PUNTO CENIT
MAYRA EDITH MARTÍNEZ
Abrazo de vida
Miércoles 22 de Enero de 2025 2:26 pm
DAVID Deutchman era conocido como “el abuelo de cuidados
intensivos” en un hospital de Georgia, EUA, donde, tras su jubilación, decidió
ofrecer su tiempo como voluntario. Su labor consistía en abrazar y consolar a
los bebés recién nacidos que, por diversas razones, no podían ser atendidos por
sus padres en la UCI. Durante casi 15 años, David dedicó su tiempo a brindar
calor humano a esos pequeños, que a menudo pasaban por momentos difíciles sin
el contacto reconfortante de un ser querido. En una entrevista que le realizó BBC, David reveló el
impacto que tenía su trabajo. Al preguntarle por qué lo hacía, él respondió que
su presencia y abrazos generaban un cambio visible en los bebés. “Cuando los
bebés lloran por incomodidad, los abrazo, les hablo suavemente y los acuno, y
eso tiene un impacto inmediato que se refleja en su rostro”. David relataba cómo, a veces, sus amigos le preguntaban qué
hacía en ese lugar de cuidados intensivos. Él simplemente respondía: “Abrazar
bebés. A veces me vomitan, a veces me orinan, y es genial”. Esta sencillez de
palabras refleja la profundidad del acto de abrazar: un gesto pequeño, pero
cargado de humanidad y afecto. Desafortunadamente, David falleció el 17 de noviembre de
2020 debido a cáncer de páncreas. Sin embargo, su mensaje sigue vivo: el abrazo
es un acto de amor y apoyo, un gesto que no necesita palabras pero que tiene el
poder de sanar, consolar y reconectar. El abrazo trasciende barreras culturales, lingüísticas e
incluso generacionales. Es un lenguaje universal que expresa emociones, ofrece
apoyo y fomenta la cercanía. Los estudios científicos han demostrado que
abrazar a y estar en contacto físico con otra persona tiene innumerables
beneficios para la salud. Según Alicia Castillo Martínez, integrante de la
Facultad de Medicina de la UNAM, el contacto físico es fundamental no solo en
la infancia, sino también en la vejez. “Todos lo necesitamos”, asegura. Diversas investigaciones realizadas en la Universidad de
Medicina de Miami, entre otras instituciones, han demostrado que el contacto
físico tiene efectos positivos sobre la salud. En bebés prematuros, por
ejemplo, se ha comprobado que incrementa la velocidad de su recuperación. En adultos, ayuda a reducir el dolor, activando los
receptores sensoriales y liberando endorfinas, los analgésicos naturales del
cuerpo. Además, se ha comprobado que pueden mejorar los niveles de glucosa en
niños con diabetes y fortalecer el sistema inmunológico en personas con cáncer. A los beneficios físicos se suman los emocionales. Un
abrazo reduce el estrés al disminuir la producción de cortisol. Nos ayuda a
sentirnos más seguros, apoyados y queridos. Esto favorece la liberación de
oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, que nos produce sensaciones de
felicidad, bienestar y fortalece los lazos afectivos con quienes nos rodean. Desde Punto Cenit, queremos recordarte que en un mundo que
constantemente nos impulsa a la competencia y la desconexión, nunca debemos
subestimar el poder de un abrazo. Un gesto sencillo puede marcar una gran
diferencia en la vida de una persona. Abraza más. No solo a tus seres queridos,
sino también a quienes te rodean: en tu familia, en tu trabajo, en tu
comunidad. Abrázate a ti mismo, porque al hacerlo, estarás abrazando la vida. Facebook: Mayra Edith Martínez
