Plazos y planes

AGUSTÍN BENÍTEZ OCHOA
Miércoles 02 de Abril de 2025 8:43 am
LLEGÓ el día advertido, y el impredecible presidente de EUA
anunciará el tamaño del impacto que tendrán los aranceles que impondrá a cada
país en la relación comercial con la economía más importante del mundo. Lo primero que a muchos de los habitantes del planeta se le
viene a la cabeza es el hecho inconcebible del poder que tiene una sola persona
para desestabilizar el mercado mundial, es inaudito; pero no sólo es el
mercado, sino las gravísimas implicaciones políticas que dicha imposición
tendrá en los gobiernos de casi todos los países que, de manera directa o
indirecta, tienen que negociar con EUA. Obviamente, México está no solamente involucrado entre los
países con mayores riegos de daño a su economía en particular y a su desarrollo
en general, sino que, por la vecindad de los dos países y su posición de primer
socio comercial, sería de los estados más afectados si se le mide con los
mismos parámetros que otros de los participantes en negocios con el señor
Trump. Al respecto, la presidenta de México ha hecho saber que hay
varios planes diseñados para responder a las medidas que tome el impredecible
presidente vecino. Y es lógico suponer que así sea, ya que son varios los
escenarios posibles. Si se toma con literalidad el término de aranceles
recíprocos, podría pensarse en una situación de respeto total al tratado
comercial entre México, EUA y Canadá y, en consecuencia, también sería válido
pensar en una situación de excepción benéfica para los países vecinos de EUA. Sin embargo, y visto el trato recibido en el manejo de las
exportaciones de México y Canadá, respecto a los automóviles, el acero y el
aluminio, las perspectivas no son tan halagadoras. Otro escenario es el de un porcentaje de aranceles igual
para todo el mundo, entorno en el cual México no tendría ninguna ventaja o
consideración especial respecto a otros países. Otra consideración que parece natural en un mundo
razonable, que de ninguna manera parece que se esté hablando del mundo del
señor Trump, es la de pensar en una situación de trato diferenciado a cada país
de acuerdo con las características particulares de la relación que se tenga con
EUA. En fin, hasta ahora, la actitud asumida por la doctora
Sheinbaum respecto al problema de los aranceles ha sido la de privilegiar tanto
el raciocinio como la soberanía. Y hasta ahora, también, ha resultado adecuada
y conveniente para México. Es claro que nuestro país está viviendo unos días
difíciles. Es una etapa crítica donde han aparecido reacciones de temor, de
aversión al riesgo, les dicen los que saben de eso; reacciones, faltaba más, de
claro sometimiento al poderoso señor del norte; pero también reacciones de dignidad
y de respaldo solidario. Ojalá sean éstas últimas las que perduren y guíen el
actuar de la presidenta Sheinbaum. Si a la situación anterior se le agrega el ambiente difícil
y mezquino que se está viviendo en México, resulta justo reconocer la serenidad
que hasta ahora ha mostrado la doctora Sheinbaum frente a este descomunal
problema mundial. Es en estos días de crisis mundial cuando se vuelve
indispensable una actitud de verdadero cariño y apoyo a México. Bienvenidos
sean los planes y los apoyos que éstos merecen.