostenibilidad ambiental son innegables hoy día. Frente a este escenario, la agroecología emerge como una alternativa prometedora, ofreciendo una visión integral de la producción agrícola, encomienda delegada desde Palacio Nacional, que dicta que la producción de alimentos debe ir, de ahora en adelante, de la mano de la preservación de los recursos naturales y la justicia social.

De seguir esta línea, los beneficios serían sumamente significativos, comenzando por reducir la dependencia de los insumos externos y fortalecer los sistemas locales de producción, aminorar la contaminación del agua y del suelo, conservar la biodiversidad y mitigar el cambio climático. Además, se podrá promover el desarrollo rural sostenible al generar empleo en las zonas rurales y fortalecer las economías locales, mejorando la calidad de vida de agricultores, consumidores y de la sociedad en general.

La solución a la problemática ya se tiene, al menos en teoría; para que la agroecología se vuelva la principal forma de producción agrícola, es necesaria la investigación y desarrollo de estrategias que vayan por el rumbo deseado, dos factores que implicarán una mayor inyección de recursos para poder ser llevados a cabo de manera óptima y generar así los resultados que México necesita.

Esto deja un referente social principalmente en el estado, pero también en el resto del país. Es un compromiso público, por parte de los asistentes al evento y de gobiernos a todos los niveles, de asumir un papel protagónico en el apoyo a la transición agroecológica que tanto se requiere, si lo que en verdad se quiere es un Colima y un México sustentables y justos.