Cargando



Sin necesidad de tómbola



EDITORIAL


Miércoles 26 de Febrero de 2025 8:11 am


Cubierto de opacidad e improvisaciones, alejado del escrutinio público y sin el menor interés por parte de la sociedad colimense, está llegando a su fin el proceso de definición de candidaturas para la elección extraordinaria del Poder Judicial del Estado que se realizará el primer domingo de junio.

Los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial ya cuentan con su lista de candidatos, pues por el bajo número de candidaturas que se postularon, ya no fue necesario realizar el proceso de insaculación que se tenía previsto para el comienzo de esta semana.

Esa falta de perfiles puede deberse a dos cosas: el nulo interés de participar en un proceso que resulta poco riguroso, o bien existió un estricto control por parte de los representantes del régimen morenista en las instituciones, para evitar la inscripción de personas ajenas a los círculos de poder.

En todo caso, la lista de candidaturas aporta muy poco al cumplimiento de los objetivos fundamentales de la reforma constitucional en materia judicial, pues al menos en el caso de quienes aspiran al Tribunal Superior de Justicia, casi la tercera parte forman parte de la estructura del Gobierno estatal.

Otro porcentaje considerable está relacionado laboralmente con el Poder Judicial, es decir que, por su origen, tales aspirantes fueron cuestionados en su momento por diputados locales oficialistas, quienes argumentaron que la impartición de justicia no funciona en la entidad y por eso se hacía necesaria una renovación total.

Con tales contradicciones, esta misma semana quedarán definidas las candidaturas y tocará al Instituto Electoral del Estado (IEE) validarlas conforme a lo establecido por la legislación, atendiendo los principios de paridad de género y otros preceptos adicionales que tendrán que adecuarse sobre la marcha.

Por el momento, resulta evidente que a la sociedad tiene escaso interés en este proceso electoral, lo que resulta muy peligroso, pues la falta de escrutinio público genera opacidad, corrupción y otros males que históricamente han contaminado las instituciones.