LETRAS Y NÚMEROS
JOSÉ ÁNGEL BRAMBILA LEAL
¡Este México gordo!
Lunes 17 de Febrero de 2025 2:01 pm
DESDE hace ya unos buenos años, sabemos que los graves
problemas de México son la inseguridad, la violencia, un sistema económico que
no alcanza a sacar a los pobres del pantano y un problema de salud que, cada
vez más, aqueja al pueblo bueno de México; sin embargo, aunque no se diga a
grito abierto, el problema gordo que tiene nuestro país, es ese, precisamente:
¡que México tiene un problema gordo! Para hablar claro, manifiesto que no es que quiera utilizar
palabras o términos peyorativos; pero si los gordos no pueden ya cerrar sus
pantalones, las autoridades no deberían cerrar los ojos a un problema que se ha
convertido en un asunto de urgente atención por parte de nuestros gobernantes. ¡Usted se ha de acordar! Si es de aquellos cristianos que
nacieron de 1970 hacia atrás, por favor, escudriñe hasta donde su memoria le
alcance y seguro recordará que en todo salón de clases (sobre todo de cuarto de
primaria hacia adelante), había un compañerito al que le apodábamos El Gordo.
¡Es que no había más alumnos que padecieran sobrepeso! El día de hoy, usted se
reúne con los amigos en la mesa del café (que pasen de la mágica edad de 50
años) y, cuando alguno habla de los tiempos lejanos e inolvidables de la
infancia, la sonrisa aparecerá en los labios del narrador, recordando al gordo,
que casi siempre era el más simpático de la clase. Esas figuras agradables han ido desapareciendo del
imaginario colectivo y ahora estamos a punto de que el personaje simpático que
suplirá al añorado gordo, sea el más flaco de la clase, aunque los flacos no
suelen gozar de las simpatías de las mayorías. El asunto es serio, muy serio. Según la Organización Mundial de la Salud, México ocupa el
primer lugar ¡en el mundo! en obesidad infantil y el segundo lugar en adultos
obesos, y todo tiene qué ver con el amor que los mexicanos le tenemos a la
dolce vita. Así es. El consumo excesivo de azúcar nos tiene atrapados, y es que
el azúcar lo encontramos hasta en la sopa, ¡literalmente! Yo no soy experto,
pero el doctor Bernard (mi francés favorito) y mi Meli me orientan. Por ahora,
para no aburrirlo, sólo le quiero pedir que se cuide. La vida es sabrosa, pero
mejor no le ponga tanto caramelo. ¡AY, MI VILLA DE ÁLVAREZ! ¡AY, MI COLIMA! Antes de cualquier comentario, expresar el dolor por las
víctimas, entre las que se encuentran niños que lo único que querían era ver de
cerca a jinetes y caballos. ¿Cómo no sentir dolor y angustia, ante los salvajes
actos de quienes no valoran en lo más mínimo a otros seres humanos (¡como
ellos!) que no les hacen daño alguno? Muchas familias están viviendo horas de angustia y hay luto
en el corazón de otras tantas, que no alcanzan a entender el porqué de tanta
violencia. ¡Dios nos bendiga! Amén. Gusta opinar: lo espero en Las Mentadas.
