PUNTO CENIT

MAYRA EDITH MARTÍNEZ
Autismo: entender para incluir
Miércoles 02 de Abril de 2025 8:39 am
UNO de los valores fundamentales de la cultura de paz es la
inclusión y el respeto. Comprender que no todas las personas somos iguales nos
ayuda a valorar nuestras diferencias y aceptar la otredad. Así como existe
diversidad étnica y cultural, también hay diversidad en el funcionamiento
cerebral. Debemos entender que no todos procesamos el mundo de la misma manera:
mientras algunos destacan en memoria, creatividad o pensamiento lógico, otros
pueden necesitar apoyo en comunicación o interacción social. Estas diferencias
neurológicas se conocen como neurodiversidad. El término “neurodiversidad” fue acuñado en la década de
1990 por la socióloga Judy Singer. Su objetivo era desafiar la visión médica
tradicional que patologiza las diferencias neurológicas y, en cambio, promover
una perspectiva basada en Derechos Humanos e inclusión. La neurodiversidad es un concepto que reconoce y valora las
diferencias en el funcionamiento del cerebro humano, entendiendo que no existe
una única forma “correcta” de pensar, aprender o procesar información. Propone
que condiciones como el autismo, el TDAH, la dislexia o el síndrome de
Tourette, no son “defectos” por corregir, sino variaciones naturales de la
diversidad humana. En lo que respecta al autismo, debemos tener claro que no
es una enfermedad, sino una forma diferente de procesar el mundo. Las personas
autistas pueden enfrentar desafíos en comunicación social, tener mayor
sensibilidad sensorial o intereses intensos, pero también poseen habilidades
únicas que enriquecen a la sociedad. El verdadero desafío que tenemos no radica en si las
personas son autistas, sino en una sociedad que necesita conocer, entender y
adaptarse a estas diferencias. Por ello, en 2007, la ONU estableció el 2 de
abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, para promover la
comprensión, inclusión y respeto hacia las personas con autismo. Es importante conocer algunas de las diferencias de las
personas autistas como el evitar el contacto visual que no significa falta de
interés, sino que puede ser abrumador para ellas. Hacer movimientos repetitivos
(como aletear las manos) son una forma de autorregulación. La literalidad en el
lenguaje puede hacer que no entiendan ironías o dobles sentidos, lo que a veces
es visto como ingenuidad. Estas diferencias, en lugar de ser aceptadas, suelen
generar rechazo. En las escuelas, muchas niñas, niños o adolescentes con
autismo son víctimas de bullying por no seguir las normas sociales
convencionales. En el trabajo, son excluidos por no adaptarse a dinámicas
laborales rígidas. Incluso en espacios públicos, sus reacciones sensoriales
(como taparse los oídos ante ruidos fuertes) son juzgadas como “exageradas”. Esta exclusión no sólo limita sus oportunidades, también
afecta su salud mental. Muchas personas con autismo desarrollan ansiedad o
depresión debido al constante esfuerzo por “encajar” en un mundo que no está
diseñado para ellas. También esta falta de concientización puede llevar a
desatar algunas situaciones de violencia, tanto física como psicológica.
Algunos ejemplos son: castigos por “mal comportamiento”, cuando en realidad son
reacciones a sobrecarga sensorial; burlas o imitaciones de su forma de hablar o
moverse, y exclusión deliberada en actividades sociales o laborales. Por eso, es fundamental sensibilizar sobre el autismo bajo
una cultura de la paz que resalte los valores como: la inclusión y la empatía;
si alguien actúa de manera diferente, entender que puede haber una razón; ser
una barrera contra el bullying; no permitir burlas o exclusiones ni fomentar
actividades inclusivas donde todos participen según sus habilidades. Desde Punto Cenit, queremos invitarte a reflexionar que el
autismo no es algo que deba ser “curado”, sino comprendido. Dejar de juzgar lo
que no entendemos. Aprender de las diferencias y reconocer que las personas con
autismo aportan perspectivas únicas al mundo. Valorar sus fortalezas, como la
atención al detalle, la honestidad o la creatividad. Las personas con autismo
no necesitan “arreglarse”; necesitan ser vistas, escuchadas y valoradas.
¡Sigamos caminando hacia una cultura de paz donde todas y todos estén
incluidos!
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